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Areoso, la difícil supervivencia de un paraíso sin relación con el Caribe

Varias embarcaciones varadas en una de las playas de Areoso.

Sin ser un verano caluroso, el impacto y la presión turística a la que está sometido el pequeño islote Areoso no mermó en absoluto, especialmente durante el mes de agosto. Así lo reconoce la edil de Medio Ambiente del Concello de A Illa, Gabriele Von Hundelshausen, que lleva años reclamando, sin éxito, una intervención de las administraciones autonómicas que ayude a evitar una masificación que no es buena ni para el islote, ni para su riqueza patrimonial, ni para las especies avícolas que anidan en él.

Catalogado en alguna ocasión como el “Caribe gallego”, esa denominación no pudo ser más perjudicial para el islote, ya que lo convirtió “en un paraíso de sol y playa, despreciando la riqueza medioambiental y arqueológica que posee, dos valores a los que está poniendo en riesgo la primera de las actividades, ya que está contribuyendo de una forma muy importante al proceso de degradación del islote”. Unas riquezas, la arqueológica y la natural, que “no se están poniendo lo suficiente en valor, ya que la mayor parte de los que acuden a Areoso las desconocen por completo porque no tienen acceso de ningún tipo a esa información”.

Desde el Concello de A Illa, en colaboración con otras instituciones como la Cofradía, llevan años reclamando a la Consellería de Medio Ambiente la redacción de un plan director en el que se mejore la protección de un islote que, a medida que pasan los años, se va degradando un poco más, con un grave retroceso del espacio dunar y con el mar rompiéndolo en pleamar, algo que comenzó a ocurrir recientemente. “Es evidente que estos procesos no son solo causa de la presión turística, pero esta ayuda a que se aceleren, por eso es necesario que se pongan unas normas que eviten que ese paraíso, que nada tiene que ver con la imagen caribeña, se degrade de tal forma que lo acabemos perdiendo”, explica la edil. El Concello lo ha intentado de muchas maneras pero “no tenemos la capacidad ni las competencias, y quien las tiene, parece no estar preocupado ante todo lo que está pasando”.

Insiste Von Hundelshausen en que “la gente que acude a Areoso se va de el con la impresión de que ha estado en el Caribe gallego y eso no es justo para la importancia arqueológica y natural que tenemos allí; la gente solo va a bañarse y se pierde el resto, además del daño que provoca cuando se masifica con marea alta, que se suben a la zona dunar y contribuyen a dañarla”.

Esa situación es algo, indica la edil, que “reconocen las propias empresas que acuden a Areoso, que el islote se está convirtiendo en un aparcamiento de lanchas, motos de agua, kayaks y toallas por eso es necesario que se aplique cuanto antes un plan que ayude a reducir el impacto turístico que sufre cada verano”.

Espera que las medidas necesarias “no acaben llegando tarde y tengamos que lamentar la desaparición de un valor tan importante, no solo para A Illa, sino también para toda la ría de Arousa”.

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