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A Illa teme la llegada del verano ante la amenaza del furtivismo de bañador

La regeneración se acometió en las autorizaciones del pósito de A Illa.

La regeneración se acometió en las autorizaciones del pósito de A Illa.

Una etapa de asueto como es la veraniega lleva años convirtiéndose en un auténtico suplicio para las mariscadoras de A Illa por la presión a la que el turismo somete a sus playas, y sobre todo, por la presencia de furtivos de bañador que esquilman la producción. A tan solo unas semanas para que comience esta etapa, las mariscadoras ya han comenzado a diseñar como van a afrontar este período, en el que volverán a intensificar las tareas de vigilancia por las tardes en las playas, especialmente cuando coincida una marea baja.

Maricarmen Dios Castro, responsable del marisqueo a pie del pósito isleño, reconoce que “tenemos temor a la llegada del verano porque asumimos que va a ser muy duro, con enfrentamientos en las playas con los cuatro energúmenos de siempre, que se creen que pueden hacer lo que quieran con el marisco que hay en ellas”.

En esta lucha que llevan años manteniendo con los furtivos de bañador, las mariscadoras se han encontrado con el apoyo de la Consellería que, el próximo mes, va a poner en marcha acciones de concienciación para evitar que se esquilme el marisco en lugares como A Illa. Esa concienciación puede ser clave para evitar un problema que, cada año, supone un duro golpe para la producción marisquera, por un lado, y económico para las mariscadoras.

El pósito isleño acostumbra a realizar muestreos sobre como se encuentra el recurso entre abril y junio en diferentes playas, unos análisis que se repiten en septiembre y que “nos han permitido descubrir el impacto que provoca el furtivismo de bañador y la masificación en las playas, ya que se aprecia siempre una caída muy importante en el número de individuos que hay”. Especialmente sensibles a los furtivos de bañador son dos especies, el berberecho y la almeja japónica.

Las mariscadoras iniciarán las vigilancias de las playas a partir de mediados de junio y asumen que “será duro”

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Ambas “acostumbran a estar enterrados más en superficie y, con el calor, afloran, por lo que resulta muy sencillo recogerlos, pero no son las únicas especies en las que notamos el impacto de esta actividad, porque se trata de un expolio habitual”.

Dios Castro pone un pequeño ejemplo del impacto que puede causar el furtivismo de bañador. “Pongamos que un apersona solo retira dos berberechos de la playa, una cantidad ínfima, pero que no es solo uno, sino todos las miles de personas que nos visitan hacen lo mismo, eso significa que nuestras playas van a quedar totalmente arrasadas, algo que no podemos permitir”, explica.

Lo que más molesta a la mariscadora isleña es que gran parte de los furtivos de bañador que identifican no solo son perfectamente conocedores de que no pueden extraer el marisco de esa forma, sino que son reincidentes. “Nos encontramos muchas veces con las mismas caras, da la sensación de que les da igual la sanción que les puedan imponer, que es muchísimo mayor a lo que les puede costar un kilo de almejas a través de los cauces comerciales normales”, explica Castro.

Siembra de más de 1,5 millones de unidades de almeja japónica


La Organización de Productores (OPP-20) y la Cofradía de A Illa, realizaron esta semana una siembra de más de 1,5 millones de unidades de almeja japónica en diferentes puntos de las autorizaciones que gestionan. Se trataba de unidades que tardarán entre 15 y 18 meses en alcanzar la talla comercial y poder ser extraídas por el marisquero a flote. El patrón mayor de A Illa, Juan José Rial Millán, reconocía ayer que “se trata de una de las muchas acciones de regeneración que estamos llevando a cabo en nuestras autorizaciones para garantizar una producción adecuada para los mariscadores”. La regeneración acometida durante esta semana no será la única que van a llevar a cabo las dos entidades que gestionan el marisqueo en A Illa. Hacia mediados de julio o principios de agosto está previsto que se arrojen al mar, de nuevo, otro millón y medio de unidades de almeja japónica, completando el plan de regeneración previsto. La actividad desarrollada por la OPP-20 y por la Cofradía se suma a la que están realizando otras cofradías en estas fechas, con la inversión en semilla para garantizar la productividad de los bancos marisqueros que gestionan. Cambados, O Grove o Vilanova también han realizado iniciativas similares en los últimos meses.

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