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¿Qué futuro espera al tren del puerto dos años después?

Uno de los primeros convoyes que estrenaron el acceso ferroviario al puerto en junio de 2019.

Uno de los primeros convoyes que estrenaron el acceso ferroviario al puerto en junio de 2019. Iñaki Abella

En tinta indeleble se marcó la fecha del 11 de junio de 2019 en la historia de Vilagarcía. Ese día, una multitud salió a la calle armada con sus móviles de última generación para grabar el paso del primer tren de mercancías por el centro de la ciudad.

Un convoy gigante, una serpiente de contenedores con el que la empresa Boluda estrenaba la mayor infraestructura de los últimos años en la capital arousana, con una inversión que rondó los diez millones de euros y que supuso toda una transformación en la fachada portuaria, no sin los inconvenientes y trastornos de cada obra de estas características, en especial para el tráfico por el centro de la ciudad.

Expectación en Vilagarcía por el paso del tren de mercancías. | // I.A.

Llegó la pandemia, en marzo de 2020, apenas nueve meses más tarde, y todo el proyecto se vino abajo, tanto que todavía se desconoce en qué momento volverá a operar, como temen en la propia Autoridad Portuaria y en consignatarias de la ciudad, como P&J Carrasco, una de las históricas y más importantes de la provincia por volumen de mercancías transportadas en contenedores procedentes de toda la península.

La conexión ferroportuaria estaba llamada a convertirse en el gran hito para el desarrollo económico de un puerto en sus planes de expansión y negocio, tanto que en aquellas fechas grandes operadores como Boluda o Maerks se han fijado en esta rada para sus rutas comerciales más importantes.

Precisamente la unión con la estación del tren de Vilagarcía convertía este punto en uno de los más atractivos, pues también las comunicaciones por carretera, por la proximidad de la autopista, eran ventajas a añadir.

El paso de uno de los trenes. Iñaki Abella

Sin embargo, la crisis sanitaria arruinó todos aquellos proyectos iniciales pues hace quince meses que la red ferroviaria urbana ha vuelto a quedar en desuso y el tráfico de contenedores ha perdido aquellas ilusionantes expectativas que se aventuraban inicialmente.

Dársenas de gran amplitud

El Puerto de Vilagarcía ofrece a las empresas varias zonas diferenciadas para su operativa diaria; de ahí que sea una de las radas más competitivas como se puede observar, en porcentajes, en los últimos balances de tráficos y actividad.

La actividad se distribuye en tres muelles: el comercial oeste para la descarga de graneles líquidos, sólidos y mercancía general y los comerciales Este y Norte y de O Ramal para mercancía general.

Asimismo cuenta con un muelle de pasajeros, básicamente para cruceros de medio y pequeño tamaño, una actividad que se pretende recuperar también una vez que se supere la crisis sanitaria.

Para completar estos espacios más amplios, el Puerto cuenta con otras cuatro rampas Ro-Ro que facilitan las tareas de estiba y desestiba, y un enorme muelle en Comboa de 427 metros longitudinales destinado a barcos de pesca congelada y graneles sólidos. Las instalaciones se completan con los cuatro muelles de Ferrazo que suman casi un kilómetro de atraques.

Cabe recordar que el convoy de mercancías circulaba una vez por semana, en un viaje lento pero, en cierto modo, relámpago pues en menos de cinco minutos cubría el trayecto entre la estación intermodal y el interior del puerto.

Con el apogeo del servicio llegaron a realizarse hasta dos viajes semanales, en alguna ocasión, y la idea inicial, cuando se fraguó el proyecto pasaba por seguir multiplicando las frecuencias semanales.

Obviamente se consideró un servicio esencial para la ciudad de Vilagarcía, con muy ligeras críticas por el trastorno causado por el cierre al tráfico de uno de los ejes viarios más importantes del centro urbano.

Con todo, eran solo cinco o diez minutos por la mañana y otros tantos por la tarde, casi siempre con aviso a la población de los horarios de interrupción del vial.

Pero además de contar con una nueva infraestructura de carácter comercial, la ciudad ganó la urbanización de todo el entorno pues a la vez que se instalaban los raíles para el paso del convoy se mejoró toda la zona de Rosalía de Castro, con un vial de cuatro carriles de circulación, el primero diseñado en la ciudad.

El tren y el puerto de Vilagarcía. Iñaki Abella

Ganar pasajeros, meta a corto plazo

La Autoridad Portuaria de Vilagarcía trabaja actualmente en un anteproyecto para la creación de un área de recepción y bienvenida a los cruceristas, para la cual se valoran dos ubicaciones posibles, según expone el presidente José Manuel Cores en el boletín de la institución.

Explican que en este enclave tendría cabida un espacio para la degustación de productos gastronómicos del mar y de la tierra, así como un área interpretativa con información orientada a la puesta en valor de los recursos turísticos y patrimoniales del entorno.

“Nuestra intención”, expone Cores, “es posicionarnos como un destino alternativo a otros ya consolidados en nuestro entorno, no masificado y que dé la bienvenida a todos los turistas”.

En este comunicado, el presidente de la Autoridad Portuaria indica que ha mantenido reuniones con agentes del sector turístico, en especial “con compañías con experiencia en este ámbito para planificar de manera conjunta y coordinada las actuaciones a desarrollar”.

Se subraya que en este tipo de embarcaciones viajan normalmente “pasajeros con un elevado poder adquisitivo que pueden encontrar en Vilagarcía una oferta muy completa y diversa, con la gastronomía, la historia, la cultura, el paisaje y, por supuesto, la vinculación con Santiago de Compostela, como grandes atractivos.

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