Mismos protocolos, mismos problemas: así se inicia el curso escolar en O Salnés

Las medidas sanitarias de este curso serán casi iguales a las del pasado, ilustradas en esta imagen del pasado                invierno en el Castro Alobre. |   // NOÉ PARGA

Las medidas sanitarias de este curso serán casi iguales a las del pasado, ilustradas en esta imagen del pasado invierno en el Castro Alobre. | // NOÉ PARGA / Andrés Vázquez

Andrés Vázquez

El pasado fue un año duro en todos los centros escolares de O Salnés, para los alumnos y para los profesores. Por igual afrontaron el estrés habitual del curso, que recibió el añadido de una pandemia mundial. Comenta Mariola Rodríguez, la directora del instituto Castro Alobre de Vilagarcía que “al final lo fuimos llevando, no sin esfuerzo, y quedó patente que las medidas fueron efectivas y las aulas seguras”.

Ante un protocolo que funciona, la Xunta decidió hacer los mínimos cambios posibles, limitada también por las directrices del Ministerio de Educación. De esa manera afronta el curso con una sola novedad, la reducción de la distancia entre pupitres en la educación secundaria, que pasa de 1,5 metros a 1,2.

La Xunta anunció ayer por sorpresa que habrá 1.250 profesores de refuerzo

Las direcciones de varios centros educativos de O Salnés afirman que será fundamental mantener los profesores de refuerzo que se contrataron el pasado curso por la pandemia, al entender que jugaron un papel fundamental. “Sin ellos, a través de la buena praxis de la dirección saliente, la gestión ordenada y seria de las salidas al patio o de las salidas del centro al terminar la jornada, así como la vigilancia de que las medidas sanitarias se cumplía, hubiera sido imposible”, en palabras de Nuria Santiago, la nueva directora del instituto Monte da Vila de O Grove.

Las direcciones no supieron nada hasta ayer de la posibilidad de recibir docentes extra. De hecho, la Consellería de Educación deslizó en ocasiones anteriores que este próximo curso no habría tantos, puesto que el Ministerio redujo su aportación al plan gallego en un millón de euros.

No obstante, durante la jornada de ayer, la Xunta anunció que en septiembre se incorporarán a los centros educativos 1.250 docentes de refuerzo. Así lo manifestó el conselleiro, Román Rodríguez, tras la primera reunión del curso del comité educativo creado para gestionar el COVID en las escuelas.

Para los directivos, son profesores de apoyo son claves, pues “los alumnos son los mismos o más que el curso pasado, pues las matrículas todavía no cierran hasta casi mediados de septiembre, el virus sigue pululando aunque haya vacunas, hay menos distancia entre mesas y, sobre todo, menos profesorado”.

Los directivos recuerdan que la pandemia no ha finalizado y que puede haber nuevos brotes

Quien hace esta radiografía de la vuelta a las aulas es Duarte Correa, jefe de estudios del instituto Ramón Cabanillas de Cambados, que critica que en su centro, “aún con la matrícula abierta y con casi total probabilidad de que los alumnos sean más este año viendo los datos que tenemos de julio”, vaya a tener menos profesorado si se le resta el que llegó el año pasado por el COVID, “un virus que, que yo sepa, no ha desaparecido aunque se esté combatiendo eficazmente”.

El curso anterior lo afrontaron con tres profesores más, “un total de 45, pero este año volvemos a nuestro cupo de 42 sin comerlo ni beberlo y para el curso que viene, el 22/23, ya se nos ha dicho por parte de la Xunta que perderemos otros dos profesores, quedándonos en 40 sin tener idea de cuál va a ser la matrícula y viendo que, al menos este año, crece”, afirmó Correa antes de concretarse el plan que anunció la Consellería de Educación.

En el Castro Alobre, de Vilagarcía, reconoce su directora, “contó el curso pasado con 16 profesores de refuerzo que nos permitieron pasar de 28 a 40 clases y así desahogar nuestra situación, pero este año con las mismas normas protocolarias perdemos esos 16 profesionales y regresamos a nuestro cupo de 2019”.Y lo mismo sucede en el grovense Monte da Vila, que pasa de 44 a 40, cuando el curso 19/20, el último anterior a la pandemia, contaba con 42, su cupo, según dice su directora Nuria Santiago.

Los profesores defienden la importancia educativa de las actividades al aire libre para los niños

Lo que está claro para todos los centros es que los desdobles de clases, que permitieron tener menos alumnado en cada aula serán inviables si no les llegan suficientes apoyos, aunque la norma ya no los requiera por la reducción de 0,3 metros de distancia entre pupitres con respecto al año pasado. En todo caso, el número de docentes previstos por el Monte da Vila o el Castro Alobre con los datos que les dio la Xunta de Galicia podrían variar para mejor en cuanto se defina el plan de refuerzo anunciado durante la mañana de ayer por el conselleiro.

