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El tanatorio de Meaño está cerca

El proyecto sitúa el tanatorio en una zona elevada de la parroquia de Dena, en la foto.

El proyecto sitúa el tanatorio en una zona elevada de la parroquia de Dena, en la foto. Iñaki Abella

El Concello de Meaño somete a exposición pública el expediente que anuncia la construcción de un tanatorio en Dena, a instancias de la firma San Mauro Velatorios S.L.

La Junta de Gobierno Local aprobó inicialmente el “Plan especial de infraestructuras y dotación del Tanatorio de Meaño”, lo que afecta a una parcela del lugar de O Castro (Dena) clasificada en el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) como rústica y apta para urbanizar.

El acuerdo conlleva suspender el otorgamiento de licencias de parcelación de terrenos, edificación, demolición o usos determinados en el área afectada por la aprobación del plan especial, en relación a las tres parcelas que fueron objeto de agrupación para el proyecto.

Dos años

Esta suspensión tendrá una duración máxima de dos años, contados desde la aprobación inicial, y se extinguirá con la aprobación definitiva del plan. Las partes interesadas podrán formular alegaciones durante un plazo de dos meses, el cual vencerá el 5 de agosto.

El Concello de Meaño notifica, además, que solicitará a las Administraciones afectadas debido a su competencia sectorial que emitan sus correspondientes informes, a efectos de velar por el cumplimiento de la ley.

UN PROYECTO DEL QUE SE HABLA DESDE 2007


Fue en el año 2007 cuando Manuel Touriño, como alcaldable por el Partido Galeguista, habló de la necesidad de construir un tanatorio para Meaño, incluyendo esta propuesta en su programa electoral. Pero su formación no obtuvo representación en la Corporación.

En 2010 tres asociaciones de vecinos, como eran Santa Lucía de Dena, Airiños de Lores y Santa María de Simes, se avinieron a intentar abanderar el proyecto, manteniendo los primeros contactos con las funerarias Santa Lucía, Ocaso y La Fe, a las que transmitían la demanda de este equipamiento y proponían Dena como sede.

El primer paso en firme parecía darlo la funeraria pontevedresa San Marcos, que en marzo de 2011 mostraba su interés por el tanatorio, barajando para ello los terrenos ubicados frente al cementerio O Pombal, adyacentes al área de estacionamiento del camposanto.

Como aquella iniciativa, en la que trataba de mediar el entonces presidente vecinal José Conde no cristalizó, fue la funeraria San Mauro la que, más tarde, asumió las riendas del proyecto y se puso manos a la obra para adquirir los terrenos.

Ahora parece totalmente encarrilado, una vez iniciada la exposición pública del expediente.

Un lugar en el que podrían encontrarse restos arqueológicos

O Castro es un promontorio que se eleva 82 metros sobre el nivel del mar y desde el que se otea la localidad costera de Dena, plana en esencia.

Es una zona susceptible de albergar en su subsuelo un antiguo castro. No en vano, así lo contempla la planimetría municipal, lo que afectaría a los terrenos ubicados en un radio de 200 metros de la cumbre, lo que cogería de lleno el solar que se pretende para tanatorio, y que dista tan solo 40 metros del epicentro.

Dos hallazgos arqueológicos, encontrados de manera accidental en esa ladera, contribuyen a refrendar el nombre de O Castro, con el que se identifica el lugar por la toponimia, con el promontorio situado a escasos metros de un manantial más un regato, ubicación que la convierten en idónea para poblado castreño.

Un molde prehistórico localizado en el monte de O Castro. Iñaki Abella

La joya de estos hallazgos es un molde en piedra para la fundición de hachas prehistóricas que fue catalogada por la Universidad de Santiago, datando esta pieza en la transición del III al II milenio a.C.

El molde fue hallado a inicios de los años 70 por un viticultor que, en esa ladera, se afanaba en colocar el estribo de un poste para el alambrado de su viñedo. De la tierra extrajo esta piedra, que mostraba dos moldes para fundir hachas en sendas caras.

Se trata de una pieza, con forma navicular, con una longitud máxima de 35 centímetros, por 18 de ancho y un máximo de siete de altura, y que fue a parar a manos de un coleccionista saliniense.

En su base curva, posee un segundo molde, éste menor, de 75 por 55 milímetros, y de peor factura.

El molde prehistórico meañés. Iñaki Abella

Es una pieza singular, elaborada en granito de dos micas, de textura equigranular de grano fino y que tiene propiedades refractarias.

Los expertos apuntan que, posiblemente, el molde tuviera una tapa de cierre que permitiría usarlo posición vertical aunque, probablemente, nunca se llegó a utilizar.

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