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Meaño celebra el regreso de la música de banda con un exitoso festival

Músicos de Meaño, tocando ante el consistorio antes de dirigirse al escenario en la Praza da Feira Noé Parga

Meaño no defraudó con su Festival de Bandas, organizado por la asociación Unión Musical de Meaño y que, pese a haber optado por una edición modesta por la pandemia, logró completar el aforo de la Praza da Feira congregando a unas 400 personas bajo la carpa dispuesta al efecto. Fueron tres horas y media de música en la tarde-noche del sábado que llevó el certamen hasta las 22.30 horas.

El acto lo centraron dos formaciones, las de Sanxenxo y Unión Musical de Meaño, que estuvieron secundadas por un tercer grupo, que fue la Banda Xove de Meaño, una fusión de la Infantil y la Xuvenil de la Escola Municipal de Música que se concibió para salir del paso y completar así el formato de tres bandas habituales en este festival.

Los músicos de la BUMM, durante el desfile previo al festival

El certamen se iniciaba con el tradicional desfile de presentación con un pasacalles por delante del consistorio. Una vez en la plaza el turno de arranque de los conciertos correspondió a la Banda Xove de Meaño, bajo la batuta del también director de la BUMM, Diego Javier Lorente y que ofreció un repertorio de piezas breves, adecuadas a los jóvenes instrumentistas.

Efectos del COVID

Natural de Merza, José Varela Pardo, director de la banda de Sanxenxo, reconocía que el COVID había lastrado a muchas agrupaciones. “A nosotros nos frustró el intercambio que teníamos concertando con una banda de Tenerife, y que iba a ser una gran experiencia”. “Ahora, hace tan sólo un mes que empezamos a recuperar los ensayos, pero no estamos aún al completo porque algunas familias no se atreven todavía a enviar a los hijos por temor al COVID, y además el verano hace que muchos trabajen en hostelería, razón por la que llegamos un tanto cortos de repertorio”, añade.

La Banda de Sanxenxo abrió el concierto con el pasodoble “Santiago Mestre” de Óscar Navarro, al que le siguieron el “Elisabeth” de Johan de Meij, “Rapunzel” de Bert Appermont, el intermedio y final de “Leyenda del Beso” (Soutullo y Vert) y el “Campo de Noia” de Manuel Molinos, éstas dos últimas las más ambiciosas sobre el escenario.

Público asistente a los conciertos, el sábado en Meaño Noé Parga

Luego, al filo de las 21.15 horas, fue el turno del concierto de la BUMM meañesa. Abrió con el pasodoble “Gloria Ramírez” de Rafael Tallens y, como obra más exigente, interpretó la “Sinfonía nº 1” del holandés Johan de Meij, de la saga de “El Señor de los Anillos”, ofreciendo las partes “Gandalf”, “Gollum” y “Hobbits”, obra que fue la que levantó mayor admiración del público. Su concierto finalizaba con “El camino real” de Alfred Reed”.

El homenaje

A su término la presidenta de la asociación meañesa, Olga Pérez, hacía balance del festival. “Para nosotros resultó un orgullo poder sacarlo adelante en un año tan complicado, con satisfacción plena por el trabajo de todos, y por el público que respondió aún mejor de lo previsto completando el aforo”. “Además -añadía Olga Pérez- resultó una edición especialmente emotiva con el homenaje sentido a la anterior directiva, que trabajó mucho y bien durante tanto tiempo”.

Y es que, tras los conciertos y el turno protocolario para las autoridades, la organización sorprendió con el gesto de hacer subir al escenario al que fuera su presidente Óscar Rial, así como a sus exdirectivos, que rigieran la banda en una década exitosa con galardones en Holanda, Italia y en el Certame Galego de Bandas. A ellos homenajearon con la entrega de un recuerdo fotográfico del triunfo en Kerkrade, y que recibían de manos de sus propios hijos, la mayoría aún vigentes músicos de la BUMM, ante los aplausos del público. Un gesto emotivo que hizo saltar más de una lágrima a los protagonistas.

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