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El duro penar del ocio nocturno

Zona TIR de Vilagarcía, donde se concentran varios locales de ocio nocturno.

Zona TIR de Vilagarcía, donde se concentran varios locales de ocio nocturno. Iñaki Abella

“Detectan un brote en una fábrica o en una fiesta familiar y la primera decisión es cerrar la hostelería y el ocio nocturno, estamos pagando situaciones de las que no somos culpables”. Así se expresaba ayer el propietario de una sala de conciertos de Cambados, Gustavo Rey, resumiendo en una frase el sentir del ocio nocturno de la comarca de O Salnés que lleva más de un año sin poder trabajar o con limitaciones que, para muchos, hacen inviable la posibilidad de abrir las puertas por los horarios que se aplicaban.

La retirada del estado de alarma el pasado domingo no supone una gran solución para un sector que todavía no sabe como se va a articular su regreso a la actividad y para el que todavía no existe una fecha concreta, ya que todo dependerá de la evolución del virus y, después de lo ocurrido esa madrugada, todo hace pensar que se van a experimentar repuntes “una inconsciencia que acabaremos pagando los hosteleros, como ha ocurrido todo este tiempo”, señala David Jiménez, propietario de dos establecimientos en Vilagarcía.

"Lo de la madrugada del domingo fue una inconsciencia que acabaremos pagando los hosteleros y el ocio nocturno, como ha ocurrido todo este tiempo"

David Jiménez - Hostelero vilagarciano

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“Esperamos que pueda ser a principios del mes de julio pero es más un deseo que una realidad, porque no tenemos nada claro que puede pasar”, señala el vilagarciano Félix Acuña, propietario de dos establecimientos en la zona TIR de Vilagarcía. Rey en cambio, tal y como se encuentra la situación en Cambados no ve solución “antes de julio o agosto para nosotros, porque con la incidencia que tenemos en estos momentos veo muy complicado que pueda abrirse antes”.

Los tres inciden en el hecho de que el ocio nocturno se encuentra entre los grandes perjudicados sin que desde la administración hayan sabido tomar medidas adecuadas para salvar a un sector que “es muy importante y cubre un gran número de puestos de trabajo”. Jiménez puede entender que se les cierre cuando se registra un incremento de la incidencia en el número de positivos “pero rescátame, no me saques de en medio con limosnas, y legisla pensando en soluciones no en los votos, que es lo que están haciendo los gobernantes en estos momentos, llenándose la boca hablando de ayudas que son escasas, por no decir ofensivas”. En el último año y medio, Jiménez ha tenido que cerrar las puertas de sus locales durante seis meses, y el resto del tiempo, abriendo con muchas restricciones. Esta situación “es insostenible para cualquier negocio y son muchos los que lo están pasando muy mal, están literalmente arruinados, y no se ve una solución en el horizonte”.

Rey no abre las puertas de su local en Cambados desde el 7 de marzo de 2020, unos días antes de que se decretase el estado de alarma. Si es cierto que ha podido continuar con la actividad del establecimiento que posee en Ribadumia, ajustándose “a las diferentes restricciones y como hemos podido, hasta el mes de noviembre, en el que los horarios de cierre hacían imposible mantenerlo abierto; en mi caso, no tengo cargas familiares y he tenido la suerte de que los propietarios me han perdonado el alquiler durante los meses que he estado cerrado, pero no todos pueden decir lo mismo, porque hay gente que lo está pasando muy mal”.

Para Acuña, el ocio nocturno “es el gran perjudicado de esta pandemia, creo que deberían habernos dejado trabajar con restricciones y aplicando medidas porque estamos viendo estos días que la alternativa a nosotros es el botellón y el desmadre, que es donde se registran los contagios masivos; la hostelería y el ocio nocturno demostramos cuando abrimos las puertas que nos volcamos a la hora de poner medidas de seguridad, higiene y elementos de control, pero seguimos pagando los excesos de otros”.

Pendientes del plan piloto de la Xunta


El ocio nocturno de la comarca tiene la vista puesta en las negociaciones que se están manteniendo entre el sector y la Xunta para comenzar a abrir las puertas y en las que se está definiendo un plan piloto con seis locales (los pubs Anagrama en Lugo, Miudiño en Ourense y La Pomada en Pontevedra; la sala de conciertos Capitol en Santiago, y las discotecas Tokio en Vigo y Pelícano en A Coruña) que servirá para fijar el regreso a la actividad. El propio sector plantea la realización de pruebas para identificar a las personas que puedan tener el virus, llevar un registro sanitario, control de aforos y con la pista de baile habilitada y sin distanciamiento social. A estas se le añaden medidores y mejoras en la ventilación y mascarillas obligatorias. Estas medidas, la Xunta solo estaría dispuesta a autorizarlas en los concellos con mejor situación epidémica. Jiménez apunta que “a través de este plan piloto se plantean una serie de medidas de control que sabemos que son complicadas, pero tenemos que ir dando pasos para adelante porque hay gente que, con esta situación, se ha arruinado”. Acuña recuerda que el pasado año se aritcularon medidas como la posibilidad de cambiar la licencia y abrir las puertas de los establecimientos nocturnos en horarios más diurnos, pero “este año no se han habilitado esas fórmulas, por lo qaue nos toca aguardar al plan piloto y esperar que trodo salga bien y podamos retomar nuestra actividad”. Rey espera que el plan piloto funcione y se convierta en una solución para la hostelerísa, pero es consciente de que “en Cambados, tal y como está la situación, vamos a tardar mucho en poder abrir las puertas”.

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