Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Meaño aún respira el histórico ascenso

El Asmubal culminó con el ascenso una temporada para recordar siempre

Los jugadores celebraron por todo lo alto el ascenso histórico a la 1ª Nacional

Los jugadores celebraron por todo lo alto el ascenso histórico a la 1ª Nacional

El domingo, la fiesta se prolongó hasta más allá de la tres de la tarde, con baño incluido a la presidenta Silvia Lobato y varios directivos que no se libraron de la euforia de los jugadores. Por la tarde, una caravana con medio centenar de vehículos recorrieron las siete parroquias del municipio, haciendo sonar los cláxones, luciendo las camisolas y bufandas verdinegras al viento, algo que nunca había vivido Meaño en el deporte. La caravana finalizaba en Os Pasales a última hora de tarde, y luego el bis de la última cerveza de la jornada en la cantina de los aledaños del pabellón. Brotó como fiesta improvisada, porque ni en los planteamientos más optimistas estaba el ascenso ante un rival como el Zarautz. Un cuadro vasco que llegaba en sus filas con Alberto Aguirrezabalaga, ex del Ciudad Real, Ademar León y Portland San Antonio en Asobal, más en clubes europeos de referencia, e internacional absoluto con los hispanos, un lateral que sus 33 años que volvía a la competición a inicios de temporada después de una grave lesión de rodilla.

La presidenta, Silvia Lobato, recibió un buen baño de agua durante la celebración.

Más sosegada ya, la presidenta Silvia Lobato brinda la dedicatoria “al tremendo esfuerzo de jugadores, Víctor Garrido y técnicos, más a toda la familia que es la masa social de este pequeño club”. Sobre la fiesta admitía que “no lo habíamos pensado ni un momento, sólo estábamos volcados en que todo saliera bien en la organización, cuidando directivos y voluntarios detalles, mientras que jugadores y técnicos estaban concentradísimos con Víctor para los partidos”.

Precisamente quien se licenció como técnico con la hombrada fue Víctor Garrido, con una temporada para enmarcar. Su gran mérito, amén de la dirección en la cancha, fue su planificación de plantilla y su mano en el vestuario para mimar a los jugadores y aunar el espíritu de equipo de una plantilla que cerró filas con él. Ayer, más pausado, recordaba que “tuve que hacer esfuerzos para guardar la compostura cuando acabó el partido, lo que me pedía el cuerpo después de tamaña tensión era irme a vestuarios y llorar por tanto esfuerzo, por culminar de esta forma un proyecto de sólo dos años, en que me planteé con el club recuperar el sénior masculino en Meaño, y en mis adentros, con mi hermano Pablo (el central), con Carlos (Gehrhardt, el capitán), darle forma para dar el salto en dos temporadas: reaparecer en Segunda Autonómica, ascender a Primera, ganar el título y ahora el sector de ascenso”. “Fue el momento más grande que he vivido en el balonmano” reconocía.

La fiesta histórica comenzó en el pabellón. Noé Parga

“Respondía a un proyecto a amigos, con gente que viene desde Carballo (Campos, Mario y el portero Brandon) o desde Pontevedra, a entrenar tres días por semana, y no lo hacen por dinero, porque en este club humilde no se paga, sino que prima la amistad”.

El capitán Carlos Gehrhardt, que mismo había jugado en Asobal con el Teucro, admitía que “ahora sí: esto es lo más bonito que he vivido en el balonmano -afirma-, más aún que cuando la fiesta por la permanencia del Teucro en Asobal”. “Siendo meañés -agrega- el haber logrado un ascenso histórico en mi pabellón, delante de mi familia, de todos los amigos, y de todos esa gente de Meaño en la grada fue impresionante”.

180 litros de cerveza y 900 cañas


En la trastienda, el trabajo de una veintena de personas en la organización con una presidenta Silvia Lobato incombustible durante la temporada, dirigiendo el club con mano certera, arropada por Garrido, Costas y Montes en su día, más su directiva, que hizo subir enteros la imagen y el peso del club en la Federación y convertirlo en un referente desde este pequeño concello. “El conseguir sponsors, ayudas, compromisos -reconocía la presidenta- es fruto del vínculo personal con la gente”. Aún sin hacer cuentas, anticipa: “el buen tiempo del fin de semana y el apoyo de la gente va a hacer qué salvemos esta fase sin pérdidas, estamos en condiciones de afrontar esos 14.000 euros”. Gestos que, recuerda, se tradujeron en 1.200 euros en través de los donativos en la fila cero, las camisetas verdes de la fase y del club, que se agotaron en venta ya el sábado, y una cantina que dejó un buen pellizco. En ella, la cerveza fue la reina de un fin de semana de calor, en la que dispensaron 6 barriles, lo que es lo mismo, 180 litros de cerveza o unas 900 cañas.

Compartir el artículo

stats