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Así será el viaje que cambiará la vida de Mercedes Álvarez

Mercedes Álvarez, con dos colaboradoras de GaliciAME Iñaki Abella

Mercedes Álvarez Fernández ya acaricia el sueño por el que lleva esperando casi seis años. Este domingo, a las nueve de la mañana, saldrá de su casa de Castrelo (Cambados), rumbo a Oporto. Allí, a las doce del mediodía, hora portuguesa, tomará un avión de Lufthansa rumbo a Frankfurt (Alemania), donde hará una breve escala antes de tomar otro avión de la misma compañía, que la llevará a Seúl. La previsión es que llegue a la capital de Corea del Sur sobre las cuatro de la tarde del lunes, hora local coreana, las nueve de la mañana en Galicia.

Mercedes Álvarez ha protagonizado en las últimas semanas la campaña de solidaridad más respaldada de la historia reciente de O Salnés. La cambadesa comunicó a finales de julio que necesitaba 80.000 euros para recibir un tratamiento contra la atrofia muscular espinal (AME). Y en poco más de un mes, recaudó casi 87.000 gracias a las donaciones particulares y las iniciativas de docenas de asociaciones, clubes deportivos y comerciantes de toda la comarca.

Solo le dieron dos visados, por lo que viajará con una enfermera con un buen nivel de inglés

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Superado el escollo del dinero, la fundadora y presidenta de GaliciAME se ve ahora muy cerca de su sueño, pues desde que le diagnosticaron la enfermedad, hace casi seis años, se han aprobado dos tratamientos en Galicia, pero ninguno le valía a ella, pues su patología está producida por una anomalía genética muy infrecuente. Pero no cejó en su empeño de salir adelante, y su constancia se vio finalmente recompensada al tener conocimiento de una terapia pionera que se estaba administrando en el hospital universitario de Hanyang, una ciudad situada a apenas seis kilómetros de Seúl. Se puso en contacto con el equipo médico y tras valorar su caso le dijeron que ellos sí podrán ayudarle.

Ahora que se ve tan cerca, Mercedes Álvarez confiesa que, “llevo una semana con las emociones para arriba y para abajo, lo que estoy viviendo es indescriptible”. Suspira con alivio cuando se le pregunta por la documentación. “Gracias a Dios ya tengo todo en orden, pero es algo que me dio muchísimo trabajo”.

Pasará los 14 días en Corea del Sur en un hospital y una residencia

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Algo que le preocupa ahora es el viaje, una paliza descomunal de un día de duración. Solo el viaje entre Alemania y Corea dura unas diez horas. “No sé si miedo al viaje es la palabra, pero respeto sí que le tengo. Son muchas horas, y me va a costar recuperarme”. Además, debido a su estado de salud, deberá pasar todo el tiempo sentada, lo que endurecerá más si cabe el viaje. “Estoy mentalizada de que va a ser duro”, aseveró.

Una enfermera

Mercedes Álvarez viaja a Asia con una única persona acompañante, una enfermera que ha contratado para la ocasión. Consciente de la importancia del viaje que va a emprender, le hubiese gustado estar acompañada por alguien de casa, pero las autoridades solo le concedían dos visados, de modo que tuvo que anteponer la cabeza al corazón. “Hay que ser prácticos, y allí necesitaré a alguien que hable inglés, que sepa atenderme y que se comunique con fluidez con los sanitarios coreanos”.

La cuarentena

Nada más bajar del avión, Mercedes Álvarez y su acompañante deberán dirigirse a Extranjería, y allí les harán una PCR. Si da negativo, ambas subirán a un “taxi burbuja” habilitado por el gobierno de Corea del Sur, que las trasladará al hospital de Hanyang. Allí, la cambadesa iniciará su tratamiento y, simultáneamente, pasará los cuatro primeros días de su cuarentena obligatoria de 14. Pasadas esas cuatro jornadas, Álvarez y su enfermera pasarán los diez días restantes de cuarentena en una residencia, junto a un traductor asignado por el hospital.

Regresará el 28 de septiembre, siempre y cuando se reponga bien del tratamiento

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Si todo sale bien, Mercedes Álvarez cogerá el vuelo de regreso a casa el 28 de septiembre. Eso sí, al comprar el billete de vuelo contrató un seguro de cambio de fechas, “porque no sabemos cómo va a reaccionar mi cuerpo al tratamiento”. “A lo mejor al terminar la cuarentena me encuentro bien y puedo volar, pero también cabe la posibilidad de que no”.

Este será el primero de los tres viajes que debe realizar a Corea del Sur este otoño, pues deberá volver en octubre (en esa segunda parte del tratamiento, pasará seis días ingresada en el hospital), y en noviembre, cuando deberá permanecer hospitalizada durante siete jornadas. Las semanas próximas serán muy duras para Mercedes Álvarez, pero ella sonríe. Está convencida de que valdrán la pena.

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