Faro de Vigo

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

China y Portugal desembarcan en las bodegas de albariño

Tareas de vendimia en una plantación de una bodega de Rías Baixas. | // IÑAKI ABELLA

La denominación de origen Rías Baixas vive un momento dulce. Es de las pocas que han aumentado las ventas en plena pandemia y con la hostelería trabajando a medio gas, y cada vez son más los países en los que se beben estos caldos gallegos, rodeados de una aura de prestigio y calidad. Por ello, no es de extrañar que cada vez más grupos empresariales de fuera de Galicia se fijen en Rías Baixas. Una quincena de bodegas de albariño han cambiado de manos en los últimos años, y son propiedad actualmente de empresas de La Rioja, Rioja Alavesa, el Penedès o Murcia, en la mayoría de los casos con una larga tradición vitivinícola.

La Rioja es la denominación de origen que más ha apostado por los blancos gallegos

decoration

El mundo del albariño, de hecho, ha llamado la atención de algunos de los gigantes del mundo del vino español, como es el caso de la Familia Torres, que compró el pazo Torre Penelas, de Portas, y ha montado en él una bodega de albariño. La familia Torres es originaria del Penedès (Cataluña), y está vinculada al mundo del vino desde el siglo XVII. Produce caldos en nueve denominaciones de origen de España y vende en 150 países.

Otro ejemplo paradigmático del creciente interés de los inversores en Rías Baixas es la compra de Chan de Rosas (Ribadumia) por Premium Fincas, un grupo financiado por inversores chinos con viñedos en cinco denominaciones de origen españolas. Es el primer proyecto empresarial con financiación asiática en el mundo del albariño que, precisamente, suspira desde hace años por introducirse en China, que es el país con más multimillonarios del mundo.

Francisco Chávarri, dueño de Bodegas Familia Chávarri, camina por un viñedo del grupo, con la sierra Cantabria al fondo. | // CEDIDA

Nombres históricos del mundo del vino han desembarcado en Galicia con proyectos en Rías Baixas, como por ejemplo Ramón Bilbao, que adquirió en su día Mar de Frades (Meis). Hoy, ambas marcas pertenecen a un grupo mayor, Zamora Company, propietario también de Licor 43, Gressy o El Afilador.

También es relevante la llegada de Bodegas Familia Chávarri, una empresa que produce vinos desde 1882, por lo que es la bodega más antigua de Rioja Alavesa. Empezaron a comercializar albariño hace dos décadas bajo la marca “Lagar de Indra” y viendo el interés creciente que despertaba la marca y la propia denominación de origen, decidieron consolidarse en la región mediante la adquisición de una bodega propia. El proyecto cristalizó con la compra de lo que en su día fue Castrocelta, en Sisán (Ribadumia), y Familia Bodegas Chávarri embotellará este año la que será su primera añada de albariño en su nueva bodega de Rías Baixas.

Grandes familias de bodegueros, como Torres, Chávarri o González Byass han adquirido empresas de Rías Baixas

decoration

Otro de los grandes grupos vinateros que han apostado por Rías Baixas es González Byass, una familia jerezana que produce vinos desde 1835 y en cuya cartera figuran marcas de primer nivel, como “Tío Pepe” o “Soberano”. González Byass adquirió Pazos de Lusco, que pertenece a O Condado. En esta misma subzona de la denominación de origen, Marqués de Vargas ha adquirido Pazo de San Mauro, la corporación Inveravante (de origen gallego, pues perteneció a Manuel Jove) se hizo con Viña Nora, y Bodegas Fillaboa ha pasado a manos del grupo asturiano Masaveu.

En O Rosal, el grupo La Rioja Alta adquirió Lagar de Cervera, incluyendo una plantación de 77 hectáreas. Se trata de otra de las empresas más antiguas del mapa vitícola español, pues produce vinos desde 1890. También en O Rosal, la compañía portuguesa Sogrape Vinhos, dueña del popular Mateus Rose, ha adquirido Santiago Ruiz. Sogrape es el mayor grupo vitivinícola luso, con una facturación anual que ronda los 170 millones de euros.

En O Salnés, Freixenet gestionó en el pasado el pazo de Baión y compró posteriormente Vionta (la antigua Agnus Dei, de Meaño). En la actualidad, la bodega arousana es de una parte de la familia Ferrer, propietarios del fabricante de cava hasta que compró la empresa la multinacional alemana Henkell. Agro de Bazán (Vilanova) pertenece ahora a Bodegas Baigorri; Pazo de Barrantes a Marqués de Murrieta; y Pazo de Cillero a Muriel Wines, todos ellos grupos riojanos.

Lagar da Condesa ha sido adquirida por Juan Gil Bodegas Familiares (Jumilla), y Bodegas La Caña es de Jorge Ordóñez (Málaga).

Javier Bayona, de Bodegas Familia Chávarri: “La popularidad de los Rías Baixas está creciendo de forma exponencial”

Bodegas Familia Chávarri lleva dos décadas comercializando un albariño Rías Baixas, por lo que conocen perfectamente la evolución de esta denominación de origen. “La popularidad de los Rías Baixas está creciendo de forma exponencial”, afirma el gerente de la sociedad, Javier Bayona.

“Los vinos Rías Baixas están en auge, y aunque la uva albariña se cultiva en otras partes del mundo, el consumidor final relaciona principalmente el albariño con Galicia”, prosigue. Bayona plantea que, “la gente busca y demanda” caldos Rías Baixas, y que, “el consumidor que prueba los vinos de esta denominación de origen es un consumidor que repite”.

El gerente de Bodegas Familia Chávarri plantea que una de las claves del actual éxito comercial de los albariños gallegos radica en la exportación. “Rías Baixas se está promocionando bien fuera de nuestras fronteras, y ahora está recogiendo los frutos de todo ese trabajo bien hecho”.

Recientemente, el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia hizo públicos los candidatos a sus premios de este año, y entre ellos figura la rehabilitación de la bodega de Ribadumia adquirida por Chávarri en 2017.

¿Es buena o mala la globalización?

Existe en el sector una cierta controversia a la hora de analizar la llegada de inversores foráneos a Rías Baixas. Así, hay quien observa este fenómeno con recelo y lo percibe como un síntoma de debilidad empresarial autóctona, al tiempo que se quejan de que los centros de decisión y el dinero salen de Galicia.

En la cara opuesta, los argumentos de quienes consideran que es un fenómeno positivo argumentan que la llegada a Rías Baixas de las grandes familias bodegueras españolas le da todavía más lustre a los caldos gallegos. También destacan que los inversores foráneos dan a menudo una segunda oportunidad a bodegas que fracasaron en el pasado con sus propietarios originales.

La presencia de estas grandes empresas en el territorio garantiza, además, que fluya la demanda de uva, con el efecto positivo que esto tiene sobre los precios.

En cualquier caso, también se produce el movimiento a la inversa, y más de una empresa de Rías Baixas ha iniciado proyectos en otras denominaciones de origen. Un caso paradigmático es el de Martín Códax, que está presente en la región leonesa del Bierzo.

Compartir el artículo

stats