Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Sogama transformará en Baión unas 15.000 toneladas de residuos en compost

Polígono industrial de Baión, en Vilanova de Arousa.

Polígono industrial de Baión, en Vilanova de Arousa. Noé Parga

Junto a la llegada de Vinova, la planta de compostaje que va a construir Sogama en el polígono industrial de Baión, en Vilanova de Arousa, va a suponer un fuerte impulso a una infraestructura que se encontraba prácticamente vacía hasta hace solo unos meses. Este gran proyecto, en el que la empresa pública va a invertir un total de 15,5 millones de euros, se encuentra en estos momentos sometido a informe de impacto ambiental desde el pasado 21 de julio, con los técnicos de Medio Ambiente estudiando el proyecto de forma pormenorizada y a la espera de posibles alegaciones.

Ese proyecto que se ha presentado en Medio Ambiente contempla la construcción de una nave en las siete parcelas del polígono industrial que ha adquirido Sogama, preparada para producir 15.000 toneladas de compost anuales. La nave, de cerca de 20.000 metros cuadrados, estará dividida en cuatro zonas. La primera de ellas será un almacén de materiales, la segunda de pretratamiento, la tercera de maduración y la cuarta de fermentación. La planta estará diseñada para el tratamiento de esas 15.000 toneladas y de otras 7.000 de estructurante, trabajando un total de 248 días al año. Para todas las naves se recurrirá a una cimentación de tipo superficial que se realizará mediante estructuras prefabricadas de hormigón en pilares, vigas y correas. El hormigón será el material empleado en el cerramiento de las naves.

La empresa pública ha adquirido siete parcelas en el polígono por un importe de 1,5 millones de euros

decoration

Todas las áreas donde se almacenen, aunque sea de forma temporal, materiales susceptibles de producir derivados de la lejía, se van a ejecutar con solera de hormigón impermeable y contarán con sistemas de drenaje superficial para conducir los líquidos al depósito de la planta, de modo que se evite una posible fuga al subsuelo o al exterior de la planta.

Los técnicos que han diseñado la futura planta de tratamiento de residuos han optado por realizar el compostaje en túneles instalados en una nave cerrada, lo que les va a permitir controlar la temperatura y humedad, así como el tratamiento de gases. El acceso a la nave será a través de dos esclusas cuyo principal objetivo será el de evitar la salida de olores al exterior cada vez que entre o salga un vehículo. El control de todo el proceso se hará mediante la utilización de sondas de temperatura en el interior de los túneles y análisis de los gases del proceso. Contará con una instalación de producción de energía eléctrica solar que alimentará directamente a todo el complejo.

En el proyecto sometido a informe de impacto ambiental, se explican de forma pormenorizada las actividades que se van a desarrollar en el interior de las naves de Sogama hasta la elaboración final del compost, un fertilizante de alta calidad que se obtendrá mediante la descomposición biológica en condiciones controladas de los materiales biodegradables. Ese trabajo se desarrollará en los túneles que estarán bajo el complejo, donde los residuos orgánicos se someterán a un proceso de fermentación que durará unas tres semanas.

Posteriormente, ese residuo se someterá a un proceso de maduración, en los mismos túneles, que durará otras dos semanas. En él se someterá al compost a un proceso de aireación, antes de pasar a la fase de postmaduración, donde el resultado del proceso será volteado hasta tres veces por semana. El proceso finaliza en la fase de afino, cuando se almacena para afrontar el último paso de su conversión en compost. En esa fase, el pre-compost de menos de 10 centímetros se conduce a través de cintas transportadoras a la mesa densimétrica, que cuenta con un filtro en el que se separa la materia orgánica, ligera y los inertes pesados, tales como piedras, vidrio, huesos y metales antes de que se acabe convirtiendo en el fertilizante que se buscaba.

Una de las grandes preocupaciones de los vecinos de Baión con respecto a la planta de Sogama son los olores y los ruidos que puedan producirse. En el proyecto presentado a Medio Ambiente también se tienen en cuenta esas circunstancias. En lo que respecta a la emisión de olores, la planta tendrá como puntos de emisión tres chimeneas con biofiltro que evitarían que saliesen al exterior. En lo que respecta a la emisión de ruido, el sistema constructivo de la instalación va a limitar ese ruido para ajustarse a la normativa.

En lo que respecta al uso del agua, la planta tratará de reutilizar toda la que provenga de las pluviales, para lo que contará con sistema de almacenaje. A mayores, también se estima un consumo de 15 metros cúbicos de ácido sulfúrico, 6.000 litros de gasóleo y 4.133.804 kilovatios hora anuales.

El cambio que esperaba el polígono vilanovés


El polígono industrial de Baión nacía a finales de la primera década del siglo XXI con el objetivo de convertirse en el gran parque empresarial que necesitaba la comarca de O Salnés. De hecho, los 300.000 metros cuadrados de su primera fase parecían muy pocos par aun proyecto mucho más ambicioso que contaba con la participación del Estado a través de la empresa Suelo Empresarial del Atlántico (SEA). Sin embargo, todas aquellas expectativas que se generaron acabaron convertidas en un castillo de naipes que se derrumbó al primer soplo de la crisis económica. Durante años, el polígono estuvo prácticamente vacío, con tan solo una gran empresa, Soaga, que apostó por las comunicaciones y la ubicación que ofrecía Baión desde el primer momento. Más del 80% de las parcelas se quedaron dedicadas a pasto para cabras y ovejas, una imagen que se convirtió en icónica del polígono. Sin embargo, a finales del pasado año todo pareció cambiar, una serie de facilidades que puso encima de la mesa SEA a las empresas que apostasen por instalarse en Baión propiciaron la llegada de Vinova, la mayor empresa de congelados del norte de España, la cual ha comenzado a construir una gran nave que estará funcionando a principios de 2023. Pocas semanas después era Sogama la que hacía una apuesta decidida por las comunicaciones que posee el polígono. La llegada de ambas empresas puede convertirse en el tirón que necesitaba el polígono industrial vilanovés para su íntegro desarrollo.

Compartir el artículo

stats