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La difícil convivencia entre marisqueo y turismo

Mariscadoras de A Illa de Arousa trabajando en una playa.   | // NOÉ PARGA

Mariscadoras de A Illa de Arousa trabajando en una playa. | // NOÉ PARGA

La convivencia entre turismo de sol y playa y marisqueo nunca ha sido fácil, son dos sectores que chocan en muchos aspectos y donde resulta muy complicado localizar un punto de encuentro, sobre todo por el daño que sufren los bancos marisqueros con una gran afluencia de turistas. Buscar un punto de encuentro que no acabe perjudicando siempre a las mariscadoras es algo que quieren poner encima de la mesa desde la Cofradía de A Illa, un punto de encuentro en el que deberían trabajar no solo las mariscadoras, sino también las diferentes administraciones implicadas, desde el Concello hasta la Xunta de Galicia.

Esa es la opinión de la responsable de las mariscadoras a pie de A Illa, Maricarmen Dios Castro. Integrante de la agrupación de marisqueo desde hace dos décadas, Dios Castro entiende que “podemos convivir perfectamente, pero a costa de cambiar determinados modelos turísticos , alejándose de la masificación de las playas porque, en estos momentos, con miles de personas paseando por encima de una zona de cultivo a diario, lo más normal es que acaben provocando un importante daño en la producción marisquera”.

Los miles de bañistas que pueblan las playas de A Illa en verano se han convertido en una amenaza para los bancos de bivalvos

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De hecho, la responsable del pósito reconoce que, después del verano, “detectamos que la población que debía haberse fijado en determinadas playas, las más concurridas, ha desaparecido porque la presencia de los turistas coincide precisamente con el desove”. Además, las mariscadoras también han detectado que en aquellas playas más masificadas se registra una ralentización del crecimiento de los bivalvos después del verano debida al mal uso de las cremas solares. “Todos los químicos que tienen esas cremas, si no se utilizan bien, es decir, si nada más echarla, te vas al agua, pues acaban dañando la producción”, explica Dios Castro.

"Detectamos que la población que debía haberse fijado en determinadas playas, las más concurridas, ha desaparecido porque la presencia de los turistas coincide precisamente con el desove"

Maricarmen Dios Castro - Responsable marisqueo a pie de la Cofradía de A Illa

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A pesar de que la producción marisquera, explica Dios Castro, es “un cultivo, nadie concibe que no se pueda pisar, algo que sería impensable si estuviésemos hablando de una plantación en tierra de tomates, por ejemplo”. Es por ello que considera que “se deberían proponer una serie de normas de uso de aquellas playas donde exista un banco marisquero, y en A Illa, son casi todas, pero el objetivo es minimizar el impacto sobre la producción y que la gente pueda seguir disfrutando del baño, pero para eso tenemos que sentarnos”.

En otras zonas del litoral español han llegado a establecerse determinadas medidas para no perjudicar a los mariscadores, como el acceso a la zona de baño a través de un determinado punto. Esa opción es una de las que convence a la responsable del marisqueo a pie de la Cofradía de A Illa, pero es consciente de que no puede ser la única, sino que se deben tomar muchas más “implicándose no solo este sector, sino también el turístico y las administraciones para crear unas normas de uso”

Insiste Dios Castro que entiende que “los turistas quieran disfrutar de sus vacaciones y de la posibilidad de un baño en el mar, pero también deben entender que también se debe respetar nuestra actividad, un trabajo muy duro durante todo el año que puede irse al traste durante el verano con tantas personas paseando por encima de las zonas de cultivo”. Dios Castro reconoce que “nos queda mucho camino por andar, pero es un camino que las mariscadoras queremos recorrer para evitar que nuestra forma de vida, nuestro sustento, acabe desapareciendo, algo a lo que no estamos dispuestas”.

Furtivos de Bañador

Otro de los grandes problemas que sufren las mariscadoras a causa de la masificación en las playas es el furtivismo de bañador. En A Illa conocen en sus propias carnes los efectos cada año ya que llevan enfrentándose con estos bañistas desde hace años. Varias campañas publicitarias con la colaboración de la Consellería do Mar y con famosos artistas, como Xosé Antonio Touriñán y Carlos Blanco, han sido algunos de los pasos en la concienciación de los bañistas. El último que han dado ha sido colocar varios carteles en todas las playas con la leyenda de “Prohibido mariscar” y un teléfono a través del que contactar con los vigilantes del pósito si se encuentra a algún infractor.

Las pésimas condiciones meteorológicas que se registraron en el inicio del mes de julio se convirtieron en aliadas de las mariscadoras de A Illa, ya que redujeron la presencia de bañistas en las playas y, por ende, de furtivos de bañador. Sin embargo, el regreso del calor este fin de semana ha vuelto a provocar este tipo de situaciones en las playas. Los vigilantes consiguieron localizar el pasado viernes a varios furtivos de bañador en la zona de Niño do Corvo, próxima al Instituto Galego de Formación en Acuicultura Igafa), lo que parecía un paquete de patatas fritas de la marca “Pringles”, resultó ser el lugar donde un furtivo de bañador escondía las almejas que arrebataba al banco marisquero. El infractor fue identificado por los vigilantes, que cursaron un expediente de infracción que será remitido a la Consellería do Mar por parte de la Cofradía a fin de que se proceda a la sanción. Las mariscadoras también han puesto en marcha las tareas de vigilancia de las playas durante todo el verano para evitar que les acaben esquilmando la producción.

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