Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

José Vilanova Iglesias | Exjefe de la unidad de Gardacostas en Vilagarcía

“En los ochenta tuvimos rifles antes que uniformes; muchos barcos también estaban armados”

Pepe Vilanova, en una patrullera de Gardacostas, ayer en Vilaxoán.

Pepe Vilanova, en una patrullera de Gardacostas, ayer en Vilaxoán. Iñaki Abella

Fue uno de los primeros funcionarios de Gardacostas de Galicia, un servicio pionero que nació en los años ochenta en la ría de Arousa, cuando las planeadoras cargadas de tabaco campaban a sus anchas en aguas arousanas. Por aquel entonces Pepe Vilanova (Sobradelo, 1958) y sus compañeros no llevaban ni siquiera uniformes pero iban armados con rifles Winchester del calibre 22, “como el que mató a Kennedy”, apostilla. Los inicios fueron complicados, con muy pocos recursos y cientos de personas furtivando en las playas. Eran largas noches de persecuciones en las que “sabías cuando salías pero no cuando volvías”. Vilanova acaba de jubilarse tras 36 años en Gardacostas y además de hablar en FARO sobre su experiencia profesional, también se acuerda de su padre, fallecido en un naufragio en el Golfo de Vizcaya cuando él era un bebé de once meses. La trágica noticia llegó a su casa el día de Nochebuena.

Ahora disfruta de su jubilación junto a sus nietos. | // IÑAKI ABELLA

– ¿Cómo fueron sus inicios en Gardacostas?

– Fue un periodo de transición. Las competencias las tenía la Armada y las fuimos asumiendo nosotros; era un poco caótico. Por aquel entonces no existía la Consellería do Mar. Era Agricultura, Pesca y Alimentación. El servicio nació en 1985 con catorce personas para toda Galicia y nos teníamos que desplazar a A Coruña, Malpica, … Fuimos pioneros, el servicio nació en la ría de Arousa, aunque era para toda Galicia. Luego fueron surgiendo otras bases en Vigo, Pontevedra, ... La de Arousa era la ría más conflictiva, la que más artes tiene, más cofradías, más intereses distintos, …

Pilotando una embarcación de Gardacostas. | // IÑAKI ABELLA

– ¿Sigue siendo la más conflictiva a día de hoy?

– Cuando nosotros empezamos, la ría de Vigo ya tenía un plan conjunto. Poner de acuerdo a cofradías que tienen más o menos las mismas artes e intereses es fácil, pero Cambados tiene unas artes y Ribeira otras, A Pobra es una cofradía pequeña, Vilaxoán también se deja ir, Carril es un mundo distinto por la acuicultura, … Entonces es muy difícil ponerlas de acuerdo.

Pepe Vilanova realizando una inspección. | // IÑAKI ABELLA

– ¿Cuántos funcionarios eran en los ochenta en la ría de Arousa para combatir el furtivismo?

– Ya estábamos divididos entre Ribeira y Vilagarcía. Creo que éramos cinco en Ribeira y seis aquí, pero después personal de Vilagarcía se marchó a Baiona y a veces quedábamos solo dos. Entre 1986 y 1987 empezó a entrar más personal.

Con la conselleira do Mar, Rosa Quinana. | // I. A.

– ¿Qué fue lo más complicado de los comienzos?

– Al principio nos centrábamos en lo que llamamos la “cuncha”, el marisqueo, estamos hablando de moluscos. Ahora todo el mundo tiene sus planes de explotación, pero en aquel momento no había nada, los furtivos trabajaban las dos mareas del día los 365 días del año. No había nada regularizado. Nosotros sabíamos cuando salíamos pero no cuando volvíamos. Se da el caso de que muchas embarcaciones eran muy lentas y como éramos Agricultura, Pesca y Alimentación, cuando después de muchas horas querías descansar, a lo mejor te decían: “Coge dos botellas de butano y llévaselas a Ons o a Cíes”. Estábamos un poco para todo. Empezamos con el marisqueo a pie y a flote, eran las épocas doradas del can, del cansito, teníamos persecuciones todas las noches. Eran más o menos los mismos que andaban al tabaco, era un poco entremezclado. La ría en aquel momento, por el tema del tabaco, era una fiesta para todos. Estabas tranquilo tomando un café y todo el mundo sin luces, tumbados... No hubo más muertes porque Dios no quiso.

– Hace años la creencia de que “el mar es de todos” para poder extraer marisco estaba muy extendida.

