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Madre de dos niños, maltratada y a expensas de la caridad

La víctima repasa el auto judicial que ordena a su esposo alejarse de ella.

La víctima repasa el auto judicial que ordena a su esposo alejarse de ella. FdV

En Vilagarcía vive una mujer de 40 años de edad que lo está pasando francamente mal. Es madre de dos niños –de cinco y seis años– y víctima de malos tratos. Aduce que la relación conyugal que mantiene y a la que está tratando de poner fin “arrastra un deterioro de siete años”.

A lo que añade que su aún esposo, también vilagarciano, “es muy celoso, bebe alcohol y consume drogas”.

Al parecer, la controla y discuten frecuentemente, lo cual en varias ocasiones llevó al marido a propinar “agarrones y empujones” a la víctima, así como frases despectivas del estilo “eres una zorra” y “te voy a matar”.

Orden de alejamiento

Después del último episodio de machismo que tuvo que sufrir a manos de su marido, acabó prestando declaración ante la policía y en sede judicial, donde se dictó una orden de alejamiento contra su aún esposo.

Aunque algo parece haber fallado en los protocolos de atención y apoyo a este tipo de víctimas, ya que el agresor, que responde a las iniciales C.U.P.D., es quien sigue viviendo en el domicilio que compartían, por lo que ella “se quedó en la calle”.

El investigado puede seguir en el domicilio

Al explicar lo ocurrido, tanto la mujer vilagarciana amenazada y agredida como quienes tratan de ayudarla a salir adelante indican que, a pesar de ser una víctima de violencia de género, y por tanto, necesitada del máximo apoyo social, policial y judicial, “se han cometido errores procesales increíbles que hay que corregir para que esto no le ocurra a ninguna otra mujer”.

Empiezan diciendo que esta víctima “se fue de casa, por miedo, a las dos de la madrugada del viernes pasado, y no fue citada para declarar en la Policía Nacional hasta el martes siguiente”.

Tras criticar esta circunstancia, apostillan que, a posteriori, “la jueza le dio la custodia de sus dos niños y dictó la orden de alejamiento, pero no le otorgó el piso, por lo que tiene que vivir de prestado, en casa de una amiga, y no se atreve a ir a recoger sus enseres”.

Quienes así se manifiestan declaran que “algo en los protocolos está fallando, ya que difícilmente esta mujer puede ejercer la custodia de sus hijos si no le garantizan el acceso a su hogar; y mientras tanto su agresor es quien vive en ese domicilio y está sacando cosas, quizás sabedor de que más pronto que tarde deberán obligarlo a marcharse”.

Es por todo ello que reclaman “un cambio en las medidas adoptadas para proteger a esta mujer, tantas veces agredida física y psicológicamente, y para sacar adelante a esos niños que lo están pasando tan mal”.

Frente a esto, hay que aclarar, como hace la propia jueza en su auto, que el presunto agresor “puede continuar residiendo en el domicilio al no haberlo solicitado la denunciante, por lo que se considera que las medidas de alejamiento y la prohibición de comunicación adoptadas son idóneas, necesarias y proporcionadas”.

Acuden a Cáritas

Así lo explican los amigos que le dieron un techo bajo el que cobijarse, quienes tratan de ayudarla económicamente y aquellos que rebuscan en los armarios o acuden a Cáritas para conseguir ropa y alimentos para esta víctima y sus hijos, ya que todo lo que tiene está en el domicilio que ocupa su agresor.

FARO DE VIGO ha tenido acceso al auto dictado el martes por la jueza sustituta del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Vilagarcía, en relación con este “delito leve de violencia doméstica y de género con lesiones y maltrato familiar”, según consta en el documento.

Como denunciante, la víctima solicitó una orden de protección consistente en la prohibición de que su marido se acerque o se comunique con ella.

Algo que el abogado del presunto agresor rechazó y que tampoco vio oportuno el Ministerio Fiscal, alegando que “aunque pueden existir indicios de un delito de maltrato y amenazas en el ámbito de la violencia de género, no existe situación de riesgo objetivo para las víctimas”.

A 150 metros de distancia

Sea como fuere, finalmente se dictó la orden de protección a favor de esta vilagarciana de 40 años, imponiendo a su marido la prohibición de aproximarse a menos de 150 metros de ella, de su domicilio, su lugar de trabajo o cualquiera en el que se encuentre en cualquier momento durante la tramitación de esta causa judicial.

Además se prohibe al agresor cualquier comunicación con ella, tanto escrita como verbal o visual, apercibiéndolo de que, en caso de incumplimiento, podrían adoptarse “nuevas medidas que impliquen una mayor limitación de su libertad personal”.

"Se constatan indicios fundados de la comisión de un delito de maltrato y amenazas en el ámbito de la violencia de género”

Jueza sustituta del Juzgado número 3 de Vilagarcía

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Sin perjuicio de las responsabilidades penales que pudieran derivarse de un delito de quebrantamiento de medida cautelar, que en este caso podrían acarrear una pena de prisión de seis meses a un año.

Todo eso en cuanto a las medidas de carácter penal adoptadas. Respecto a las civiles, la jueza decidió que los dos hijos menores queden bajo la custodia de la madre y declinó establecer un régimen de visitas a favor del padre.

También estableció que el padre tendrá que pagar una pensión de alimentos a favor de los niños por importe total de 250 euros mensuales.

La jueza aprecia “indicios fundados de maltrato y amenazas”

En el auto judicial que trata de proteger a la mujer vilagarciana que ha tenido que abandonar su domicilio conyugal se hace constar que, a la vista de las actuaciones practicadas, “se constatan indicios fundados de la comisión de un delito de maltrato y amenazas en el ámbito de la violencia de género”, siendo responsable el marido, el también vilagarciano C.U.P.D.

“Llegó a amenazarme con un machete diciéndome que iba a llevarse a los niños y que no los volvería a ver”

Víctima de malos tratos

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La jueza sostiene que las declaraciones de la víctima “merecen credibilidad”, mientras que las del investigado “no son de recibo”, por lo que observa “una situación objetiva de riesgo para la denunciante que fue calificada de ‘alta’ en el informe policial, existiendo el racional temor de que puedan producirse nuevos episodios de violencia”.

Teme que cumpla las amenazas proferidas ante sus hijos, y con un machete

La vilagarciana de 40 años que denunció por malos tratos a su esposo teme que éste cumpla las amenazas que le profirió en los últimos años y siempre delante de sus hijos, de cinco y seis años de edad.

Lo peor de todo, relató la víctima en sede judicial, es que “llegó a amenazarme con un machete diciéndome que iba a llevarse a los niños y que no los volvería a ver”.

Él confesó haber revisado el móvil para concluir que lo engaña

Aunque el investigado niega los hechos y asegura que nunca sintió celos, que no controla a su mujer y que no la maltrata, ella asegura que no solo le controla los lugares a los que va, sino que “llegó a ponerme un programa espía en el móvil”.

Frente a esto, su marido asegura que ella “tiene una relación con otro”, y confiesa que lo sabe porque le examinó el teléfono.

Ahora la víctima debe seguir el procedimiento presentando la correspondiente demanda civil en el Juzgado de Familia.

Asimismo, la orden de protección a su favor se inscribe en el registro central para la protección de las víctimas de violencia doméstica, además de darse cuenta de la decisión judicial a las fuerzas y cuerpos de seguridad.

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