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Los problemas crecen en el centro de Vilagarcía

El turismo que ayer protagonizó un accidente en la calle Arzobispo Lago, ayer.

El turismo que ayer protagonizó un accidente en la calle Arzobispo Lago, ayer. M. Méndez

Hace días se denunciaba en FARO DE VIGO que algunos conductores se saltan a la torera las normas de circulación y las ordenanzas municipales en Vilagarcía, ya que invaden calles y plazas peatonales cuando les apetece, sin respetar prohibiciones de circulación, horarios de carga y descarga ni nada que se le parezca.

El coche siniestrado ayer tras chocar con un camión. M.M.

Pues bien, esas conductas siguen repitiéndose. Y no solo eso, sino que están dando lugar a algún que otro accidente de circulación y no pocos sustos para los peatones.

Ayer, sin ir más lejos, el conductor de un turismo estacionado en la calle Arzobispo Lago, un conocido vilagarciano de avanzada edad –parece que nonagenario–, se incorporó a la circulación sin observar que estaba pasando un camión de reparto, por lo que se produjo un choque inevitable, afortunadamente, sin que se registraran heridos.

Las señales que indican las limitaciones en Arzobispo Lago, que no siempre se cumplen.

Las señales que indican las limitaciones en Arzobispo Lago, que no siempre se cumplen. M.M.

Supuestamente, esta calle solo puede utilizarse los martes y sábados, que son los días de mercado, para suplir el cierre de la calle de la plaza (Alexandre Bóveda).

Vehículos en la peatonalizada Praza de Galicia. M.M.

Las demás jornadas solo es hábil para carga y descarga, acceso a garajes y similares. Pero es evidente que cada vez se respetan menos esas normas, de ahí que no deje de aumentar el número de coches que avanzan o aparcan en ese vial.

Al igual que, como advertía FARO, invaden Praza de Galicia, Praza de España y la calle Alcalde Rey Daviña para hacer repartos fuera de horario o atajar entre un lado y otro de la ciudad.

Dos auxiliares de policía vigilando en Arzobispo Lago y Praza de Galicia. M.M.

Ayer parecía apreciarse cierto refuerzo en la vigilancia por parte de la Policía Local, ya que por la mañana dos de sus auxiliares controlaban espacios limitados a la circulación como los citados. Pero fue un espejismo. Pronto se fueron y al rato se produjo el accidente y volvió el descontrol.

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