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A Illa afronta un nuevo verano temiendo por el futuro de Areoso

La Cofradía instala una decena de boyas por el perímetro para limitar el acceso de barcos

Areoso recibe cada verano a miles de visitantes.

Areoso recibe cada verano a miles de visitantes.

La llegada del calor a la ría de Arousa ha encendido las alarmas sobre el islote Areoso, que acaba siempre invadido de turistas que no siempre respetan las medidas que, en su día, pusieron en marcha la Xunta, el Concello y la propia Cofradía. Esta última colocó esta semana una decena de boyas en todo el perímetro del islote, unas boyas que marcan el punto que no pueden atravesar las embarcaciones a motor. Este año, la principal novedad es que las embarcaciones van a poder acceder por dos zonas para dejar en tierra a las personas que trasladen y, una vez vaciadas, deberán anclar fuera del perímetro que marcan las boyas.

El patrón mayor de A Illa, Juan José Rial Millán, reconocía ayer que “la mayor parte de las embarcaciones que se acercan al islote acostumbran a cumplir las normas y, si les avisan los vigilantes, no tienen problema en amarrar en las zonas adecuadas, pero siempre hay quien se resiste”. Pese a las advertencias, todavía hubo una docena que se negaron abiertamente el pasado año, por lo que acabaron siendo denunciados por los vigilantes ante la Guardia Civil.

La Cofradía de A Illa instala una decena de boyas por el perímetro para limitar el acceso de barcos

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Las boyas perimetrales de Areoso comenzaron a instalarse en el año 2010 para evitar que las embarcaciones a motor accediesen a la playa y removiesen con las hélices los fondos, donde se encuentran las autorizaciones de extracción de marisco de la Cofradía de A Illa. Fue por esa época cuando la Consellería de Medio Ambiente comenzó a instalar en los puertos una serie de paneles explicativos en los que se informaba de la importancia que tiene el islote y de la necesidad de cumplir las normas para evitar la degradación del islote o dañar la colonia de aves que existe en ella, especialmente, el chorlitejo patinegro. Esos paneles eran solo el principio de una serie de acciones que la Consellería tenía previsto ejecutar para ampliar la protección del islote. Entre esas acciones se encontraba la redacción de un plan director sobre los usos del islote, comenzado a redactar en 2016 pero del que la Cofradía y el Concello todavía no saben absolutamente nada, pese a que son los más interesados en que salga adelante. En ese plan se intentaba que se limitase el número de visitantes que acceden a diario a Areoso, especialmente los fines de semana del verano.

Millán reconoce que el islote “cada vez sufre más, no solo por la presencia humana, que quizás sirva de acelerante a ese proceso que viene sufriendo en los últimos años, en los que, con marea alta, se parte en dos, y como no se pongan medidas adecuadas para evitarlo, acabará desapareciendo, y con él una gran riqueza natural, ecológica y patrimonial”.

Los fines de semana del verano cientos de embarcaciones privadas fondean en las inmediaciones del islote y una gran cantidad de personas se acerca a disfrutar del sol, de la arena y de sus aguas cristalinas que han llegado a comparar con el Caribe, una comparación que la edil de Medio Ambiente, Gabriele von Hundelshausen, llegó a calificar de “desafortunada porque disparó la cantidad de visitantes, lo que aceleró la degradación de este espacio”.

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