El virus sigue ahí

Los centros siguen combatiendo el virus, por lo que repiten sus protocolos, más aún en Infantil y Primaria, donde no se cambia ni lo tocante a la distancia entre pupitres. Es en los colegios donde se podrán hacer cambios más o menos arriesgados conforme avance el curso, pues tienen más posibilidades que los institutos, donde las salidas y las actividades extraescolares son menos frecuentes.

Covadonga López, que dirige el CEIP San Bartolomé de Tremoedo en Vilanova, mantiene su apuesta en este nuevo curso por la salud mental de los alumnos, así como por “la potenciación de su inteligencia emocional”. Irán abriendo la mano o cerrándola en función de la situación concreta de la pandemia, pero quieren “comenzar a avanzar”. Igual sucede en el CEIP Torre-Illa, donde da clase Javier García. Él critica a la Consellería “su inmovilismo, pues las actividades al aire libre deben regresar con toda vigencia este año, así como las extraescolares”. Es algo, esto último, en lo que coinciden desde la Coordinadora de Anpas de Vilagarcía, de la que es integrante Marcela Diz. Recuerda Diz que estas actividades son muy importantes en el desarrollo de los niños, y aprovecha para mostrar su gratitud y apoyo a los profesores de cara al nuevo curso.

“El año pasado nos pasó una fuerte factura emocional”

Nuria Santiago

— Directora del IES Monte da Vila de O Grove

En el IES Monte da Vila de O Grove, donde Nuria Santiago debuta como directora este curso que comienza, se hizo una piña durante el año pasado. Profesores y alumnos se unieron para resistir, “hasta nos dábamos ánimos entre nosotros para seguir adelante”, comenta Santiago.

La implicación de las familias fue muy importante para que los alumnos no se vinieran abajo, “pero desde luego también jugó un papel clave el tutor de cada curso, que fue un puente entre los alumnos y sus familias con el propio centro”. Su trabajo durante este año les hizo darse cuenta de lo importante que es la implicación familiar en la educación de los muchachos, “mucho más fluida y eficaz cuando sus profesores y sus familiares avanzan de la mano”.

Se llevan ese aprendizaje, así como el de la importancia y la vigencia de la educación emocional. “El año pasado nos pasó una fuerte factura emocional”, asegura la directora, y por ello a partir de este año quieren “seguir apostando por la comunicación constante entre las casas y el centro, para facilitar las cosas y poder ser conscientes del contexto de cada alumno y así poder ayudarlo de manera personalizada y concreta”.

El cansancio se comenzó a notar a unas alturas del curso en las que no era tan evidente. “Nos pasó tanto a los profesores como al alumnado, no podíamos seguir el ritmo”. Esperan, por ello, que este año pueda ser más relajado “aunque no tiene pinta, debido a que sin los profesores COVID vamos a tener muy reducidas nuestras opciones para poder estar a todo y sacar tiempo para reponer fuerzas, algo muy importante para llevar el curso de modo saludable”.

“Tenemos más experiencia y menos incertidumbre”

Javier García García

— Profesor en el CEIP Torre-Illa de A Illa

Siempre con la educación de su alumnado en mente, “para mejorarla y modernizarla”, el profesor Javier García, desde su CEIP Torre-Illa de A Illa, opina que este año “debe ser posible la vuelta a la normalidad, dentro de lo que cabe, pues nos estamos perdiendo muchas actividades clave en el desarrollo de los niños”.

Se refiere García a “los trabajos conjuntos, las salidas educativas de las aulas o el aprovechamiento de los recursos que están presentes en el exterior”, todos elementos muy importantes para el aprendizaje. El profesor isleño apuesta por la flexibilidad, con el objetivo de llevar a cabo esta vuelta a la normalidad. Lo justifica alegando que “somos burbuja, y eso hace posible, usando mascarilla y siendo escrupulosos con la higiene, la puesta en marcha de actividades en grupo y más todavía si son al aire libre”.

De ese modo, con su apuesta clara, anima a otros profesores a que sigan su senda y apuesten por la realización de actividades “al aire libre, en contacto con la naturaleza, usando las bibliotecas, los museos y cuanta oferta cultural tengamos a nuestra disposición”. Los grupos burbuja de infantil son un claro ejemplo de lo que expone Javier García, ya que “las parejas y los grupos de trabajo son muy importantes y el hecho de estar divididas las clases en grupos burbuja posibilita el normal funcionamiento de ellas, sin bajar la guardia, pero tampoco exagerando y permitiendo la flexibilidad”.

