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¿Cómo debe ser el futuro de la plaza de O Regueiro en A Illa?

Plaza de O Regueiro, en A Illa de Arousa. Iñaki Abella

La plaza de O Regueiro, el centro neurálgico de la actividad en A Illa, lleva años necesitando una importante remodelación acorde con su importancia en la malla urbana del municipio, dejando atrás la imagen que ha ido cogiendo los últimos años, más propia de un descampado de una gran ciudad en los años 70 que de una céntrica plaza. Tras años de espera, de quejas y de protestas, el Concello espera presentar el proyecto a lo largo de este mes de junio, abriendo un período de consultas y presentación de propuestas, ya que el objetivo es que sea lo más consensuado posible con los vecinos.

En ese proyecto llevan tiempo trabajando los técnicos municipales tras recoger varias ideas que han aportado vecinos y colectivos sociales en las que se recalcan los usos lúdicos y recreativos de todo este espacio, así como los espacios verdes que deberá tener en el futuro. Carlos Iglesias, alcalde de A Illa, reconocía ayer que “nuestra intención es recoger el mayor número de aportaciones de los vecinos, por eso abriremos este período de consultas, para que pueda contar con el mayor consenso posible de la sociedad isleña”. No en vano, explica Iglesias, la plaza de O Regueiro “continúa siendo uno de los espacios de referencia del municipio y nuestro deber es modernizarla y convertirla en un espacio adecuado y de disfrute para vecinos y visitantes”.

El Concello también ha solicitado a Portos la desafectación de este espacio ya que la plaza se encuentra en terrenos gestionados por el ente autonómico pese a no tener ninguna actividad portuaria. La plaza de O Regueiro era una pequeña ensenada en la que entraba el mar, pero los vecinos del municipio fueron rellenándola hasta que se decidió construir una plaza en ella. Durante años, en ese espacio se asentó la casa da cultura, edificio desde el que se gestionó la segregación de Vilanova. Sin embargo, las pésimas condiciones en que se había hecho el relleno provocaron que el edificio comenzase a hundirse, por lo que hubo que derribarlo. El efecto de las mareas siempre ha sido un problema para la plaza, ya que el mar llegó a penetrar bajo ella hasta que, hace poco más de un lustro, se construyó el actual paseo marítimo, que acabó con ese problema. El objetivo del Concello siempre ha sido convertir la plaza en un espacio para los vecinos y con ese afán se han marcado la posibilidad de convertir todas las calles adyacentes en peatonales. Los intentos en ese camino han tenido resultados dispares, pero esa peatonalización se encuentra contemplada en el Plan de Mobilidade Urbana Sostible (PMUS).

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