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Miedo a los patinetes eléctricos en las céntricas peatonales de Vilagarcía

En las zonas peatonales, como la plaza de Galicia, el patinete debe ser llevado de la mano. | // IÑAKI ABELLA

El que por momentos habría parecido, para cualquier forastero, el medio de transporte ideal de los vilagarcianos, comienza a caer en desgracia. El hartazgo de la población se hace patente después de este verano, “quizás la época en la que más se ha usado el patinete “como dice mientras pasea por la peatonal Castelao Iria Campos, vecina de Vilagarcía. Son muchos los que opinan como ella y, saturados de tanto patinete, critican el escaso control que se tiene sobre ellos cuando circulan por zonas peatonales, restringidas para el paso de todo tipo de vehículos.

Es habitual ver a estos aparatos pasar a mucha velocidad por zonas restringidas para ellos, incluso formando grupos. Esto supone un gran riesgo para los peatones, que no pueden más que apartarse si ven que se les viene encima uno de ellos. Son frecuentes los incidentes, los choques con viandantes, sin más trascendencia que un susto o alguna lesión menor. Sin ir más lejos, este pasado miércoles una niña de doce años que conducía un patinete fue golpeada por un coche mientras cruzaba por un paso para peatones situado entre las calles Arzobispo Andrade y Alejandro Cerecedo, en Vilagarcía.

La problemática que genera la “pequeña invasión” existe, nadie duda de la existencia de ninguna de las dos. La denomina “invasión” Martín Paz, gerente de Martimotos, donde vende y repara todo tipo de vehículos a motor, como bicicletas o motocicletas, en la capital arousana. Las ventas de los patinetes se han disparado en los últimos meses, ligadas según Paz a “los precios competitivos en comparación con una bicicleta a motor” y a la moda entre la juventud, que destapan Sergio García y su amigo Nico Castelo, dos adolescentes que pasean con sus vehículos por la plaza de Galicia en Vilagarcía. “Son muy cómodos para moverse rápidamente a cualquier sitio”, señalan los muchachos, que reconocen haber comprado su patinete por internet.

Críticas expertas y vecinales

Ante esta explosión de estos vehículos eléctricos, el gerente de Martimotos apunta que “Vilagarcía no está preparada, pues no existe ningún control municipal concreto sobre el vehículo que vaya más allá de la normativa genérica”. Se requiere “que el concello vaya más rápido”, pues aunque esta regulación sirva para las bicicletas “no es válida para los patinetes, pues las bicis no ocupan el mismo territorio que el peatón como sí lo hacen ellos y esto genera incidentes; por no hablar de que Vilagarcía es casi toda peatonal y eso provoca que no esté preparada para los patinetes tampoco en este sentido”. Martín Paz lleva trabajando con patinetes “desde que salieron” y sigue viendo en los clientes “un gran desconocimiento de las normas sobre su utilización”.

La Policía Local registra un aumento de las inmovilizaciones

Los agentes municipales del orden aseguran que “desde hace un año” se están produciendo muchas más inmovilizaciones de patinetes, ya que “sus usuarios circulan por zonas prohibidas como aceras o calles peatonales y además lo hacen sin los certificados necesarios, que muy pocos saben que tienen que llevar”. Es lo que afirman desde la Policía Local de Vilagarcía, donde apuntan que los infractores son de todas las edades: “jóvenes sí, no tan jóvenes también”. Aseguran, en contraposición, que son pocas las denuncias y notificaciones de accidentes que tienen como protagonistas patinetes eléctricos. Choca esto con el parecer popular, que afirma haber visto más de un accidente últimamente, y puede explicarse por la habitual poca gravedad de los mismos, al no soler ser requerida atención médica, según los vecinos entrevistados.

Intranquilidad de los paseantes

Los vecinos van todos a una. Las grandes críticas van por la falta de seguridad que les provocan los patinetes circulando a su lado, mientras andan. Alejandro Rodríguez, que saca a su perro en la Plaza de España, se pregunta si los propios conductores no deberían llevar “cascos o rodilleras, pues saltan de la acera a la carretera sin pensárselo”. Por cuestiones de seguridad se queja también Iria Campos, que alude a que esa misma mañana tuvo que subir a su pequeña sobrina, que está aprendiendo a andar, de nuevo al carrito en la plaza de Galicia ante la idea de que un patinete la atropellase.