Se ve ilusionado ante el nuevo curso: “ya no tenemos el miedo paralizante del año pasado, sino más experiencia y menos incertidumbre”.

“Necesitamos la vuelta a las actividades extraescolares”

Marcela Diz

— Coordinadora de Anpas de Vilagarcía

Las Anpas de Vilagarcía, organizadas en su coordinadora y personalizadas en la voz de Marcela Diz, destacan la importante labor que juegan las actividades extraescolares “en la correcta formación multidisciplinar de los niños, así como en la conciliación de las familias”. Es por ello que solicitan, “y para ello hablaremos con las direcciones”, que vuelvan las actividades extraescolares.

Su desarrollo, de un modo u otro, “se está llevando a cabo en las academias privadas, en los clubes deportivos o en los conservatorios, por lo que, ¿por qué no habrían de regresar a los colegios?”. Cree Marcela Diz que “con distancia y mascarilla, igual que en las asociaciones privadas, no entendemos por qué no se van a realizar”.

En lo relativo a las clases, el apoyo de la Coordinadora es para los profesores, que “jugaron un papel fundamental para que el año pasado no hubiese grandes brotes de COVID en nuestros centros educativos”. Es por ello que solicitan que no se lleven a los profesores de apoyo, “sino que los incluyan este año en la plantilla, ya que se sigue requiriendo una organización especial en los colegios e institutos para afrontar unos protocolos que no han variado con respecto al año pasado y que siguen siendo importantes, pues se ha comprobado que son útiles para repeler el avance del COVID en los colegios”.

Con estos docentes, según la visión de Diz, que además de formar parte de la Coordinadora es la presidenta de la Anpa del IES Bouza Brey luego de ser la presidenta de la del CEIP O Piñeiriño, “se asegura que los alumnos con necesidades especiales estén correctamente atendidos”.

“Las ratios tienen 30 años”

La pandemia ha sido y es para los centros educativos arousanos un gran problema, desde las clases y el día a día hasta la planificación del curso. Pero, como de todo en esta vida, de ella también han sacado aprendizajes los profesores y directivos, además de un conocimiento más amplio sobre su propio sector y los problemas que entraña. 

Entre esas enseñanzas, destaca Nuria Santiago, directora del IES Monte da Vila de O Grove, se encuentra la que les permite asegurar al profesorado que “las familias son clave para el correcto desarrollo de la enseñanza, y durante el curso pasado ha quedado claro que, con su apoyo y cercanía, las cosas marchan mejor”. 

Así mismo, añade el jefe de estudios del IES Ramón Cabanillas de Cambados, Duarte Correa, que “las familias también le han dado más importancia a la labor formadora del profesorado durante estos meses, y esperamos que esta buena relación se mantenga”.

Pero también han salido a flote los problemas de la educación gallega y arousana, que ya estaban presentes y los profesores ya palpaban, aunque no fuese algo tan evidente. Las direcciones de los institutos arousanos han comprobado a través de su propio profesorado que “las clases, con este número de alumnos, son mucho más sencillas de manejar y, por tanto, es posible ofrecer una mejor calidad en la enseñanza, más individualizada y próxima al alumno”, asegura la directora del vilagarciano IES Castro Alobre, Mariola Rodríguez.

Ha quedado al descubierto este hecho durante la pandemia porque “la separación entre las mesas tenía que ser más amplia y, de ese modo, tuvimos que habilitar más aulas, como las de plástica o el salón de actos, como locales para dar clase; con lo que el número de alumnos por aula se redujo drásticamente”. Apunta Correa que “en Bachillerato, yo mismo pasé a tener unos diez alumnos menos por clase”. El razonamiento es simple. “Si ahora nos sacan profesores, volveremos a lo de siempre y perderemos este oasis que hemos descubierto”, en palabras de Santiago, que critica la vuelta a las mesas pegadas y lo que eso acarrea: el cierre de las aulas desdobladas y pequeñas.

La falta de profesores es el problema bajo el punto de vista de Nuria Santiago: “En estos momentos tenemos en nuestro sistema educativo a profesores de, por ejemplo, Lingua Galega enseñando Latín de forma muy habitual”. Añade Duarte Correa desde Cambados que “se requiere una modernización, las ratios son las mismas que hace 30 años, cuando empecé a dar clase, y debe haber variaciones que bajen esas ratios en virtud de una educación de calidad, personalizada y centrada en el alumno”.

El caso del IES Castro Alobre es paradigmático. “Casi el 30% del alumnado de segundo de la ESO, el único curso que desdoblaba por la tarde, con el instituto para ellos y la clase reducida, ha obtenido una nota media superior al 9 al concluir el curso pasado”, destaca su directora.

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