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Arranca el Albariño: “La gente sabe que no hay fiesta, pero quiere venir igual”

Un concierto de Xabier Díaz y Adufeiras de Salitre. |   // BERNABÉ

Un concierto de Xabier Díaz y Adufeiras de Salitre. | // BERNABÉ

De no ser por la pandemia, miles de personas se darían cita hoy en Cambados, como cada miércoles anterior al primer domingo de agosto. Hoy arrancaría la semana grande de la Festa do Albariño, que es uno de los eventos más multitudinarios de cuantos se celebran en la comarca. El COVID ha reducido la fiesta a su mínima expresión posible, pero esto no significa ni mucho menos que vaya a haber poco ambiente en Cambados.

“La gente sabe que no hay fiesta, que no hay casetas de venta de vino ni atracciones, pero quiere venir de todos modos”, afirman en el hotel Os Pazos. El gerente de A dos Piñeiros coincide con esta opinión. “Me han llamado pandillas que vienen todos los años, y este también quieren estar”.

Se esperan unos días de buen ambiente en Cambados, pero la afluencia no tendrá nada que ver con la de un año normal

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No se esperan, lógicamente, las aglomeraciones de las ediciones anteriores a la pandemia, ni que el sector vaya a estar trabajando de sol a sol, como otros años. “La afluencia de gente va a ser muchísimo menor. A mí hasta se me había olvidado que mañana (por hoy) empezaba la semana grande del Albariño”, afirma a su vez la gerente de A Taberna do Trasno.

En el hotel A Mariña cuentan que un verano normal tenían el establecimiento lleno desde el miércoles hasta el domingo, y en esta ocasión están rondando una ocupación del 60 por ciento.

La Festa do Albariño de Cambados que empieza hoy no se parecerá en nada a la de las ediciones anteriores al coronavirus. En 2020 no se celebró, y este sí se ha convocado, pero las actividades se reducen a cinco conciertos para un máximo de 500 espectadores sentados, y a la cata concurso para elegir el mejor albariño de la añada pasada.

No habrá ni casetas en el Paseo da Calzada, ni pregón, ni corte de cinta, ni atracciones de feria, ni Túnel del Vino, ni actividades infantiles... Las infecciones de COVID siguen al alza en la comarca de O Salnés, y el Ayuntamiento de Cambados continúa en restricciones máximas, de ahí que tanto el Concello como el Consello Regulador Rías Baixas hayan optado por unas fiestas de mínimos.

De todos modos, se espera que haya bastante ambiente en la localidad. El gerente de A dos Piñeiros afirma que, “a nosotros nos quedan libres muy pocas mesas” para los próximos días, y que confía en llenar su local desde el viernes (que este año es festivo local) hasta el domingo. A dos Piñeiros, eso sí, juega con la ventaja de disponer de una terraza muy amplia, lo cual se ha convertido en un tesoro para la hostelería desde el COVID.

La fiesta se reduce a cinco conciertos para 200 espectadores cada uno y las catas del concurso, que son a puerta cerrada

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También se muestra optimista el gerente de Os Pazos. “Tenemos muchas reservas, y para el fin de semana estamos llenos”. Admite que han sufrido cancelaciones a medida que crecían los contagios, y afirma que cuando le llaman para preguntar si le queda alguna habitación libre, lo que más le preocupa a los viajeros son las condiciones para comer fuera y si hay muchos locales con terraza.

En el hotel O Cruceiro han podido colgar el cartel de completo, pero matizan que, “nosotros trabajamos con grupos organizados. La gente que tenemos no viene por la Festa do Albariño”.

En O Lar da Avoa, por su parte, sostienen que la situación no tiene ni punto de comparación con un Albariño normal. “En condiciones normales, en junio ya tendríamos todo vendido para los días de la Festa do Albariño, y este año aún nos quedan libres dos o tres habitaciones”. La dueña de este hotel también alerta de que, “estamos teniendo muchas cancelaciones”, tanto por el repunte de infecciones en Galicia como por la obligatoriedad de mostrar el certificado de vacunación o una PCR reciente para comer en el interior de la hostelería.

La gerente de A Taberna do Trasno señala que, “se nota miedo en la gente”, y cuenta la anécdota de unos clientes que tenían una reserva en su establecimiento, “y me llamaron preguntando si en vez de venir a comer aquí les podíamos llevar nosotros la comida a su apartamento”. Espera para estos días una afluencia, “muchísimo menor” que en un Albariño normal, y a modo de ejemplo explica que en estos momentos trabajan en su local cinco personas, “cuando en un año normal seríamos ocho o nueve”.

En el hotel A Mariña también notan un bajón importante de afluencia. “Lo normal sería estar llenos de miércoles a domingo, y este año vamos a un 60 por ciento”. Por si esto no bastase, la encargada de reservas explica que ha cambiado el perfil del huésped. “Ayer (por el lunes) llamó una chica de Asturias que había reservado para seis personas. Preguntó si se iba a hacer fiesta, y en cuanto le explicamos que solo habría conciertos para 500 personas sentadas, decidieron no venir”.

Policía y Guardia Civil estarán muy pendientes de los “botellones”

Nada en la programación de la Festa do Albariño invita a las aglomeraciones. Pero esto no es garantía de que no vayan a producirse, sobre todo durante las noches del viernes y del sábado. Por ello, la Policía Local de Cambados tendrá estos días un dispositivo de 24 horas, y la Guardia Civil velará también de forma especial porque se cumplan las normas antiCOVID.

El concejal de Sanidad y de Seguridad Ciudadana de Cambados, Constantino Cordal, avanza que, “estaremos muy pendientes para evitar las aglomeraciones”, y que ante la posibilidad de que se celebren “botellones” habrá una vigilancia permanente sobre aquellas zonas donde solían celebrarse, como el parque de las palmeras o el puerto. Cambados llega a esta fiesta en una situación epidemiológica comprometida, con casi 200 casos activos, y una incidencia acumulada a dos semanas que se aproxima a los 1.500 por cada 100.000 habitantes.

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