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Vilagarcía, donde en las zonas peatonales también hay riesgo

Una furgoneta estacionada en la calle Alcalde Rey Daviña, frente a la plaza de Galicia.

Una furgoneta estacionada en la calle Alcalde Rey Daviña, frente a la plaza de Galicia. M. Méndez

De un tiempo a esta parte, Vilagarcía parece haberse convertido en una ciudad sin ley. Al menos, en lo referido al paso de vehículos por zonas peatonales, donde en esta época del año aumenta –de manera notable– la presencia de ciudadanos. Los mismos que, en buena lógica, se sienten amenazados por el descontrol viario existente.

Una furgoneta de reparto en una de las zonas comerciales de la ciudad. M. Méndez

Lo que sucede es que furgonetas, camiones e incluso vehículos particulares invaden plazas y calles peatonales.

Lo hacen de forma cada vez más intensa, sin disponer de permiso para ello, sin respetar los horarios establecidos e, incluso, incumpliendo las normas sobre el peso de los camiones.

Un furgón saliendo de la Praza de Galicia hacia la Praza de España. M. Méndez

La consecuencia directa de todo esto es que aumenta el riesgo de atropello, sobre todo porque suele haber niños jugando y los ciudadanos, sabedores de que están en una zona peatonal, se confían y pueden no percibir la llegada de vehículos, cuyos conductores llegan a atreverse a realizar peligrosas maniobras y a dar marcha atrás entre la gente.

A pesar de las prohibiciones, muchos circulan y estacionan en Arzobispo Lago. M. Méndez

Pero eso no es todo, ya que el tránsito constante por calles que no están preparadas para ello –o al menos no lo están para soportarlo con tanta intensidad–, hace que las baldosas se rompan o se hundan, lo cual también pone en peligro la integridad física de los viandantes.

Especialmente en el caso de las personas mayores y/o con dificultades para caminar, que ya han sufrido alguna que otra caída por ello.

Muchos atajan de un lado a otro de la ciudad

Muchos de los conductores profesionales y particulares que invaden las zonas peatonales de Vilagarcía lo hacen para atajar, es decir, para cruzar desde un extremo a otro de la ciudad ahorrándose tiempo.

Lo hacen desde calles como Arzobispo Lago para atajar por Castelao, Praza de Galicia y Alcalde Rey Daviña cruzando hacia la plaza de la Independencia, la de España o Juan Carlos I –o en sentido inverso– y evitar así un gran rodeo.

Estas prácticas irregulares que, lógicamente, acarrean sanción –en caso de que la policía intervenga–, se intensifican los martes y sábados, cuando se celebra el mercadillo ambulante, ya que éste provoca el cierre parcial de calles como Alexandre Bóveda y plazas como la del Doctor Carús.


Una furgoneta cruzando la plaza de Galicia.

Una furgoneta cruzando la plaza de Galicia. M. Méndez

Asimismo, los vehículos pisan y destrozan el césped y plantas de los jardines, al igual que algunos de los focos colocados a ras de suelo.

Dos agentes de policía caminando entre los viandantes, ayer. M. Méndez

Algunos conductores también causaron daños en el mobiliario urbano y los hay que se atreven, incluso, a pasar sobre el pequeño puente peatonal instalado en la fuente de la Praza de Galicia en su última remodelación.

Preocupación en Vilagarcía por la “invasión” de vehículos en plazas y calles peatonales

Es por ello que la situación empieza a preocupar a los ciudadanos, quienes denuncian estos hechos, creen que corren peligro y se preguntan “dónde está la Policía Local, ya que en el centro urbano apenas se les ve, y menos aún patrullando a pie”.

Quienes así se pronuncian piden al gobierno de Ravella que actúe en consecuencia y curse las órdenes oportunas para que estos hechos no se repitan.

Dos furgones aparcados al mismo tiempo en la Praza de Galicia para hacer reparto. M. Méndez

Esto pasa por hacer que a las zonas peatonales solo puedan acceder vehículos con una autorización especial –para realizar mudanzas, alguna obra puntual o acciones semejantes– y los que deben efectuar tareas de carga y descarga.

Uno de los furgones. A su izquierda, el pequeño puente peatonal de la fuente, que algunos se atreven a cruzar con sus vehículos. M. Méndez

De 7.00 a 11.00 y de 15.00 a 18.00 horas

Respecto a estos últimos, tienen establecido para ello un horario que va desde las 7.00 a las 11.00 horas y de 15.00 a 18.00 horas. Franjas que muchos conductores se saltan a la torera, como ha podido comprobar FARO DE VIGO.

Esta situación a la que aluden los vecinos –y también comerciantes perjudicados por el ir y venir de vehículos sin control alguno–, se produce en calles como Rey Daviña y Castelao, así como en la plaza de Galicia, en la que confluyen ambas arterias de circulación peatonal.

Vecinos y comerciantes reclaman mayor presencia policial en las zonas peatonales. M. Méndez

En esa zona estratégica del centro urbano es fácil toparse vehículos circulando, a veces a velocidades elevadas, rebasando claramente los 30 kilómetros por hora.

Las señales que indican las limitaciones en Arzobispo Lago, que no siempre se cumplen.

Las señales que indican las limitaciones en Arzobispo Lago, que no siempre se cumplen. M.M.

Y no se trata solo de los dedicados al reparto de paquetes o de los distribuidores de mercancía que abastecen a los numerosas tiendas de ropa, droguerías, farmacias, ópticas, bancos, papelerías y demás negocios ubicados en la zona, sino que, como se decía al principio, también hay conductores particulares que invaden zona peatonal.

Los hay que lo hacen bien

Ante esto, es de destacar que son muchos los profesionales del reparto que emplean las zonas de estacionamiento que tienen perfectamente delimitadas para ellos en la ciudad, realizando a pie el traslado de su mercancía desde esos puntos hacia su destino final.

Arzobispo Lago, una calle cada vez más transitada

Martes y sábado, los días de mercado, son los únicos en los que se puede circular libremente por la calle Arzobispo Lago y Conde Vallellano para avanzar desde Alexandre Bóveda hacia O Cavadelo y la avenida de A Mariña, compensando de esta forma las limitaciones derivadas de la celebración del mercadillo.

Las demás jornadas únicamente se permite circular y estacionar a vehículos autorizados, a los usuarios de los garajes y a quienes deben hacer labores de carga y descarga, también con el horario antes citado –de 7.00 a 11.00 y de 15.00 a 18.00 horas– y siempre durante un máximo de 20 minutos y para vehículos de menos de 3.500 kilos.

Pues bien, FARO también ha comprobado que esto es algo que respetan cada vez menos los conductores, de ahí que muchos vehículos de reparto y turismos particulares no duden en circular libremente e incluso estacionen en esas calles.

Pero la cruda realidad, la que denuncian los vecinos, es que hay otros que contribuyen a convertir Vilagarcía en una ciudad peligrosa, y todo por querer llegar con sus furgonetas y camiones a la puerta del negocio al que se dirigen, por muy pequeño que sea el paquete a entregar y aunque para ello tengan que saltarse las prohibiciones antes descritas.

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