– Todavía hay mucha gente que lo piensa, no de esa manera, pero sí lo de que “o mar é femia e sempre dará”. Y el mar no da ni muchísimo menos lo que daba antes, cuando no había control ninguno. Antes llegaba el 31 de marzo y cerraban todas las vedas, no es como ahora, y hasta el primero de octubre mucha gente no tenía a qué dedicarse. Y en cierta manera esa gente estaba obligada al furtivismo. Estamos hablando de miles de personas. Y además está la costumbre muy arraigada de que las familias que tenía tierra o bateas también iban a la seca. Erradicar todo eso costó mucho. En la ría de Vigo no, funcionaba muy bien, con su propio plan y todas las cofradías mancomunadas; era un mundo totalmente aparte.

– ¿Cuál fue la cofradía más complicada de controlar en Arousa?

– La mala fama se la llevaba Cambados por lo del can, pero A Illa de Arousa en crustáceos se llevaba la palma, y Ribeira por el pulpo. Cada cofradía tiene unas artes.

– ¿Al principio se ponían multas?

– No había nada reglamentado, no había multas ni departamento de sanciones. Nuestro trabajo se vio al cabo de los años cuando esos expedientes empezaron a ir arriba, pero eso tardó. Teníamos una guerra muy grande con las compradoras, casi todas eran mujeres (de Cambados, Dena, ...). Al cabo de unos años las veías y te decían que le habían llegado multas de 200.000 pesetas.

– ¿Cuántos años tardaron en llegar esas primeras sanciones?

– Estaba de conselleiro Rodríguez Peña en aquella especie de tripartito. Las primeras sanciones empezaron a llegar en el 87-88. Nosotros no podíamos contra una marea ingente de cientos de personas en cada playa, entonces nos dedicábamos a los compradores. Siempre tuvimos un apoyo enorme de la Guardia Civil, aun cuando no existía el Seprona. Con el Seprona tengo que decir que nos une mucho más que el aspecto laboral. El servicio marítimo de la Guardia Civil también está muy involucrado, así como la Policía Autonómica.

– Empezaron con muy pocos medios. ¿Como les veía la gente?

– Éramos unos recién llegados, casi todos gente de mar que empezamos un poco en precario, por ejemplo en cuanto a uniformes. De hecho creo que llegaron primero las armas que los uniformes.

Cambados tenía fama de furtivismo, pero cuando se organizaba era un pueblo modelo

decoration

– Cuénteme un poco más sobre esas armas.

– Teníamos siete rifles Winchester del calibre 22, como con el que mataron a Kennedy. En aquel momento había escopetas en muchas embarcaciones, incluso en el sector. Eran de tipo caza. En el 86 murió un furtivo en Abanqueiro.

– Utilizaban los rifles para vigilar por las noches. ¿Alguna vez tuvo que usarlo?

– No. A veces algún tiros al aire, pero afortunadamente no. En aquel momento había una idea de hacer una policía del mar y se pensaba crear un cuerpo armado, pero al final eso no fue arriba. Esta era la idea de Rodríguez Peña, aunque las armas llegaron antes, con Barreiro de vicepresidente y Albor de presidente. A la mujer de Albor no le gustaban nada las armas. Donde más violencia hubo fue en el marisqueo. Creo que llegó a haber doscientos guardias civiles en As Carballas. El conselleiro Garrido Valenzuela venía mucho con nosotros a los operativos. En una ocasión, recién estrenado el puente de A Illa en 1984, desde allí se veía una marabunta de gente por la zona de As Carballas, O Castelete, … El conselleiro había traído al gobernador civil de entonces y a raíz de los insultos que eran para todos, no para nosotros solos, empezaron a venir compañías de antidisturbios de León, A Coruña, ... Eso costó años… Cuando ya se empezó a regularizar un poco la situación, a hacer planes de explotación y asociaciones de a pie en las cofradías, el marisqueo a flote aún siguió… El último del barco del can que cogimos fue en Sálvora a finales de los noventa. El barco todavía está en Cambados.

– ¿Qué ocurrió con el plan de la vieira?

– Cuando no se podía comercializar por la toxina se hizo aquel famoso plan, creo que sobre el año 2002. Era un plan pionero de traer la vieira y eviscerarla. López Veiga tenía muchas dudas de que un pueblo como Cambados pudiese hacerlo y el plan salió bien. Cambados tenía fama de furtivismo, pero tan pronto se organizaba era un pueblo modelo. Ahora Rianxo tiene su propio plan y hay división. Hace unos años intenté en Cambados reunir a las partes y no quisieron, intenté apaciguar un poco la cosa, pero este año ya nada. Dentro de los propios de Cambados hay división. Ruperto Costa, Miguel Iglesias y Millán eran los tres que llevaban el liderazgo de Rañeiros de Arousa; empezó todo muy bien y ahora… Es una pena. Ves que hay mucha fractura. No quiero criticar a las cofradías ni a la gente del mar, pero tienen que hacer autocrítica. Cuando nosotros empezamos no había prácticamente vigilancia y había mucho furtivismo. Tenemos cogido chalanas en Os Lombos por la noche con 800 kilos de marisco a granel, sin escoger. Y ahora que todo está tan vigilado, malviven para coger 4 o 5 kilos en toda una mañana.

