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Antonio Gómez Vázquez nn | Persona trasplantada de hígado

“Me encantaría saber quién fue mi donante y poder conocer a su familia”

Antonio Gómez destaca que las analíticas nunca le dieron tan buen resultado como tras operarse.  | // N.P.

Antonio Gómez destaca que las analíticas nunca le dieron tan buen resultado como tras operarse. | // N.P.

A iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, cada 6 de junio se celebra el Día Mundial del paciente trasplantado. Una de las personas pertenecientes a este colectivo es Antonio Gómez Vázquez quien, hace 13 años, recibió la noticia de que volvería a nacer gracias a un hígado que le devolvió la vida.

– ¿Cuándo empezó a darse cuenta de que su hígado no estaba como debiera?

– Empezaron a bajarme muchísimo las defensas. El médico de cabecera me hizo una analítica y enseguida me derivó a un especialista y fui al doctor Jacinto López que me mandó a un internista a Santiago. En el Hospital La Rosaleda estuve sobre un año con consultas y tratamiento. Pero la infección en el hígado se fue agravando. Entonces me dijeron que la mejor solución era el trasplante.

– Se entiende que sería un momento complicado de digerir.

– La verdad es que sí, pero no lo dudé. Me dieron una carta y me puse en contacto con la sección de trasplantes del Juan Canalejo. Allí me hicieron unas pruebas y me confirmaron que el trasplante era la única solución. De ahí entré en una lista de espera y tuve mucha suerte.

Fui afortunado porque solo estuve en lista de espera un mes y medio. Fue muy rápido. Más aún cuando el médico ya me había advertido que lo normal era que tuviese que esperar bastante porque mi grupo sanguíneo, B positivo, es poco habitual en Galicia

Antonio Gómez - Persona trasplantada de hígado

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– Explíquese por favor.

– Me refiero a que fui afortunado porque solo estuve en lista de espera un mes y medio nada más. Fue muy rápido. Más aún cuando el médico ya me había advertido que lo normal era que tuviese que esperar bastante porque mi grupo sanguíneo, B positivo, es poco habitual en Galicia. Que es más habitual en la zona de Andalucía y Marruecos.

– Tampoco es que le dieran muchas esperanzas. ¿Cómo lo encajó?

– Pues vi el vaso medio lleno porque lo primero que le dije al doctor fue que si el grupo es raro pues entonces también habrá menos gente esperando por un trasplante. Entonces el médico me dio la razón. Y luego al mes y medio me llamaron.

– Una llamada que nunca olvidará.

– Estaba pasando unos días en casa de mis padres, cerca de Betanzos. Había ido a revisión al hospital y ya me quedé a pasar unos días. Y ese mismo día por la tarde, sobre las siete, me llamaron para que me presentase urgentemente en A Coruña porque había aparecido un hígado para mí 100% compatible. Salí hacia el hospital y en 30 minutos estaba allí. Iba conduciendo yo con mi mujer, pero iba tan nervioso que no sabía ni por donde iba. Paré un momento en la casa de mi hermano, pero tardaba en salir y ya me fui para A Coruña. Aparqué y me metí en el hospital y a las 10 de la noche ya estaba en la habitación y a las 11 en el quirófano. Me pusieron el oxígeno y ya no me acuerdo de más.

Parte de ese muchacho la tengo yo funcionando dentro de mí. Esa persona murió, pero gracias a él vivo yo

Antonio Gómez - Persona trasplantada de hígado

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– ¿Ese se podría decir que es el día de su segundo nacimiento?

– Pues sí y además estoy perfectamente. Cada seis meses hago los controles y me dicen que está todo muy bien, salvo el tema del peso que tengo que bajar un poquito y me riñen. Y eso que como poco y ando todos los días 10 o 12 kilómetros. Incluso me compré una cinta para hacer ejercicio en casa. Nunca tan bien me dieron las analíticas como ahora.

– ¿Tiene alguna noción de quién fue su donante?

– No. Intenté saberlo, pero sin mucha insistencia. Solo sé que fue un chico joven de Canarias. El doctor me dejó claro que no debía insistir en saber quien fue mi donante. No me iba a decir nada más, pero a mí me encantaría saber quién fue mi donante y poder conocer a su familia.

– ¿Y si lo llegase a descubrir qué haría?

– Tendría muchos detalles con esa familia porque estoy agradecido de por vida. Parte de ese muchacho la tengo yo funcionando dentro de mí. Esa persona murió, pero gracias a él vivo yo. Entonces es algo que jamás en la vida se puede olvidar. Cuando me acuerdo de alguien me acuerdo siempre de ese muchacho. Me encantaría ir allá a verlos o invitarlos aquí. Les daría lo que yo pudiera. Pero el Sergas no puede facilitar esa información y yo tampoco quise comprometer a nadie.

