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Verbenas y festivales, entre la pandemia y la desescalada

El Atlantic Fest trabaja con aforos conservadores y reducidos.   | // IÑAKI ABELLA

El Atlantic Fest trabaja con aforos conservadores y reducidos. | // IÑAKI ABELLA

Mil personas en verbenas y diez mil en festivales, control de acceso e identificación de los asistentes, vallado de todo el perímetro, sentados y bailes solo con convivientes, estas son solo algunas de las medidas en las que está trabajando la Xunta de Galicia para que orquestas y grupos puedan volver a subirse a los escenarios tras un año de muchas limitaciones a causa del coronavirus. Esas medidas no se van a aplicar antes del mes de julio, o incluso en agosto, pero han provocado que las comisiones de fiestas se debatan entre dar el paso hacia esa relativa normalidad o aguardar un año.

Un ejemplo de ello es la comisión de fiestas de O Sixto, en Vilagarcía, que todavía no ha decidido celebrar las fiestas, previstas para los días 2, 3 y 4 de agosto. Esa decisión, explica José Luis Vidal, se tomará en asamblea a lo largo del mes de junio. “En estos momentos, solo tenemos claro que habrá alborada, misa y procesión, la verbena es algo que todavía tenemos que estudiar porque llevar a acabo algunas de las medidas que se plantean nos supone muchas dificultades que tenemos que analizar”, indican.

Vidal reconoce que en O Sixto lo tienen algo más fácil que en otros lugares, ya que “contamos con un recinto que cumple con muchas de las condiciones que se exigen, pero debemos meditar mucho si seguimos adelante o no, seguramente lo decidiremos a última hora”. Algo así ocurrió el pasado año, cuando en lugar de las espectaculares fiestas que acostumbraban a celebrarse en O Sixto, “tuvimos un pequeño trío musical, algo que tuvo una gran acogida”.

Los promotores de ambos eventos se debaten entre el temor a organizarlos y las estrictas normas a cumplir contra el coronavirus

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Uno de los sectores que se encuentra pendiente del plan de desescalada que diseñe la Xunta para las verbenas es el de los representantes de las orquestas. Antonio Cacabelos ya ha comenzado a contactar con varias comisiones de fiestas aunque reconoce que “nos estamos encontrando con que algunos concellos no están mucho por la labor u optan por conciertos de folk financiados por la Diputación”. Algunas de esas medidas, entiende Cacabelos, pueden provocar que alguna comisión de fiestas piense en echarse atrás en la celebración del evento, como “el hecho de tomar nota del nombre y el teléfono de las personas que accedan al recinto para que estén identificados por si parece un brote, igual vamos a tener que colaborar las empresas con ellos para sacar adelante la fiesta”.

Más allá de las medidas que se están planteando desde la Xunta, para el representante lo que va a marcar la vuelta a la normalidad antes o después va a ser el avance de la vacunación. “Pensamos que ahí va a estar la clave, a mayor vacunación, mayor reducción del número de restricciones, con protocolos más flexibles y con ampliaciones de horarios, este es nuestro deseo y nuestra esperanza porque, a día de hoy, está todo en el aire”, explica.

Atlantic Fest

Dentro del plan de desescalada en el que trabaja la Xunta también se incluyen los festivales como el Atlantic Fest, uno de los más importantes de cuantos se celebran en la comarca de O Salnés. Toño Caneda, organizador del evento, reconocía ayer que “nosotros vamos a optar con seguir nuestra hoja de ruta, trabajando con los aforos permitidos desde hace tiempo, 1.000 personas al aire libre, sentados y sin contacto social, eso nos permitirá garantizar la seguridad de las personas que acudan al festival”.

Caneda insiste en que llevan mucho tiempo trabajando en “estos aforos conservadores para poder organizar el festival y, si hay un avance, estudiaremos abrir un poco más la mano, pero muy poco porque no queremos arriesgarnos por mucho que haya avanzado la vacunación cuando se celebre el Atlantic Fest”. El objetivo, insiste, es retomar “la normalidad el próximo año, no queremos lanzarnos a la aventura y después ver que tenemos que dar marcha atrás”.

Gaiteiros, bombas de palenque y poco más


Hay eventos que, por las fechas en las que se celebran o porque sus comisiones de fiestas no están por la labor de arriesgar, ya han descartado su celebración más allá de pequeños actos litúrgicos y alguna señala que indique que son las fiestas. Un ejemplo de ello es la tradicional Festa do Labrego de Vilariño, cuya celebración estaba prevista para los días 29 y 30 de este mes. José Manuel Otero, presidente de la comisión de fiestas reconoce que “cualquier plan de desescalada que se pueda diseñar a nosotros nos pilla un poco lejos, por lo que no vamos a celebrar ningún tipo de verbena”. Eso sí, durante los dos días que dura el evento no van a renunciar a alegrar a la parroquia con “una alborada con un grupo de gaiteiros que se ajuste a las normas sanitarias en número y distancia social y unas bombas de palenque porque no se puede hacer mucho más este año”. Otras comisiones, como la de las Festas do Carme de A Illa, también han descartado la celebración de verbenas y han anunciado que las fiestas se limitarán a varios actos religiosos, sin la espectacularidad de años anteriores, a la espera de mejores momentos para celebraciones.

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