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La conmovedora historia de Tom: de estar abandonado a ser un perro de terapia

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Los alumnos del Arealonga aprenden valores con "profes" caninos M. López / I. Abella

Los alumnos de sexto de Primaria del colegio Arealonga, en Vilagarcía, recibieron ayer la visita de cuatro profes muy especiales. Tom, Nanuk, Nala y Nica son perros del colectivo Cocan con los que Cristina Rial y Maite Macazaga enseñan a los niños valores en materia de convivencia, igualdad o empatía.

La historia de Tom conmovió a los escolares. Cristina y Maite regresaban de Madrid tras recibir una formación cuando se encontraron en la autopista con un perro atropellado, moribundo, que nadie quería llevarse a su casa. Ellas lo subieron en el coche y se pusieron manos a la obra para encontrarle un hogar. Pero la tarea no fue fácil, pues Tom (tal y como lo bautizaron) tenía problemas para relacionarse con otros canes. Maite decidió adoptarlo y comenzó a trabajar con él. Desde entonces, el cambio ha sido espectacular. Hoy en día Tom es un perro sociable con personas y animales que, de hecho, ayuda con su historia a que los niños comprendan que “no todo el mundo tiene las mismas oportunidades, pero todos tenemos algo que ofrecer”, apunta Cristina Rial.

“Tom no nació en un ambiente en el que se preocupasen por él. Estaba muy delgado, con claros signos de abandono”, recuerda la vilagarciana.

Empatía e igualdad

Ella y su compañera proyectaron a los alumnos del Arealonga imágenes sobre la historia de Tom para trabajar la empatía. “Entendieron lo que queríamos transmitir y lo hacemos todo a través de los perros. Ellos comprenden que eso le puede pasar a cualquier persona”, añade Rial.

Colaborar y compartir

La segunda parte de la actividad consistió en el reparto de material entre los alumnos para montar un cubo entre todos. Algunos tenían muchos utensilios, otros unos pocos y otros absolutamente nada. El objetivo era que, sin decirles nada, colaborasen entre ellos para construir el poliedro. “Tardaron un poco en darse cuenta de que si compartían el material podían hacerlo, pero lo consiguieron”, resalta la integrante de Cocan.

Al final, Cristina y Maite trabajaron con los menores las emociones, un pilar fundamental en la educación de los niños.

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