O Grove llora la muerte del que fue primer alcalde de la Democracia, Joaquín Álvarez Corbacho, quien gobernó con las siglas del Partido Comunista de España (PCE), cuando el partido acababa de ser legalizado, gracias al apoyo de socialistas y nacionalistas. Falleció ayer, a los 79 años de edad, y se entierra hoy, en el cementerio municipal.

El alcalde socialista José Antonio Cacabelos Rico realizaba una declaración institucional en la que ofrecía a la familia el pésame de toda la Corporación, al tiempo que confirmaba que se declaraba un día de luto oficial y que las banderas ondearían a media asta en memoria del que fue uno de los valedores del terreno público de la isla de A Toxa y uno de los defensores de A Lanzada frente al movimiento especulativo de Grovelan.

En cierto modo, puede decirse que fue uno de los políticos de la época que salvaron el istmo y evitaron que se convirtiera en un amasijo de ladrillos.

“Es un día triste para O Grove porque ha muerto Xaquín Álvarez Corbacho”, resaltaba el regidor al referirse al que fue primer alcalde de la democracia de O Grove, tras presentarse a las elecciones en 1979 con el Partido Comunista.

“Se convirtió en uno de los primeros alcaldes comunistas de España y ocupó la Alcaldía hasta 1981, cuando se fue para participar en la dirección de la Universidade de Santiago en calidad de vicerrector, dado que era catedrático de Hacienda Pública”, resaltaba Cacabelos.

Al aludir a la trayectoria de Corbacho, que deja esposa, tres hijas y dos nietos, destaca que “ejerció en la Facultade de Económicas de Santiago y en la de Derecho de la Universidade de A Coruña, siempre relacionándose con el estudio de las políticas públicas y con diferentes trabajos en el ámbito, principalmente, del municipalismo”.

El Monte Central

Asimismo, esgrime que “gracias a su gestión, O Grove dispone hoy en día de propiedades en la isla de A Toxa, ya que fue él quien impulsó la negociación para que el pueblo tuviera su compensación en el plan especial de la isla, de ahí que el conocido Monte Central y otra parcela más pasaran a ser públicas, para satisfacción de los vecinos”.

Tras alabar y agradecer el trabajo político de Álvarez Corbacho, José Cacabelos destaca, igualmente, su papel como futbolista, ya que fue jugador de Primera División y militó tanto en el Racing de Santander como en el Celta de Vigo.

Impulsó “Barlovento”

Hace poco más de un lustro, en una de sus últimas apariciones públicas, Joaquín Álvarez Corbacho presentaba “Barlovento”, una plataforma cívica “que tiene por finalidad reforzar el conocimiento, el análisis y el diálogo entre los ciudadanos de un municipio como O Grove”, explicaba el economista y catedrático de la Universidade de Santiago.

A lo que añadía que su intención era “ayudar a entender mejor los problemas sociales que nos afectan y nos rodean, empezando por analizar la crisis y el desmantelamiento del estado social o del bienestar.

“Barlovento” pretendía de este modo, favorecer el diálogo y, por ejemplo, “ofrecer explicaciones en relación con los problemas que se plantean con las pensiones, que no solo afectan a los jubilados, sino también a los jóvenes, personas ocupadas y parados”.

Respecto a esto, Álvarez Corbacho declaraba que “todos somos financiadores de las pensiones y todos debemos estar interesados en este extraordinario sistema de solidaridad interna que permite que unos financien y otros reciban para que después quienes financiaron también puedan recibir, gracias a los nuevos jóvenes”.

Y al hacer esta reflexión sobre este “sistema de solidaridad intergeneracional”, Corbacho anunciaba que también era el momento de poner sobre la mesa el debate sobre la sanidad y “la deficiente educación democrática de nuestro país”. Su intención, en síntesis, era “reforzar el conocimiento de la gente para que sea más libre, porque la libertad no se consigue con ignorancia ni con indiferencia, sino con conocimiento, debate y análisis”.

Hace poco más de un año, con motivo del cuarenta aniversario de los ayuntamientos democráticos, el exalcalde grovense declaraba a FARO DE VIGO que su corto mandato permitió poner los cimientos municipales en un período en el que los vecinos ni siquiera pagaban tasas o impuestos por los servicios, en muchos casos precarios, que le prestaba la administración. “No teníamos ninguna experiencia para dar el salto a la Hacienda Territorial y hubo que hacer una transformación completa en este sentido”, explicaba este perito industrial, que además de catedrático de Economía Aplicada en Santiago de Compostela fue profesor en las universidades de York y Leicester (Inglaterra).

Un hombre que, como le gustaba decir, se metió en política “con un grupo de amigos que comulgábamos con el llamado eurocomunismo”.

