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El “comedor de Galicia” no deja lugar a dudas

Una joven ante una langosta en el restaurante Solaina.

Una joven ante una langosta en el restaurante Solaina. M. Méndez

Ya ni siquiera es necesario esperar a que en octubre se celebre la multitudinaria Festa do Marisco. Que O Grove es el “comedor de Galicia” también queda puesto de manifiesto en temporada baja, incluso en tiempos de pandemia.

El tirón gastronómico que ejerce esta localidad arousana está fuera de toda duda y se traduce en una masiva afluencia de visitantes como la registrada en las últimas semanas. Así como en una brutal escalada de las reservas hoteleras para los meses de julio y agosto.

Calamares fritos.

No importa la lluvia

También en los últimos días de lluvia se llenaron muchos de sus restaurantes y no dejaron de llegar visitantes desde otras localidades gallegas, algunos desplazados exclusivamente a la villa meca para saborear sus viandas.

Todo esto pone de manifiesto el potencial turístico de este municipio y, de manera muy especial, el fuete tirón que ejerce su gastronomía.

Excelentes expectativas

De ahí que ante el que puede ser “uno de los mejores veranos de la historia”, según pronostican los propios hosteleros, aumente el ritmo de contrataciones de personal casi al mismo ritmo que lo hacen las reservas de alojamiento.

Hablar de esto no es cuestión baladí, ya que O Grove ejerce como una especie de termómetro turístico, y si a esta localidad le va bien, mejor le irán las cosas a la comarca y al conjunto de Galicia.

De momento todo pinta bien para los intereses de la comunidad, a tenor del poder de convocatoria que vuelve a demostrar la península grovense.

Materia prima

¿Cuál es la clave del éxito? Pues que esta localidad no solo dispone de una de las mejores lonjas de Galicia, en la que vende algunos de los mejores productos que se descargan en la comunidad. También dispone de una extensa y variada oferta de restauración y alojamiento.

Navajas a la plancha. M.M.

33 hoteles y 400 apartamentos turísticos

Prueba de ello es que dispone de 33 hoteles de entre una y cinco estrellas, además de nueve campings que llevan muchos años creciendo en calidad, diversidad y afluencia de clientes.

A esto se suma el hecho de que, tras Sanxenxo y Santiago, pero al nivel de Vigo y A Coruña, O Grove está entre los grandes destinos en cuanto a número de apartamentos turísticos, situándose en cerca de cuatrocientos.

El propietario y el jefe de sala del Solaina, con dos bogavantes.

200 restaurantes, taperías, bares, cafeterías, chiringuitos...

Por si no fuera suficiente, restauración y taperías suman 136 locales, junto con 41 cafeterías y bares, cinco locales centrados en la comida para llevar y nueve, considerados como ocio nocturno.

Tampoco hay que olvidarse de los de temporada, es decir, decenas de chiringuitos de playa.

La materia prima de la lonja y el mejillón

A juicio de José Cacabelos, el alcalde de O Grove, la “riqueza gastronómica” de su pueblo es posible “gracias a la excelente materia prima que llega a nuestra lonja, sobre todo en el caso del centollo, nécora, camarón, almeja, berberecho y otras muchas especies que nos diferencian”.

Todo ello sin perder de vista que O Grove es una potencia en cuanto a producción de mejillón, lo cual da pie a disponer de “una carta caracterizada por poseer una materia prima de máxima calidad, buenos profesionales entre la gente del mar y una espectacular red de restauración y alojamiento que nos convierten en un destino turístico sin igual en lo que a gastronomía se refiere, siendo la guinda de este pastel la Festa do Marisco que celebramos en octubre”.

Entrando en detalles, el alcalde alude a restaurantes con dos “estrellas Michelin” y/o reconocidos tanto en esa guía como en la Repsol, el Culler de Pau y el D’Berto. Pero hay otros muchos al mismo nivel, como sucede con Marisquerías Solaina, Meloxeira, Pan de Millo, Herlogón y muchos más.

En definitiva, que “somos un pueblo muy conocido por su gastronomía tanto en el mercado español como a nivel internacional, con Portugal como principal referencia, de ahí que además de recibir a miles de turistas que se alojan en nuestros hoteles, también recibamos a los que, aún estando alojados en otras localidades, se acercan expresamente a la nuestra para comer”.

Entre unos y otros suman alrededor de doscientos establecimientos más, también ligados a la restauración, de ahí que la variada oferta, unida a la aludida calidad de la materia prima, sea una de las claves.

"Muchos alcaldes reconocen que somos un destino gastronómico privilegiado, gracias a la gran oferta que tenemos, con restaurantes de todos los niveles”

José Cacabelos - Alcalde de O Grove

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Diversifica y desestacionaliza

Una propuesta, la gastronómica, que ayuda a diversificar y desestacionalizar la oferta, contribuyendo a diferenciar a O Grove de otros competidores turísticos directos y dejando patente que la cocina es el complemento perfecto para las demás potencialidades de esta localidad arousana: ornitología, playas, termalismo y paisaje.

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O Grove, un refugio también en pandemia Manuel Méndez

Tanto es así que las previsiones de ocupación son de más el 80% el mes que viene, y están por encima del 90% en agosto, según lo indicado al alcalde por los propios empresarios.

Terrazas en la avenida de Beiramar. | // M.M.

José Cacabelos: “Tenemos claro que somos la capital gastronómica”

José Antonio Cacabelos Rico, el alcalde socialista de O Grove, sabe que su localidad es una potencia reconocida a nivel nacional e internacional por el atractivo turístico que encierra.

Muy particularmente, por el reclamo gastronómico que explotan sus hoteles, bares y restaurantes.

“Desde hace ya mucho tiempo tenemos claro que somos la capital gastronómica de la comarca y, quizás, de Galicia”, sentencia el regidor.

El alcalde, José Cacabelos.

Tanto es así que cuando habla con otros alcaldes gallegos “son muchos los que reconocen que somos un destino gastronómico privilegiado, gracias a la gran oferta que tenemos, con restaurantes de todos los niveles”.

"Desde marzo o abril no deja de llegar gente”

Sabe el regidor que esa “ya era la tónica en 2019”, antes de la pandemia, y que volvió a quedar puesto de manifiesto en verano de 2020, “como de nuevo lo estamos viendo ahora, ya que desde marzo o abril no deja de llegar gente”.

Cigalas a la plancha.

La inmensa mayoría son turistas “que además de surcar la ría en catamarán, visitar A Toxa y su Aldea Grobit o pasear por los senderos de San Vicente, quieren saborear nuestra cocina en nuestros bares y restaurantes”, asevera. “

Todo ello –continúa– en un pueblo de 22 kilómetros cuadrados y 12.000 habitantes, lo cual deja claro que el turismo es un pilar esencial de nuestra economía”.

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