Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

"En el centro cultural solo podemos estar cinco personas y en una iglesia más pequeña, 25"

El grupo de gaitas Treboada, de Guillán, es de los pocos que ha retomado los ensayos. Eso sí, en el exterior del centro cultural.

El grupo de gaitas Treboada, de Guillán, es de los pocos que ha retomado los ensayos. Eso sí, en el exterior del centro cultural.

La veintena de centros culturales que se reparten por los barrios y parroquias de Vilagarcía representa una ventana hacia las relaciones sociales para muchas personas, sobre todo las de edades avanzadas que, si no fuesen por esas actividades de las que disfrutan en comunidad, no saldrían de casa para buscar otro tipo de ocio o formación. Pero en marzo de 2020 todo se truncó debido a la irrupción del coronavirus. Más de un año después desde el estallido de la pandemia, estamos inmersos en una desescalada hacia la ansiada normalidad (sin estado de alarma y con la vacunación avanzando a pasos importantes), una desescalada que todavía no ha llegado a las casas de cultura, pues la mayoría en la capital arousana continúan cerradas.

El Concello permite al reapertura cumpliendo la normativa COVID de la Xunta

Recientemente la concejala de Cultura, Sonia Outón, se reunió con los colectivos que gestionan los centros culturales municipales para informarles sobre la posibilidad de reabrir las instalaciones siempre y cuando cumpliesen la normativa COVID.

De las asociaciones sondeadas, ninguna de ellas es ha animado a retomar la actividad, principalmente por los aforos marcados por la Xunta. “Según el DOG podemos estar un máximo de cinco personas en el interior, es decir, cuatro más el monitor, pero las actividades son de más gente y no le puedo decir a uno que venga y a otro que no”, expone Dolores Carballo, de la Asociación de Mulleres Rurais de Guillán que gestiona la casa de cultura de este barrio.

Gimnasia, cocina, bolillos y calceta

“Aquí nosotros teníamos cocina, gimnasia, bolillos y calceta, pero son grupos de más de cuatro y no nos compensa abrir”, añade Carballo. “Además, cada persona al frente de un curso debe hacerse responsable de la higiene”, añade.

Esta vecina está yendo actualmente a calceta al centro social que la Xunta tiene en O Ramal porque las clases se han dividido en equipos de cuatro. “En Guillán iba cuatro horas y ahora dos. Al entrar tenemos que poner nuestro nombre y teléfono por si pasase algo”, relata.

El cierre de las casas de cultura afecta muchísimo, sobre todo a la gente mayor. Además de venir a hacer gimnasia, se relacionaban con otras personas y se enteraban de lo que pasaba en la aldea. Ahora no se ve gente por la calle porque tiene miedo al virus

Dolores Carballo - Asociación de Mulleres Rurais de Guillán

decoration

Dolores advierte de que el cierre de las casas de cultura “afecta muchísimo, sobre todo a la gente mayor. Además de venir a hacer gimnasia, se relacionaban con otras personas y se enteraban de lo que pasaba en la aldea. Ahora no se ve gente por la aldea porque la gente tiene miedo al virus. La relación de antes no la hay”.

El grupo de gaitas Treboada ensaya fuera

Manolo Abuín dirige la agrupación Treboada, usuaria del centro cultural de Guillán. El colectivo ha retomado las clases pero en el exterior, por lo que si llueve ya no puede ensayar. “Éramos dieciséis antes de la pandemia, a ver ahora... “, duda Abuín. El viernes se reunieron y eran seis personas (cinco gaiteiros y una pandereteira).

Manolo considera que el aforo es demasiado estricto. “No comprendo que solo nos permitan estar dentro cuatro personas más el monitor mientras que la capilla de Guillán, que es más pequeña, puede albergar a 25. No es lógico”, critica el vecino.

José Eiras, del Gato Negro y de la agrupación Malveiras usuaria del centro cultural de Carril, se pronuncia en esta misma línea: “Tenemos pandereta, gaita y baile. En la escuela de baile son 40 niños. Me encantaría abrir, pero es imposible. No tiene sentido que el aforo en el salón de actos del Gato sea el mismo que el de una sala más pequeña”, opina.

El centro cultural de Vilaxoán está cerrado. | // NOÉ PARGA

El Concello busca nuevos usos para la casa de cultura de Vilaxoán a petición de Portos


El centro cultural de Vilaxoán es un edificio de titularidad municipal pero se emplaza en terrenos competencia de Portos de Galicia, por lo que el Concello ha tenido que solicitar permiso al ente autonómico para llevar a cabo la reforma interior de las instalaciones.

Según fuentes municipales, el Ayuntamiento recibió el 22 de abril la notificación de Portos autorizando la remodelación, pero “poniendo el condicionante previo de la constitución por parte del Concello de una garantía”. “Se está haciendo ese trámite para remitir el justificante a Portos y, de forma paralela, siguiendo las sugerencias del organismo autonómico, viendo cómo ajustar el proyecto de cara al futuro para que no ponga trabas a la renovación de la concesión cuando corresponda”, añaden las mismas fuentes.

Desde Portos apuntan que el centro cultural debe albergar algún tipo de uso relacionado con el mar, como por ejemplo reservando aulas para formación. Por ello, Ravella está modificando el proyecto inicial para “cambiar el uso de algunas dependencias y adaptarlas” a la normativa del organismo autonómico. “Los usos que va a permitir son muy limitados. Actualmente es un centro social, cultural, vecinal y deportivo. Y obviamente, ahora Portos reduce esas posibilidades. Ya se les dijo hace meses a los colectivos usuarios. Estamos tratando de acomodar los usos que se permitirán lo mejor posible”, concluyen desde el Concello.

Compartir el artículo

stats