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Mercedes Álvarez, la cambadesa que se ha tratado de AME en Corea: “Salió todo genial”

Mercedes Álvarez, junto a una de las enfermeras que la han atendido en Corea del Sur

Mercedes Álvarez, junto a una de las enfermeras que la han atendido en Corea del Sur Cedida

No es difícil ver sonreír a Mercedes Álvarez, pero estos días su sonrisa tiene un brillo aún más puro y optimista. Ha recibido el tratamiento médico para la AME para el que viajó a Corea del Sur, “y salió todo genial”. Los propios médicos que la trataron, “han quedado muy contentos”. La cambadesa ya se encuentra en la residencia en la que deberá pasar el resto de la cuarentena, y afirma que se encuentra muy bien. Su rostro, su vitalidad y su expresión alegre así lo avalan.

“Tenía algo de miedo a como me reaccionaría el cuerpo al tratamiento, y pensé que la recuperación sería más dura, pero me siento muy bien”, manifestó ayer desde su habitación en la residencia. “Hoy (por ayer) me hicieron la última cura, y estaba todo perfecto”. Cuenta que incluso ha vuelto a conciliar el sueño por las noches, algo que hacía tiempo que no conseguía.

Ha terminado el tratamiento, y ahora está pasando la cuarentena en una residencia

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A Mercedes Álvarez le diagnosticaron hace cinco años y medio una grave dolencia neuromuscular degenerativa: atrofia muscular espinal (AME). En aquel entonces, era una enfermedad muy poco conocida e incurable, para la que ni siquiera había tratamiento. Durante el último lustro la situación mejoró mucho, pero aunque aparecieron dos fármacos nuevos, que hicieron mejorar a muchos pacientes, ninguno de ellos valía para la AME que sufre la cambadesa.

Hasta que hace unos meses, tuvo conocimiento de un hospital de Corea del Sur en el que se estaba administrando una terapia pionera que le valdría a ella. Lo ha intentado, y por el momento las expectativas son muy buenas. “Los médicos dicen que esta primera fase sería la más dura y la que de algún modo marcaría la pauta de las siguientes”, explica la presidenta de la asociación GaliciAME. Aparentemente, las cosas han salido bien, de modo que Mercedes Álvarez es optimista de cara a las dos siguientes visitas a Corea, que deberá realizar entre los próximos meses de octubre y noviembre.

Mucho calor

Mercedes Álvarez y la enfermera que la acompaña en este viaje pretenden coger el avión de regreso a la península Ibérica el 28 de septiembre, con lo que estarían el 29 en Cambados.

Ahora, toca tener paciencia. Las personas procedentes de España están obligadas a hacer una cuarentena de dos semanas al entrar en Corea del Sur por el COVID; ella pasó los cuatro primeros días de encierro ingresada en el hospital, donde ya le administraron el tratamiento. Y el sábado la derivaron a la residencia donde se encuentra ahora. Los días se hacen largos.

Debe regresar dos veces más a Corea del Sur durante este otoño

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“Hace muchísimo calor”, afirma Mercedes Álvarez sobre la meteorología de esta época en la península coreana. “Todos los días estamos a entre 29 y 32 grados”. Además, la humedad es muy alta, y se suda mucho incluso en una habitación con aire acondicionado.

La cambadesa también está muy agradecida con el trato que ha recibido de los sanitarios coreanos, que no paran de agasajarla con alimentos típicos de su país. “Tenemos la nevera llena de comida coreana”, dice Mercedes Álvarez. Una comida tan picante, que ha tenido que pedir expresamente que no la condimenten tanto. Los que parece que han acertado con la receta exacta son los médicos coreanos.

Seis PCR en dos semanas y un nuevo confinamiento al llegar a España

“Estamos de las PCR hasta las narices”, bromea Mercedes Álvarez. Y es que ya le han hecho cuatro en poco más de una semana, y todavía le quedan dos, una que se hará el próximo sábado y otra antes de volar de vuelta a casa. Pese a este exhaustivo control sanitario, la cambadesa tendrá que volver a confinarse al menos 10 días cuando llegue a Galicia, por proceder de un país asiático.

En Corea del Sur son siete horas más que en España. Por eso, cuando aquí es la una de la tarde, el teléfono de Mercedes Álvarez empieza a sonar. La gente de casa quiere saber qué tal le ha ido el día y cómo se encuentra antes de acostarse. Charlan un rato a través de la videoconferencia de WhatsApp. Dentro de poco más de una semana ya podrán hacerlo en persona.

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