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O Grove tiembla al pensar que el COVID puede arruinarle el verano

En O Grove temen que el COVID estropee el que está siendo un gran verano.

En O Grove temen que el COVID estropee el que está siendo un gran verano. Iñaki Abella

El alcalde de O Grove, José Cacabelos, confirmaba ayer que después de prácticamente todo el mes sin incidencia alguna, su municipio cerraba junio con dos casos positivos por COVID.

Esta noticia hizo saltar todas las alarmas, ya que tanto el regidor como el conjunto de la sociedad meca saben de la importancia que tiene el verano para la economía local.

Dicho de otro modo, que una nueva ola de contagios en estos momentos, cuando las reservas hoteleras no dejan de subir, los restaurantes están llenos y el pueblo se dispone a vivir los que pueden ser dos de los mejores meses de su historia, sería nefasta para el presente y el futuro una localidad turística como ésta.

"Esto es algo muy serio que puede ir a más, como ya estamos viendo en otras localidades, por lo que debemos ser conscientes de que podemos sufrir un duro revés, capaz de arruinar todo este maravilloso verano que nos espera"

José Cacabelos - Alcalde de O Grove

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Nadie quiere imaginarse qué pasaría si se dispararan los contagios y se cerrara la hostelería o volvieran los confinamientos en plena temporada alta.

De ahí que todos crucen los dedos y tanto los hosteleros como el alcalde apelen a la responsabilidad de la sociedad, y muy especialmente de los jóvenes.

Y es que al ser preguntado por el grupo o colectivo al que pertenecen esos dos casos activos ayer, Cacabelos respondía que, a falta de confirmación oficial, “podría tratarse de jóvenes, de en torno a los 18 años, es decir, un grupo, el de los menores de 30 años, que es ahora mismo de alto riesgo”.

La preocupación de los hosteleros

Esto sucede “porque están aún sin vacunar”, explica Cacabelos antes de transmitir la creciente preocupación que le hacen llegar los hosteleros, ya que “como consecuencia de este descontrol por parte de algunos jóvenes, la incidencia puede dispararse, y eso afectará a todos, pues las posibles restricciones a adoptar van a tomarse para todo el pueblo y no solo para ese segmento poblacional de mayor riesgo”.

Esto es tanto como decir que “van a pagar justos por pecadores, y la hostelería puede verse seriamente afectada si esto continúa al alza y vuelven los cierres o limitaciones de horarios y aforos”, espeta Cacabelos.

Puede ser la estocada definitiva

Por cierto, no hay que perder de vista el hecho de que los jóvenes constituyan un segmento mayoritario entre los trabajadores del sector turístico grovense, de ahí que, como se decía al principio, un descontrol en los contagios en plena campaña estival pueda ser la estocada definitiva para muchos de los hoteles, restaurantes, bares, comercios y demás establecimientos mecos.

"La mayor preocupación se deriva de la situación en que se encuentra la población de menos de 30 años, ya que está sin vacunar, y de la peligrosa confianza que están generando el aumento de la vacunación y no tener que llevar mascarilla"

José Cacabelos - Alcalde de O Grove

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Todos ellos, negocios que “están empezando a vivir un verano que puede ser excelente en cuanto a masiva afluencia de visitantes, consumo y recuperación de la economía en general”, aseveran.

Pero también un verano que “puede estropearse por completo y acabar antes de tiempo si no controlamos la situación, por eso insisto en pedir a los jóvenes que no se relajen y animo a toda la población a mantener la mascarilla puesta el mayor tiempo posible”, reflexiona José Cacabelos.

Dicho lo cual termina advirtiendo de que ayer eran dos casos, “pero esto es algo muy serio que puede ir a más, como ya estamos viendo en otras localidades, por lo que debemos ser conscientes de que podemos sufrir un duro revés, capaz de arruinar todo este maravilloso verano que nos espera”.

Toque de atención

La única lectura positiva que puede extraerse de la confirmación de dos casos activos puede servir de toque de atención para que el conjunto de la sociedad se conciencie de que el COVID nunca se había ido.

