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Simón Barcia Ferreiro nnficha personal | Propietario de la bodega Noelia Bebelia, ganadora de la Cata do Albariño

“Nos dieron el premio a las 12.30 y una hora después teníamos el vino agotado”

Simón Barcia, junto a su mujer, Noelia Calvar, en su explotación de Soutomaior.  | // FDV

Simón Barcia, junto a su mujer, Noelia Calvar, en su explotación de Soutomaior. | // FDV

En el Salón Bazán del Parador de Cambados el Consello Regulador anunció el pasado domingo que la Medalla de Oro de la XXXIII Cata Concurso Rías Baixas Albariño de la Añada 2020 iría a parar a la bodega Noelia Bebelia. Una victoria que supone la primera para la subzona de Soutomaior, además de todo un antes y un después para la bodega del matrimonio formado por Noelia Calvar y Simón Barcia.

–Lo primero y como procede en estos casos, enhorabuena por el premio.

–Muchas gracias , la verdad que fue una gran alegría para nosotros.

–¿Qué supone para Noelia Bebelia el ganar la Cata Concurso Rías Baixas Albariño?

–Supone dos cosas y ambas muy importantes para nosotros. En primer lugar, lo vemos como el cumplimiento del objetivo inicial que nos marcamos con este proyecto. Arrancamos el proyecto en 2010 con el objetivo de situar los albariños de Soutomaior entre los mejores del mundo y pusimos en marcha nuestra plantación con ese objetivo. Creíamos que íbamos a tardar mucho más tiempo, pero la verdad es que todo se está sucediendo muy rápido. Es un orgullo enorme haber ganado la Cata do Albariño y una sorpresa enorme ver como se ha reflejado en un aumento de ventas abrumador.

–Es decir, que ustedes están notando de manera directa todo el prestigio que otorga la victoria en una cita tan señalada.

–Lo estamos notando muchísimo. La Cata do Albariño es el mayor reconocimiento dentro de una Denominación de Origen tan reconocida como la de Rías Baixas. Hay otros certámenes que ganas y la trascendencia no es tanta, pero lo de la Cata do Albariño es un disparate a todos los niveles. Sin ir más lejos, las ventas del vino se multiplican por 100. Nosotros somos una bodega pequeña y lo notamos no mucho, muchísimo.

–Nadie mejor que usted para presentarnos el vino ganador.

–En un vino monovarietal, una de las dos líneas de producción de albariño. Además, geográficamente Soutomarior es una extensión del valle de O Salnés y la tradición es también la monovarietal. Aquí se dan dos circunstancias, una que estamos muy cerca del mar y también que somos un terreno montañoso. Tenemos la confluencia de estas características singulares y eso se refleja en un racimo y en una uva muy concreta. Nuestro vino tiene una alta influencia atlántica a lo que ayuda la baja fertilidad de la tierra y que se nota también en una acidez muy integrada.

–Han sido ustedes la primera bodega de la subzona de Soutomaior en ganar este reconocimiento. ¿El buen albariño abre fronteras?

–Soutomaior es la subzona más pequeña de la DO muy de largo. Somos una milésima parte del porcentaje de producción. Somos tres bodegas muy pequeñas y difícilmente llegamos a los litros mínimos que se exigen para el certamen de la Cata do Albariño, pero la verdad es que es muy gratificante recibir tantas felicitaciones y ver como todo el mundo te para y te da la enhorabuena.

–Parece que ustedes han decidido aplicarse aquello de mejor poco y bueno que...

–Calidad y tamaño no son siempre directamente proporcionales, más bien al contrario en la mayoría de los casos. Nuestra baza es el mimo que ponemos en una única parcela. Todo nuestro proceso es concentrado para una producción de aproximadamente 18.000 botellas. Rondamos los 14.000 del vino ganador y ahora mismo está totalmente agotado después de la avalancha tras el premio en Cambados. Nos dieron el premio a las 12.30 horas y una hora después estaba todo el vino agotado. Un disparate.

“Seguiremos fieles a nuestro concepto”

El matrimonio de Soutomaior inició su proyecto en 2010.

–¿Cómo arrancó la historia de Noelia Bebelia?

–Noelia, mi mujer, y yo somos nativos de Soutomaior y veíamos que el vino de aquí tenía mucho prestigio, pero solo a nivel local. Creímos que se podría dar un paso más y nos animamos. Teníamos unos ahorros y decidimos apostar por el vino de Soutomaior y explotar nuestra propia bodega. Fue casi una inconsciencia porque el mundo del vino es muy difícil porque te absorbe por completo. Además requiere de una inversión muy alta y tiene un retorno muy lento. En Soutomaior las fincas son muy pequeñas y tuvimos que recurrir a monte comunal. Seleccionamos una parcela y tenemos 5 hectáreas de las que sale todo el vino de Noelia Bebelia.

–Es decir, que ustedes se encargan de todo. Más artesanal es complicado.

–En nuestro caso somos nosotros dos los que nos encargamos de todo. Desde la etiqueta y el diseño de la botella pasando por las cajas, embalajes… Solo contratamos gente para la vendimia. Yo soy ingeniero industrial, pero hace cuatro años decidí dedicarme de pleno a la bodega. Noelia todavía trabaja como economista.

–Los reconocimientos suelen ir acompañados de un paso adelante en lo empresarial. ¿Entra en sus planes ese crecimiento?

–No tenemos planes de crecimiento. Honestamente no. La idea inicial era hacer vino propio, de casa, y seguiremos fieles a ese concepto. Sin crecer. No queremos entrar en esa dinámica porque es una vorágine que te envuelve. Sabemos donde está nuestra diferenciación y queremos seguir apostando por ello.

–Hasta apostaron por un nombre de lo más propio para la bodega.

–Incluso podría haberlo sido más porque la idea inicial era poner el nombre de Noelia Simón, pero tuvimos una denuncia por derechos de imagen y decidimos Noelia Bebelia porque nos pareció original.

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