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Condenados a caminar entre silvas

Dos vecinas muestran diversos tramos afectados por la maleza.

Dos vecinas muestran diversos tramos afectados por la maleza. FdV

Los vecinos dicen estar cansados tanto de denunciarlo como de esperar a que las autoridades competentes lo tengan en consideración y solucionen el problema al que se enfrentan a diario. No es otro que la situación de abandono en la que se encuentra un buen tramo de la carretera PO-301, que une Vilagarcía con Vilanova.

La maleza se apoderó de las aceras y el sendero. FdV

Lo cierto es que el trayecto al que aluden, perteneciente a la conocida también como carretera de Lobeira, presenta un estado deplorable y absolutamente intransitable para los peatones, que incluso se ven obligados a invadir la calzada si quieren sortear la maleza que lo cubre todo.

Un tramo muy concurrido

Se trata del tramo que va desde la rotonda de O Sisto y la capilla de Nosa Señora dos Remedios hacia Pontearnelas y Cabanelas, cerca ya del río Umia. 

"El tramo de esa carretera que pertenece al Concello de Vilagarcía está en perfectas condiciones, mientras que el correspondiente al Concello de Vilanova se encuentra en un estado deplorable”

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Es decir, un vial muy concurrido, tanto por peatones como por automovilistas, ya que permite acceder también desde la ciudad vilagarciana a Cambados y Ribadumia, incluidos sus polígonos industriales.

Uno de los tramos que los vecinos piden que se adecenten. FdV

Pero, a pesar de su importancia, es un recorrido donde las malas hierbas e incluso cañas afectan tanto al sendero peatonal que discurre paralelo a la carretera como a las aceras y al arcén, complicando el paso a los ciudadanos de manera notable.

Situación preocupante

Sostienen los vecinos que así lo denuncian que “el tramo de esa carretera que pertenece al Concello de Vilagarcía está en perfectas condiciones, mientras que el correspondiente al Concello de Vilanova se encuentra en un estado deplorable”.

Las silvas en el tramo habilitado con madera. FdV

La situación se antoja preocupante, sobre todo por los daños físicos que pueden causar las silvas al rozarse con ellas y la posibilidad de que se produzca alguna caída, ya que invaden el piso y cualquiera puede engancharse en ellas, especialmente las personas mayores con dificultades para caminar.

“Lo que queremos es que el ayuntamiento, la Diputación de Pontevedra, la Xunta o quién tenga responsabilidad sobre esta carretera mande operarios a la zona cuanto antes para adecentarla y garantizar nuestra seguridad”, sentencian los damnificados.

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