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Gallos y misas por San Benito

La subasta de gallos en Lores, ayer.

La subasta de gallos en Lores, ayer. Iñaki Abella

El santo “máis miragreiro”, Benito, centró ayer las fiestas en la comarca. Se le rindió tributo con 26 misas, sumadas entres los tres santuarios donde fue protagonista: Cambados, Lores (Meaño) y Meis.

Cambados ofreció la misa más madrugadora, a las 7.00 horas, para luego sucederse a cada hora. Lo mismo hacía Lores, a partir de las 8.00. Meis se sumaba a las nueve de la mañana.

En los tres casos se hicieron llamadas a la prudencia por la situación COVID, cumpliendo con los protocolos de limitación de aforos, mascarilla, lavado de manos, circuitos de entrada y salida, aireación, higienización entre oficio y oficio...

Lo cierto es que la jornada veraniega que se vivió ayer en O Salnés propició la presencia de numeroso público durante las actividades programadas con motivo de la fiesta de San Benito. Las primeras horas de la mañana fueron las más socorridas, bajando la afluencia en las horas centrales, a fin de poder compaginar muchos devoción y playa.

La comarca vivió un San Benito marcado por la pandemia. Iñaki Abella

Los devotos que optaban por seguir las misas desde el exterior a través de la amplificación, lo tenían más fácil en Lores, donde podían tirar de la sombra de arboleda. Un San Benito de Lores donde, eso sí, a primeras horas cundió cierto caos en los accesos al santuario, toda vez que se decidió prescindir de Policía Local y Protección Civil de Ribadumia.

Ello obligó a requerir un servicio sobre la marcha, personándose a media mañana en el lugar un agente de la policía local meañesa que, tirando de señalización, dispuso un operativo que permitió restablecer el orden circulatorio.

En las "poxas" de Lores se incluyó una cabra. Iñaki Abella

Cautela también en el acercamiento al santo para las dádivas. Tampoco en Lores, tal y como procedía, ni beso a la reliquia, ni gestos de pasar el pañuelo del devoto por del hábito sanador del santo.

Eso sí, los fieles podían llevarse un pequeño envase con el aceite miragreiro, una vez cumplido el ritual de la lámpara santa para, movidos por la fe, poder dispensarlo en casa como óleo aplicado sobre las verrugas que desea erradicar.

Dos de los gallos subastados ayer, en Meaño. Iñaki Abella

Por la tarde, en el santuario Lores, ni el calor ni la playa pudieron con sus poxas, que, para algunos, se convierten en tanta tradición como la mismísima devoción al santo.

En los días de novenas y durante la mañana de ayer llegaban las aves al corral de la parte trasera del santuario. Una de la devotas explicaba el secreto de la dádiva: “los que somos de San Benito bien sabemos que el santo lo que quiere son animales vivos, siempre que se haga con fe”.

En el San Benito de Cambados no faltaron las misas ni los gaiteiros. Iñaki Abella

Fue así que a las 17.00 horas comenzaron en la voz de Agustín Rosal, y, si bien esta vez también se subastó una cabra, los gallos volvieron a ser los reyes.

Aún sin el vigor y el número de piezas de antaño –que los ancianos rememoraban hablando de cientos de aves–, ayer se dispensaron en torno a una veintena de parejas.

El precio, calculando el peso de las aves a ojo de buen cubero el que las codiciaba, variaba en función a su apuesta por subir el último euro. Lo que más, precios entre 35 y 55 euros la pareja.

Un momento de las "poxas". Iñaki Abella

Eso si, como es habitual, algunos fieles hacían acopio “porque la carne de uno de estos gallos de corral –comenta uno de los habituales– es mucho más preciada, además no es carne roja y no está en entredicho con la polémica de estos días”.

Como todos los años, las poxas se clausuraban con la subasta de un par de palomas en una red que, el que puja y gana la oferta, sabe qué lo hace con la única condición de darles la libertad, gesto que debe realizar delante del público y en tributo al santo, y que ayer se cumplía en un San Benito más.

Una de las misas oficiadas en Cambados. Iñaki Abella

Lo mismo que puede decirse de lo sucedido en Cambados, Meis y otros puntos de la comarca de O Salnés y el Ullán donde el San Benito ejerce como santo “miragreiro”.

Es cierto que, a causa de la pandemia, fue preciso suspender alguna de las actividades previstas, pero también lo es que las ceremonias religiosas fueron suficientes para contentar a muchos de los arousanos que esperaban ansiosos esta festividad cristiana.

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