En carretera también generan peligros. Una de las amigas que acompaña a Campos y a su sobrina hace referencia a que un tercer amigo “perdió el retrovisor de su coche en un semáforo porque se lo barrió un patinete, debía de estar fuerte quien lo conducía”, añade bromeando. Sobre cualquier superficie, queda claro, los patinetes generan peligro y los vecinos claman “más control”; hasta los usuarios Sergio García y Nico Castelo, pues añaden “que hay que tener cabeza” para guiarlos.

Nadie lo diría

El sentir unánime de la vecindad vilagarciana asegura que son muy pocas las veces que ven a la policía municipal actuar contra los infractores montados en patinete. Alba Carvajal, camarera de un céntrico bar en la calle Arzobispo Lago, asegura junto a su compañera Mariña Varela que “últimamente, en nuestra calle, que pronto será peatonal, están multando bastante pero solamente a los coches, a los patinetes ni los miran”. Es por ello que piensa que se deberían controlar más en concreto los patinetes, a pesar del control a los coches, pues “pueden ser peligrosos y más de noche, cuando tampoco se ven además de no oírse”. En la misma línea se muestra Iria Campos, que pasea con su pequeña sobrina y dos amigas por la rúa de Castelao, pista de carreras para los patinetes en su ruta por las calles del centro. Opina Campos que “multar no sé, pero sí se debería avisar o meter algo de miedo a los usuarios de estos vehículos, para que se controlasen un poco, igual que hacían durante el confinamiento con la gente que salía a la calle”. Esos “avisos” que la policía daba a los que disponían de la calle en la primavera de 2020 “serían útiles hoy con los conductores de los patinetes, como lo fueron en su día”. Por todo ello, solicitan todos y cada uno de los vilagarcianos consultados por FARO DE VIGO “un mayor control “sobre los usuarios de patinetes. Lo hacen en favor de una convivencia y una seguridad que “se ha perdido en las zonas peatonales”, en palabras de Iria Campos.

¿Cuál es concretamente la normativa de circulación?

La Dirección General de Tráfico clasifica al patinete eléctrico como un vehículo de movilidad personal (VMP), aparato que a su vez define como “el vehículo de una o más ruedas dotado de una única plaza y propulsado exclusivamente por motores eléctricos que pueden proporcionar una velocidad máxima por diseño comprendida entre 6 y 25 km/h”, según la instrucción aclaratoria para administraciones que la DGT publicó el 4 de diciembre de 2019.

La clave se encuentra al final de la cita: “entre 6 y 25 km/h”, es decir, que nunca puede superar el patinete los 25 kilómetros por hora, pues de lo contrario ya sería clasificado como un ciclomotor y requeriría un permiso de conducción. Pero aún siendo considerados VMP y no ciclomotores, los patinetes eléctricos necesitan de un certificado de circulación, tal como se señala en la modificación del Reglamento General de Circulación publicada en el Boletín Oficial del Estado a través del Real Decreto 970/2020, de 10 de noviembre, que le añade al reglamento el artículo 22 bis (dedicado a los VMP). En su apartado segundo señala: “Los vehículos de movilidad personal requerirán para poder circular el certificado de circulación que garantice el cumplimiento de los requisitos técnicos exigibles por la normativa nacional e internacional recogidos en su manual de características, así como su identificación”.


Documentación

Es decir, los patinetes eléctricos requieren de un certificado de circulación que el conductor debe llevar siempre consigo. En él han de figurar las características del patinete, que según el apartado tercero de este nuevo artículo 22 bis del Reglamento General de Circulación debe fijar la DGT. La DGT, actualmente, no hace obligatorio el seguro para particulares, la matrícula ni el carnet, pero prohíbe la circulación de patinetes en vías interurbanas, zonas peatonales, aceras, pasos de travesías, autovías, autopistas o fuera de las ciudades. Está en poder del ayuntamiento de turno la obligatoriedad del casco (en Vilagarcía no lo es). Incumplir estas normas puede acarrear sanciones que parten de los 500 euros.

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