– ¿Ha habido sobreexplotación?

– El marisqueo a pie puede ser que esté funcionando bastante bien, pero lo de a flote… Por ejemplo, llegamos a una concesión y le decimos a un rañeiro que aún estamos en mayo y él siempre está faenando ahí, que hay que dejar descansar la zona, pero te dice que tiene hijos que mantener y una hipoteca que pagar. No hay visión a futuro. Antes la gente que andaba al can miraba más allá y si tenía que parar dos meses, paraba.

No puede ser que miembros de un cabildo incumplan la legislación

decoration

– ¿Cómo calificaría la situación actual del furtivismo?

– Es algo residual, aunque furtivos hay y los habrá siempre. Hay que diferenciar entre el “furtivo furtivo” y el furtivo profesional. Como les digo a los compañeros que entran ahora, esto es un balneario. Nosotros estábamos toda la noche con persecuciones, abordajes, no teníamos horario, ... Llevabas quince o veinte horas y te mandaban ir a tierra, coger un coche e irte a Malpica o A Coruña.

– ¿La mayoría de los furtivos son gente sin recursos económicos o grupos organizados?

– Organizaciones en este lado del la ría, en el margen sur, no hay. Todos conocemos lo que pasaba en Cabo de Cruz, donde se cogía marisco y se lavaba en viveros de Carril, eso lo demostré yo, con un talonario falso. Cogí a unos individuos descargando 500 kilos en la lonja de Carril. Eso fue hace cuatro o cinco años e intentaron meterse aquí, en Vilaxoán. Con la ayuda de guardapescas de Vilaxoán y de Carril conseguimos echarlos. Después intentaron venir a O Terrón con coches camuflados y tiendas de campaña. Intentaron echarnos un pulso pero gracias al Seprona de Vilagarcía fueron pillados y les quedó claro que aquí no iban a vender. En la zona sur de Arousa no hay esos entramados.

Los hubo, pero en la actualidad no.

– ¿Han detectado furtivos que extraen marisco por necesidad?

– Por poner un ejemplo, en la redada de Cortegada había gente propietaria de viveros. Carril es un tema aparte.

El furtivismo profesional es lo que más daño hace

decoration

– ¿Qué diagnóstico realiza del furtivismo dentro del propio sector, por parte de profesionales?

– Logramos atajarlo en los últimos años, pero no puede ser que un mes antes de abrir la veda del centollo, los aparejos estén en el mar. Hemos decomisado veinte días antes de abrir la veda aparejos que por el olor del pescado llevaban muchos más días. Cuando el marinero legal echa los miños cuando los tiene que echar al mar, otros ya tienen la pesca hecha. Eso es todo profesional y es el que más daño hace. Antes el propio invierno hacía vedas y si con mal tiempo no podías salir al mar, no salías. Ahora el barco no sale, pero el enmalle y las nasas quedan en el mar y siguen pescando. Y otra cosa son los barcos, son mucho más grandes, más veloces y tienen muchas más artes que antes. Se asume con una gran naturalidad, es vox populi, que hay gente que lleva más nasas de las permitidas. Mientras no asumamos que esa persona te está quitando el pan de tus hijos, no se conseguirá nada. Eso no se puede permitir y debería salir de la propia cofradía. Lo que no puede ser es que miembros de un cabildo estén incumpliendo la legislación, con mayúsculas. Nadie les ha puesto una pistola en el pecho para dirigir una cofradía.

– ¿Cómo controlarlo?

– La Consellería lo intentó con los precintos, pero hemos detectado precintos falsificados. Hemos visto zulos en la embarcaciones para esconder pulpo pequeño, estamos hablando de profesionales. Deben hacer una autocrítica muy grande porque hay gente en la asociaciones que le echa mucha culpa a la Consellería y yo creo que nunca hubo un equipo en la Consellería tan cercano y dialogante como este. La conselleira entró en 1987 en el servicio con nosotros y conoce todo perfectamente. Pero poner a todos contentos es imposible. Llegó un momento hace unos años que teníamos al sector controlado, en cada puerto teníamos cuatro o cinco barcos para controlar, pero ahora parece que no hay mañana, “todo para tierra, todo para tierra”. Y hay otra cosa, las sanciones tendrían que ser ejemplares. En Irlanda o en Francia a ese barco se le amarra, el patrón queda detenido y la multa llega al millón de euros.

– Fuera de la lucha contra el furtivismo, ¿qué otras tareas tiene Gardacostas?

– Viví dos episodios desagradables, que fueron recuperar el cuerpo de Harry con ayuda de marineros de Bueu y lo de las chicas de Vilaxoán el 13 de marzo de 2008.

Compartir el artículo

stats