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Faro de Vigo

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Marisqueo de sacho y foto

Una pareja fotografía a los mariscadores de a pie, con A Toxa, al fondo. FdV

El marisqueo a pie es, un verano más, uno de los principales alicientes turísticos que ofrece la ría de Arousa. Y no solo por el tirón gastronómico que ejercen la almeja, berberecho, navajas y otras viandas que son fruto del trabajo diario del sector, sino también porque esa intensa labor de los mariscadores despierta una profunda admiración entre los turistas, que no dejan de mirar y fotografiar su faena.

La actividad marisquera es una de las fotografías más repetidas. FdV

Así queda patente en Carril y la playa de A Compostela, en Vilagarcía; como también en O Esteiro y O Castelete, Vilanova; O Sarrido o Saco de Fefiñáns (Cambados); O Bao, en A Illa; y en lugares de O Grove como A Toxa, A Vía, Rons y Moreiras, por citar solo algunos ejemplos.

Se trata de espacios en los que se localizan importantes bancos marisqueros, de ahí la expectación que despierta la labor del sector cuando recoge bivalvos o realiza tareas de siembra, limpieza o arado del substrato.

Una familia observa a los mariscadores, frente a la isla de A Toxa. | // FDV

Ayer, sin ir más lejos, decenas de turistas seguían de cerca el trabajo de los parquistas de Carril y de los mariscadores de a pie de la Cofradía de Pescadores San Martiño, pertenecientes a localidades como O Grove, Meaño, Cambados y Sanxenxo.

Este último colectivo centraba su actuación en la zona intermareal comprendida entre el paseo de Beiramar, el puente de A Toxa y la propia isla. Lugares en los que se agolpaban los visitantes para fotografiar a los trabajadores lo más cerca posible.

Marisqueo en O Grove, ayer. FdV

Un estrecho “marcaje” que tenía continuidad en las operaciones de descarga de la lonja de contratación de pescados y mariscos.

A este respecto, puede decirse que las rulas también son un punto de encuentro habitual para esos turistas que quieren presenciar de cerca el proceso extractivo y comercializador de los productos del mar.

El marisqueo es toda una atracción. FdV

Como lo son las plazas de abastos de los diferentes municipios arousanos, donde son muchos los que acuden no solo con la intención de comprar, sino también para ver de cerca los peces, bivalvos, cefalópodos y crustáceos que cada día llegan a los puertos.

De este modo queda de nuevo patente que la actividad pesquera y marisquera constituye no solo una fuente de ingresos fundamental en la ría, sino también un producto turístico del máximo nivel que los municipios costeros de O Salnés tratan de explotar.

La almeja a 62 euros; los precios también son un espectáculo 

Para muchos turistas eso de ver a los mariscadores trabajando es un espectáculo. Como también lo es el precio que pueden alcanzar los precios en lonja.

Ayer, sin ir más lejos, se vendieron 110 kilos de almeja fina en A Illa y el máximo superó los 62 euros el kilo.

También 500 de babosa, con tope de 30; 200 kilos de japónica, a casi 21 euros; 1.147 de rubia, con su techo en 18; y 65 kilos de berberecho, el mejor a casi 25.

En O Grove los primeros lotes de fina se situaron en 55 euros, y se vendieron 266 kilos, mientras que la babosa (291 kilogramos) cotizó a un máximo de 31 y la almeja japónica (1.034 kilos totales) salió de la lonja con una cotización máxima de 27 euros, más IVA.

Mientras esto sucedía, en la lonja de Cambados se estaban marcando precios máximos de 35 euros por la almeja babosa, de 31 por la mejor almeja fina, 19 con la rubia, 15 con la japónica y de casi 10 euros por kilogramo cuando se trató del mejor berberecho llevado ayer a puerto.

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