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El gran enemigo de Napoleón que nació en Vilagarcía

Víctor Viana, ayer en su casa de Vilagarcía. Noé Parga

Un batallón de 800 soldados franceses salió de Santiago de Compostela sobre la una de la mañana del 6 de marzo de 1809. Se dirigen hacia el sur, y matan, saquean e incendian a su paso. Entran en Vilagarcía por Bamio y asesinan a 23 personas. Siguen su cruel recorrido por Carril, cuyos vecinos corren a refugiarse en la isla de Cortegada, y se adentran en Vilagarcía... Mataron a medio centenar de personas más.

El investigador Víctor Viana está convencido de que esta expedición de castigo de las tropas de Napoleón tenían como principal objetivo encontrar y matar a uno de sus mayores enemigos en Galicia, Luis López Ballesteros. Y así lo plasma en su nuevo libro, “López Ballesteros y la Guerra de la Independencia en Galicia”. La obra, en formato digital, ha sido editada por la agencia Chantre MyC, y puede descargarse de forma gratuita en el portal "revistaesmas.com".

Luis López Ballesteros es uno de los personajes más importantes de la historia contemporánea de Vilagarcía. Su padre había hecho fortuna en México dedicándose al comercio, y de regreso a Galicia reconstruyó el pazo de A Golpelleira. El hijo, décadas después, fue uno de los artífices de la defensa de Galicia contra los franceses, y llegó a ser ministro de Hacienda con el rey Fernando VII. Llegó a desempeñar cargos muy relevantes en Madrid, siendo por ejemplo fundador de lo que hoy es el Banco de España o presidente de la Real Academia de Historia. “En su biografía se habla mucho de su paso por Madrid, pero se conoce poco de su etapa en Vilagarcía”, explica Víctor Viana cuando se le pregunta el motivo de su investigación y del libro.

Conjunto escultórico formado por tres anclas y un cañón de la plaza de A Independencia, en Vilagarcía Noé Parga

Vilagarcía tuvo un papel relevante en la Guerra de la Independencia contra los franceses, hasta el extremo de que fue el primer pueblo de Galicia que se sublevó contra los invasores. Lo hizo el 12 de mayo de 1808 en lo que entonces era la Plaza del Mercado, en un acto al que asistieron docenas de personas, entre ellos líderes militares de la época, como el comandante de la Marina José Brandarís o el capitán de Infantería, José Pardiñas, además de vecinos y los curas de la zona.

Meses después, cuando en enero de 1809 se desatan las hostilidades bélicas, Luis López Ballesteros asumió un papel fundamental en la defensa de Vilagarcía y su territorio, tal y como señala Víctor Viana. Organizó las guerrillas y fue el enlace con la Armada británica. El vilagarciano llevaba comida a los marinos fondeados en la ría, y ellos le proporcionaban barriles de pólvora, armas de fuego y cartuchos, que los hombres de López Ballesteros distribuían después entre las diferentes partidas diseminadas por las aldeas y el monte.

“La incursión francesa de marzo de 1809 tenía como objetivo localizar y matar a López Ballesteros”.

Víctor Viana - Autor del libro

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El estudioso local destaca del personaje de su libro que, “supo organizar perfectamente las guerrillas pese a carecer de formación militar... Fue una persona tremendamente inteligente”. Además, López Ballesteros puso en riesgo su patrimonio, hasta el extremo de que costó buena parte de los gastos originados por la guerra. Según Víctor Viana, los franceses conocían esas cualidades del señor de A Golpelleira, y su rápida incursión en Vilagarcía en marzo de 1809, “tenía como objetivo localizar y matar a López Ballesteros”.

La acción militar terminó pronto, pues según las crónicas de la época, los invasores dieron la vuelta a la altura de Sobradelo, y regresaron hacia el norte. Tras ellos habían dejado un reguero de muerte y destrucción.

Defensa en O Pousadoiro

Galicia se le atragantó a los franceses, y fue probablemente el territorio donde encontraron una resistencia más hostil y enconada. En Vilagarcía y O Salnés sucedió lo mismo, siendo la capital arousana el primer pueblo de Galicia que proclamó su lealtad a Fernando VII. Vilagarcía era entonces un pueblo de apenas 1.500 habitantes, que vivían de la pesca, la navegación y la salazón del pescado.

Durante la guerra, algunos de los puntos estratégicos que se defendieron fueron el alto de O Pousadoiro, que entonces era un nexo de comunicación vital para el paso de las tropas entre Caldas de Reis y O Salnés. También se dispusieron batallones en un lugar conocido como A Siagoga, en Padrón, encargados de contener el avance de los galos desde Santiago.

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