El "boom" de las motos acuáticas en la ría de Arousa, también entre menores de edad

Inspección a una moto náutica de una empresa de alquiler en las Rías Baixas, ayer. / Guardia Civil

Las motos acuáticas están de moda. Prueba de ello es el auge de las empresas que alquilan estos vehículos que pueden llegar a circular a 120 kilómetros por hora (60 o 70 nudos) por las aguas interiores de las rías. Pese a la elevada velocidad que pueden alcanzar, el título para conducirlos se obtiene a través de un curso de cuatro horas teóricas y dos prácticas (sin examen) que cuesta entre 120 y 150 euros. Se imparte en las federaciones de vela o escuelas náuticas y no está controlado por la administración. Se trata de la licencia de navegación, el permiso con el que conducen más del 90% de los patrones de motos de agua que intercepta la Guardia Civil en las Rías Baixas. No obstante, también se puede manejar este vehículo con el título PNB (Patrón de Navegación Básica) o el PER (Patrón de Embarcaciones de Recreo), entre otros.

El jefe accidental del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil, el sargento primero Juan Ignacio Valiño Manzanos / Guardia Civil
Fácil acceso a la titulación
El jefe accidental del Servicio Marítimo Provincial de Pontevedra, el sargento primero Juan Ignacio Valiño Manzanos, asegura que en las inspecciones realizadas este verano a motos acuáticas, aproximadamente un 30% de los conductores eran menores de edad. Y es que jóvenes de 16 y 17 años pueden obtener la licencia de navegación con la autorización de sus padres o tutores para subirse a una moto de cualquier potencia. “Este año se modificó la normativa y es más fácil acceder a una titulación náutica”, apunta el sargento.
Balance de sanciones: 101 en las Rías Baixas
Con respecto a las infracciones detectadas por los funcionarios del instituto armado, se cifran en 101 las denuncias que pusieron en conocimiento de Capitanía Marítima para cursar los correspondientes expedientes sancionadores. Teniendo en cuenta que en la provincia se llevaron a cabo 367 controles a motos acuáticas entre junio y agosto, un tercio de ellos terminaron con una multa.
32 multas en Arousa
Los datos de las tres rías son similares. En la de Arousa los agentes realizaron 93 inspecciones, de las cuales 32 acabaron en sanción. La de Pontevedra fue la ría en la que se interceptaron más motos, concretamente 146, que dieron como resultado 33 denuncias. Las cifras en la ría de Vigo siguen la misma línea: 128 inspecciones y 36 irregularidades detectadas.
Agosto fue el mes de mayor actividad salvo en la ría de Pontevedra, con más controles e infracciones en julio (73 y 24 respectivamente). El responsable del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil observa que el balance de sanciones de este verano es ligeramente superior al del año pasado.
Maniobras temerarias
La falta de la documentación reglamentaria es el principal motivo que deriva en la apertura de un expediente sancionador. No obstante, maniobras indebidas y temerarias o velocidades excesivas también han sido denunciadas por la Guardia Civil en la época estival que está dando sus últimos coletazos.
Los patrones que tienen moto náutica a título particular deben llevar el recibo del seguro a bordo, ya sea en papel o en formato digital. “Nosotros denunciamos los hechos y Capitanía se encarga de comprobar si tiene seguro o no y de incoar el expediente sancionador”, explica Juan Ignacio Valiño.
Areoso
El verano se ha saldado sin accidentes marítimos protagonizados por motos acuáticas, si bien algunas zonas registran gran movimiento de este tipo de vehículos con maniobras temerarias junto a las playas. En la ría de Arousa, el islote de Areoso, un enclave de especial protección y conservación, no se libra de las imprudencias de algunos conductores.
"Las motos náuticas deben navegar a menos de 50 metros de distancia de otra moto o de cualquier otra embarcación"
El sargento Valiño recuerda que las motos de agua deben respetar las áreas balizadas y acceder a la playa por el canal habilitado para ello a una velocidad máxima de tres nudos. Si la zona de baño del arenal no está delimitada con boyas, el vehículo debe circular alejado de la orilla al menos 200 metros. Navegar a menos de 50 metros de distancia de otra moto o de cualquier otra embarcación también conlleva una sanción.
Las multas más elevadas son las relacionadas con la seguridad, como por ejemplo la obligatoriedad de llevar chaleco salvavidas homologado. “Más formación, responsabilidad y sentido común”, reivindica el jefe accidental del Servicio Marítimo Provincial.
Además de tener un moto acuática propia, existe otra modalidad para conducir uno de estos vehículos por las costas de la provincia: a través de una empresa de alquiler. Existen este tipo de negocios en las tres rías. Para arrendar el vehículo por horas o fracción es necesario estar en posesión del título correspondiente (licencia de navegación, PNB, PER o patrón de yate) pero para participar en las excursiones organizadas por la empresa no. Cualquier persona desde los 16 años puede hacerlo (para menores de edad se exige autorización escrita del padre, madre o tutor y fotocopia del DNI del consentidor).
Estas salidas grupales en circuito son las que predominan en las Rías Baixas, asegura el sargento Valiño. De hecho se han sancionado “bastantes” este verano. ¿Cómo son estas excursiones? Participan un monitor y cuatro usuarios. Sus motos se disponen en pararelo de dos en dos, en forma de flecha, detrás del instructor. No está permitido adelantar y debe existir una separación mínima de 25 metros entre ellas. El recorrido debe estar preestablecido y autorizado por Capitanía Marítima y la empresa tiene que cubrir una declaración responsable, así como contratar un seguro de accidentes y otro de responsabilidad civil para los participantes.
Entre las infracciones denunciadas figuran la no presentación de la titulación del monitor y de la autorización de funcionamiento de Capitanía Marítima. En el segundo caso, los agentes del Servicio Marítimo Provincial de la Guardia Civil solicitan al instructor el certificado de reducción de potencia, pues las motos de alquiler para excursiones deben estar limitadas a 60 caballos. Los funcionarios de la Benemérita suelen utilizar una embarcación auxiliar semirrígida de la patrullera para realizar el seguimiento de las motos náuticas. Mide cinco o seis metros de eslora y alcanza bastante velocidad para interceptar a los infractores.
Suscríbete para seguir leyendo