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La falta de vendimiadores pone en jaque a las bodegas en el arranque de la campaña

Imagen de archivo de una jornada de vendimia en Meis. | // NOÉ PARGA

Guillermo Hermo, administrador del Pazo de Rubiáns, recibió muchas llamadas telefónicas en los últimos días. Varias de ellas eran de bodegueros y viticultores conocidos suyos, que le preguntaban si le sobraban vendimiadores o tenía alguna lista de gente interesada en vendimiar este año. “Les tuve que decir que no podía mandarles a nadie, que yo necesitaba a todos los que se habían anotado”, explica Hermo. “Nosotros hemos cogido a 70 personas, pero necesitábamos alguna más. Cogimos a todas las que entraron por la puerta, incluso a gente sin experiencia”.

La vendimia en la denominación de origen Rías Baixas empezó el 1 de septiembre, y desde entonces se ha producido un goteo de viticultores y bodegas que han iniciado la recolección. Probablemente, este fin de semana ya estará en vendimia la práctica totalidad del sector, aunque la previsión es que el grueso de la cosecha empiece el lunes que viene. Uno de los problemas a los que se están enfrentando en estos momentos los bodegueros -y los agricultores con mucha extensión de terreno- es la falta de temporeros. “Es terrible, cada año que pasa es más complicado encontrar gente para vendimiar”, prosigue Guillermo Hermo.

“Nosotros hemos cogido a 70 personas, pero necesitábamos alguna más. Cogimos a todas las que entraron por la puerta, incluso a gente sin experiencia”

Guillermo Hermo - Administrador de Pazo de Rubiáns

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Se estima que las vendimias dan empleo directo a unas 5.000 personas en el conjunto de la denominación de origen Rías Baixas. Este año, sin embargo, incluso podrían ser más puesto que se espera la mejor cosecha de la historia, con unos 44 millones de kilos de uva. Y, sin embargo, hay falta de mano de obra. Así lo atestigua también la Fundación Amigos de Galicia, que posee un servicio de inserción laboral y que todos los veranos abre una campaña específica para las vendimias.

Llegada de las cajas de uva a una bodega de albariño, esta campaña Noé Parga

Amigos de Galicia le ha encontrado trabajo este año a 57 personas, que han sido contratadas por nueve bodegas diferentes. Pero la fundación advierte de que la falta de mano de obra ha quedado en evidencia en el momento en el que hay bodegas que están llamándoles aún ahora para preguntar si tienen vendimiadores, cuando en teoría deberían tener resuelto este asunto desde hace más de una semana. Tanto es así que Amigos de Galicia reconoce que no han encontrado todos los temporeros que necesitaban. “Este año estamos teniendo una especial dificultad para encontrar gente”, admite la organización de apoyo social.

“Este año estamos teniendo una especial dificultad para encontrar gente”

Fundación Amigos de Galicia - Tiene una campaña de inserción laboral en la vendimia

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Los sueldos que se pagan en la temporada de vendimia son muy heterogéneos, y dependen de varios factores, como la entidad de la bodega o el viticultor que contrata o el número de jornadas de trabajo. Fuentes consultadas indican que, por término medio, un vendimiador cobra entre 5,5 y 7,5 euros la hora por cortar en el campo; mientras que un operario de bodega puede cobrar entre 8 y 10 euros la hora. En algunas ocasiones, se paga un poco más, pero son menos jornadas de trabajo, por lo que en ocasiones hay que echar cuentas sobre qué le sale más rentable al temporero.

El contrato laboral es obligatorio, y en muchos casos se realiza un control de cajas vendimiadas. Se estima que un vendimiador promedio cortará unos 360 kilos de mercancía al día, aunque eso dependerá mucho de si hay que escoger o no la uva o del tipo de viñedo.

El sector se resiente por el inicio del curso universitario

Hay varios factores que explican la dificultad para encontrar temporeros; algunos de ellos son puntuales, y otros obedecen a cuestiones de carácter estructural. Uno de los que más influyen cuando el grueso de la vendimia empieza a mediados de septiembre es que la mayoría de los estudiantes universitarios ya han iniciado el curso y se han mudado a las ciudades en las que pasarán el invierno. Tradicionalmente, los universitarios forman uno de los colectivos a los que más recurren los bodegueros, con lo que su ausencia es difícil de cubrir. Otra de las razones que explican la carestía de la mano de obra es que todavía hay mucha gente cobrando expedientes de regulación de empleo (ERTE) o el salario mínimo vital.

Estas personas tienen miedo de perder alguna de estas prestaciones por participar en la vendimia, y dado que esta solo les ofrece la perspectiva de trabajar durante un par de semanas, prefieren no arriesgarse. Otro aspecto que hay que tener en cuenta esta temporada es que el sector está a las puertas de la que, presumiblemente, será la mejor campaña de la historia de la denominación de origen. En consecuencia, la mayoría de los productores quisieran disponer de cuadrillas más grandes que otros veranos para que la cosecha no se alargue demasiado en el tiempo.

La vendimia en Rías Baixas ha sido desde siempre una actividad con un importante componente familiar. Durante unos días, los viticultores movilizan todo su entorno directo (hermanos, hijos, sobrinos...) para cortar y trasladar la uva. Pero con el aumento de extensión de las plantaciones y las mayores exigencias técnicas (hay parcelas que se vendimian de manera intermitente, porque la graduación y la acidez de la uva no siempre es homogénea en una misma finca) han aumentado las necesidades de mano de obra. Quizás, por ello, hay en el sector quien aboga por profesionalizar la vendimia y ofrecer contratos más atractivos y legalmente compatibles con las prestaciones sociales, o por pagar más a los mejores vendimiadores.

La botritis asoma en los viñedos más bajos y húmedos

Pazo de Rubiáns empezó ayer a vendimiar, si bien lo hizo con una jornada a medio gas, para probar todo el engranaje, por lo que pararon de trabajar en torno a las tres de la tarde. A partir de hoy jueves empezarán ya en jornadas de mañana y tarde. Guillermo Hermo, administrador de esta emblemática bodega vilagarciana, señala que por el momento la uva se encuentra en buenas condiciones sanitarias, pero que hay que estar muy atentos porque la meteorología no está siendo todo que buena que se esperaba.

“Hay viñedos situados en zonas bajas y húmedas de O Salnés donde ya se aprecian casos de botritis”, avisa. Recuerda que para obtener un vino de calidad, “la base es la sanidad de la uva”, de ahí que advierta de la necesidad de estar atento a la evolución de la meteorología y de sus efectos sobre el fruto, para evitar que se extienda la podredumbre.

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