De procesión con el cura

Una decisión que “mucha gente de O Grove apoyó” y que no solo lo llevó a ser alcalde, sino que hizo que, como tal, participara en la procesión de la Virgen del Carmen acompañando al sacerdote, Don Ramón, al presidente de la cofradía y al jefe de la Guardia Civil. Lo hizo, recordaba, porque su gobierno “defendía las tradiciones y las instituciones”. Como también porque en O Grove “los marineros profesan una gran devoción a la Virgen”.

Aquel momento, captado en una instantánea que guardaba en su casa, bien podría ser el reflejo de lo que fue la Transición municipal. Y presumía de ello, como también de guardar en una habitación de su casa de O Grove muchos recuerdos y anécdotas de su etapa como primer edil, antes de que el también comunista José María Mourelos Muñiz tomara el relevo y llegar a las elecciones de 1983, cuando Alfredo Bea Gondar fue el elegido como alcalde.

Comisiones Obreras se sumó a las muestras de pesar por el fallecimiento “del compañero Xaquín Álvarez Corbacho, colaborador muy activo del sindicato y de la Fundación 10 de Marzo durante décadas”.

Dice de él que “siempre puso desinteresadamente su conocimiento y prestigio académico a disposición del sindicato y la sociedad gallega, siendo su compromiso con la lucha por la democracia y contra la dictadura lo que lo llevó a ser el primer alcalde democrático de O Grove”.

CC OO resalta que, como reconocimiento a su trayectoria, la Fundación 10 de Marzo y el propio sindicato ya lo habían galardonado en 2013.

Con él empezó la lucha contra Grovelan

Joaquín Álvarez Corbacho pasará a la historia por el papel que desempeñó en la disolución de Grovelan, que es algo de los que muchos jóvenes jamás habrán oído hablar. Después de que Diputación de Pontevedra, Concello de O Grove y la empresa Europa Sur S.A. firmaran la disolución de aquella promotora nacida en los años sesenta para desarrollar una macrourbanización en el istmo de A Lanzada, en la villa meca no se habló de otra cosa. Xosé María Mourelos, que fue el primer teniente de alcalde de Corbacho, entre 1979 y 1981, además de ser máximo mandatario entre 1981 y 1983, explicó hace años a FARO DE VIGO que “aquello fue un producto propio del franquismo; una verdadera atrocidad y un pelotazo urbanístico monumental” cuyos primeros pasos de dieron en 1964, constituyéndose en 1967 la sociedad mixta participada por el Concello y Europa Sur, que se repartían las acciones a partes iguales. Ya entonces hubo oposición, pero el franquismo no permitía grandes alardes. Fue a principios de los setenta cuando algunos grovenses, sobre todo aprovechándose del nombre y la actividad de la Asociación Unión Hijos del Grove, formada en Buenos Aires, incluso se atrevieron a repartir por las calles algunos pasquines contra Grovelan. Pero eran movimientos tímidos, casi anecdóticos. Todo cambió tras las primeras elecciones, “cuando por fin se pudieron dar pasos definitivos para evitar aquel fraude”, aducía Mourelos. El precio asignado por metro cuadrado era de 7 pesetas, el Concello aportaba alrededor de 100 hectáreas de terreno y Europa Sur ponía sobre la mesa 10 millones de pesetas, “pero en realidad nunca puso un solo céntimo”, esgrimía. Por aquel entonces no existía el sentimiento ecológico, proteccionista o naturalista de la actualidad, y ni de lejos se pensaba que el istmo de A Lanzada pudiera convertirse en el área protegida que es. “Lo que nos preocupaba era el pelotazo urbanístico; una especulación a la que algunos nos opusimos desde el principio”, añadía Xosé María Mourelos antes de decir: “Sentíamos rabia por aquel atraco, y por eso tras las elecciones de 1979 nos pusimos manos a la obra, avalados por la democracia, y así llegaron las primeras demandas judiciales y las primeras reclamaciones ante la Diputación”, que se quedó con el 1% del accionariado para ejercer como árbitro entre el Concello y Europa Sur. Aquello fue el principio del fin de Grovelan, de ahí que en abril de 2010 Mourelos declarara a FARO DE VIGO: “El mérito fue, sobre todo, de aquellos que lucharon desde Buenos Aires durante el franquismo, y también de Xaquín Álvarez Corbacho y Manuel Lueiro Rey, que llevaron el peso de las reclamaciones tras la instauración de la democracia... pero ese mérito se hace extensivo a todo el pueblo, el mismo que de no haberse opuesto entonces ahora no podría disfrutar de un espacio natural en el istmo de A Lanzada y a cambio tendría una gran mole de hormigón”.