– ¿Recuerda algo del primer día de su nueva vida?

– Desperté en la UCI sobre las diez de la mañana. Me dijeron que habían sido cerca de seis horas en quirófano. Me dijeron que hubo unos retrasos en la llegada del hígado y se dilató un poco la operación. Yo desperté y no sentía nada de nada. Ni dolor ni nada. Fui mejorando poco a poco y al día siguiente ya me pasaron a la habitación y hasta hoy. Fue el día 1 de mayo de 2008.

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“Le pregunté al doctor cuánto podría haber aguantado sin el trasplante y me dijo que no hubiese llegado a Navidad”

– Y ahora que estamos en tiempo de vacunación, ¿el hecho de ser una persona trasplantada le ha traído algún inconveniente?

– Pues la verdad es que sí. La primera vacuna aún me la pusieron esta semana, el día 2. Me llamaron por la edad hace ya tiempo, pero al llegar a Fexdega me preguntaron si era alérgico a algo y les dije que no, pero que estaba trasplantado de hígado. Entonces me dijeron que no me podían poner la AstraZeneca. Yo les dije que los médicos de A Coruña me dijeron que me puedo vacunar, pero no me habían dicho qué vacuna. A los diez días me llamaron y me pasó lo mismo. Ese día ponían la Janssen y me dijeron otra vez que no me podía vacunar por ser trasplantado. Entonces le dije que era la segunda vez que me pasaba y que era una persona de riesgo que necesitaba vacunarme. El problema fue que tras la primera vez habían anotado que me había negado a vacunarme porque me lo dijo la secretaria del hospital de A Coruña.

– ¿Y cómo se solucionó?

– Pues el otro día fui por mi cuenta y riesgo a Fexdega y le expliqué mi situación al chico de la entrada que no me dejaba pasar. Vino la enfermera y le dije que habían puesto que yo me había negado a vacunarme. Le expliqué mi situación y la necesidad de vacunarme. Entonces, una hora después me llamaron de Fexdega para vacunarme al día siguiente y me la pusieron el miércoles 2 de junio.

– Nadie mejor que usted para recordar la importancia de la donación, aún en tiempos sanitarios tan convulsos.

– Hay mucho donante aunque siempre llega a poco. Pero el tema de las donaciones está bastante parado por la pandemia. Incluso hay mucha gente que rehúye ir al hospital y puede haber problemas a corto plazo importantes. Hay que acudir al médico cuanto antes. Y lo digo yo que era muy reacio e incluso fui muy tarde. Incluso después de estar operado le pregunté al doctor cuanto hubiese podido aguantar sin el trasplante y me dijo en junio que no hubiese llegado a Navidad. Me quedé paralizado y me di cuenta de lo afortunado que fui con la aparición del hígado.

Hay que acudir al médico cuanto antes. Y lo digo yo que era muy reacio e incluso fui muy tarde. Incluso después de estar operado le pregunté al doctor cuanto hubiese podido aguantar sin el trasplante y me dijo en junio que no hubiese llegado a Navidad

Antonio Gómez - Persona trasplantada de hígado

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“La mejoría en la calidad de vida fue del 100%”

– ¿Cuáles fueron los síntomas que le llevaron a la preocupación?

– No tenía ningún tipo de dolor. Estaba bien, pero lo que sí notaba era mucho cansancio. Iba a andar igual que ahora, pero me cansaba mucho y tenía que sentarme cada poco. No tenía ganas de comer, pero una vez que me operé la mejoría en la calidad de vida fue del 100%.

– ¿No hubo ningún momento crítico desde la operación?

– Físico ninguno, pero ahora, la verdad, estoy un poco más bajo de moral por todo esto de la pandemia. Llevo sin ir a casa de mis padres año y medio, así que queda el teléfono para todo. Tanto es así el año pasado murió mi madre y no le pudimos hacer el cabo de año. Tengo muchas ganas de ir.

– ¿Tiene alguna pauta marcada en cuanto a estilo de vida?

– Tengo que tomar medicación y cuidar la comida. La medicación para el rechazo tengo que tomarla de por vida, pero incluso estoy en lo mínimo necesario. Empecé con 13 o 15 miligramos y estoy en 1. Incluso me propusieron antes de la pandemia formar parte de un estudio con un pequeño grupo de trasplantados para probar si era posible retirarnos la medicina debido a que tiene efectos secundarios en muchos casos. Estaba seleccionado para este estudio porque los resultados de mis analíticas eran muy buenos, pero con la llegada de la pandemia el estudio se suspendió.

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