Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La difusión del arte a través de réplicas de lo más original

Ana González, mostrando el mosaico que realizó durante el periodo de confinamiento.  | // FDV

Ana González, mostrando el mosaico que realizó durante el periodo de confinamiento. | // FDV

Ha sido una vilagarciana, residente en Catoira, la que ha ayudado a aliviar la larga espera del Concello de Nigrán por recuperar el mosaico de Panxón. Ana González García ha sido la encargada de dar réplica a una pieza romana del siglo III que es todo un símbolo de la romanización convertida además en toda una imagen de marca de aquel lugar.

Con el original localizado en una casa de subastas de Nueva York tras años de búsqueda, y a la espera de ser repatriado por unos 58.000 euros que todavía están por reunirse, el destino quiso que el taller que la restauradora vilagarciana posee en su casa de Catoira se convirtiese en el lugar en el que se replicó de manera exacta el azulejo de un metro cuadrado que ansían recuperar.

Con el original localizado en Nueva York tras años de búsqueda, el destino quiso que el taller que la restauradora vilagarciana posee en su casa de Catoira se convirtiese en el lugar en el que se replicó de manera exacta el azulejo

decoration

La concatenación de acontecimientos arrancó con la llegada de la pandemia. Ana González, trabajadora del Museo de Pontevedra, vio como el confinamiento paralizó su labor de diagnóstico y estados de conservación de metales. Fue entonces cuando la restauradora propuso a la dirección la idea de trabajar en un proyecto de acercamiento de la arqueología y el patrimonio a las nuevas generaciones. La iniciativa fue tomada muy en cuenta por el director del Museo, José Manuel Rey, que además le planteó iniciar esa labor con el mosaico de Panxón como referencia.

Señala Ana González que “me informé de la situación del mosaico y creí que merecía la pena hacer una réplica a escala real. Tenía las medidas exactas de las figuras y las tonalidades muy aproximadas”. Fue entonces cuando empezó el proceso en su taller catoirense. Punzones, moldes, siliconas o escayola de dentista fueron solo algunos de los útiles empleados en unas semanas de trabajo que fueron resumidas en un montaje de vídeo realizado por su propio hijo, José Ángel Chorén García.

La idea es dar a conocer este tipo de patrimonio a los niños, hacerles sentir que también es suyo

Ana González - Restauradora

decoration

El propósito de inculcar conciencia sobre el patrimonio cultural a los más pequeños dio su primer paso precisamente en Nigrán. Fue en el colegio Carlos Casares donde 189 alumnos conocieron de primera mano el mosaico romano de Panxón gracias al trabajo puesto en marcha por Ana González. “Además hablamos de lo que es la restauración y les explico porque no se pueden fotografiar ciertas piezas o qué tipo de labor hacen los arqueólogos. Además hice réplicas pequeñas para que cada alumno hiciese por sí mismo la reintegración cromática. La idea es dar a conocer este tipo de patrimonio a los niños, hacerles sentir que también es suyo. Ojalá se consiga traer el mosaico original porque es valiosísimo”, explica.

Ana González trabaja también en la familiarización de los más pequeños con el arte con el mosaico de Panxón como referencia.

No fue la única interactuación con menores realizada con la réplica del mosaico como mascarón de proa. Tal fue el éxito de la celebrada en Nigrán que el pasado mes de julio se celebró un segundo taller con cerca de 80 niños en el propio Museo de Pontevedra, lugar en el que está ubicado el trabajo de Ana González a la espera de que sea adquirido por el propio ayuntamiento nigranés.

Tal es el interés de que la pieza vuelva al lugar que nunca debió abandonar que incluso se ha formado una plataforma que lleva por nombre Asociación para la Repatriación del Mosaico para ayudar a recaudar los fondos necesarios para que la espera no se prolongue todavía más. Para ello se ha lanzado una campaña de micromecenazgo a través de su web –asociacionmosaicopanxon.com– con este cometido. Incluso la propia Ana González quiere utilizar próximos talleres como altavoz de la causa para poder aportar también su grano de arena.

Tal es el interés de que la pieza vuelva al lugar que nunca debió abandonar que incluso se ha formado una plataforma que lleva por nombre Asociación para la Repatriación del Mosaico para ayudar a recaudar los fondos necesarios

decoration

Una labor, la de la restauradora vilagarciana, que va mucho más allá del mosaico de Nigrán. Desde su propio domicilio catoirense también han salido réplicas que próximamente formarán parte de la exposición permanente de As Torres de Oeste en su futuro Centro de Activación. Allí lucirán su petroglifo de As Tixolas, una espada pistiliforme, una cabeza celta y la lápida “Cruz de la Victoria”. Una aportación al arte y a su difusión como una parte más de la formación de jóvenes y no tan jóvenes.

Compartir el artículo

stats