“La pandemia sigue ahí”, insiste Cacabelos. Y lo seguirá estando, por mucho que algunos pensaran que no, sobre todo desde que las mascarillas dejaron de ser obligatorias en espacios públicos.

Quizás ahora quienes se confiaron en exceso puedan recapacitar, especialmente en localidades como la meca.

"El COVID sigue ahí fuera y no hay que bajar la guardia, sino que debemos actuar con cautela y precaución, pensando en nosotros mismos y en el conjunto de la sociedad”

José Cacabelos - Alcalde de O Grove

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Para ello solo tienen que recordar lo sucedido en Semana Santa, cuando este territorio dejó de ser un pueblo alegre y libre de COVID para situarse entre los más afectados por la pandemia.

Cacabelos y Feijóo coincidieron al mostrar su preocupación por el nuevo avance de la pandemia. FdV

“Se acabó la tregua”

De ahí que ahora solo quede esperar que la situación se controle pronto y no vuelvan a dispararse los contagios como entonces, cuando este municipio, con más de setenta afectados, se convirtió en uno de los más castigados de Galicia y, en consecuencia, uno de los sometidos a mayores restricciones.

Lo que está claro es que “se acabó la tregua”, como decía ayer un preocupado José Cacabelos, quien no se cansaba de hacer un llamamiento tras otro a la responsabilidad individual de sus vecinos y de los muchos turistas que disfrutan de la localidad este verano.

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“Hay una proliferación de botellones y fiestas privadas que son un foco de contagio preocupante”

El alcalde de O Grove apela a la concienciación y colaboración de los jóvenes. No oculta su preocupación, que comparte con la del presidente de la Xunta, con quien se reunía el martes en Vigo.

En ese encuentro “también hablamos del COVID” y Alberto Núñez Feijóo “reconocía que el comportamiento de O Grove estaba siendo bueno, aunque coincidíamos en que la preocupación va en aumento, ya que la incidencia a siete días sigue creciendo”, reflexiona el regidor.

A lo que añade que “la mayor preocupación se deriva de la situación en que se encuentra la población de menos de 30 años, ya que está sin vacunar, y de la peligrosa confianza que están generando tanto el aumento de la vacunación a nivel general como el hecho de no tener que llevar mascarilla en sitios públicos; una confianza que se está llevando al extremo, como si ya no existiera la pandemia, y ese es el mayor problema que vamos a tener”.

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Abundando en todo ello, y coincidiendo con lo apuntado por FARO DE VIGO en relación con el descontrol de la “movida”, José Cacabelos confirma que también en O Grove “se está detectando una proliferación de fiestas privadas y botellones en los que no se mantiene ningún tipo de medida de prevención o seguridad, por lo que funcionan como un foco de contagio muy preocupante”.

De ahí que el máximo mandatario insista en lanzar un mensaje ya conocido: “El COVID sigue ahí fuera y no hay que bajar la guardia, sino que debemos actuar con cautela y precaución, pensando en nosotros mismos y en el conjunto de la sociedad”.

El riesgo está en findes de desfase como el último

El de los menores de 30 años es ahora el colectivo más amenazado por el coronavirus, sobre todo debido a la “explosión” de casos derivada de la celebración de botellones, el macrobrote originado en Baleares y la variante delta, detectada por primera vez en la India y considerada hasta un 60% más transmisible que la alfa, originada en Inglaterra.

Razones, todas ellas, que el martes llevaban al comité clínico a poner freno a la desescalada situando en el nivel medio de restricciones a nueve municipios, como son Pontevedra, Vilaboa, Oia, Barro, Cambados, Poio, Vilanova, Cambre y Castroverde; mientras que en el alto se sitúan Sarria y Carnota.

De ahí que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez, alertara de las consecuencias del “ocio descontrolado” y reclamara que no se hicieran esos botellones que, a pesar de ser “ilegales y un foco de contagio seguro”, siguen llevándose a cabo a lo largo y ancho de la comunidad.

También en O Salnés, tal y como se comprobó el fin de semana pasado, cuando el adiós a las mascarillas y las fiestas de despedida de curso académico convirtieron la “movida” en un “desfase”. Muy particularmente en Vilagarcía y Vilanova, como se detalló el lunes en FARO DE VIGO.

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