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La pequeña agencia isleña que tumbó al gigante Ryanair

Juan José Millán, ante el logo de su agencia de viajes en A Illa.

Juan José Millán, ante el logo de su agencia de viajes en A Illa. Noé Parga

“Soy muy cabezón y por eso decidí llevar la reclamación hasta las últimas consecuencias”. Esta frase, pronunciada por Juan José Millán Diz, propietario de la agencia de viajes “A Confianza” de A Illa, define a la perfección la lucha que ha mantenido, durante dos años, con Ryanair para que el gigante aéreo le devolviese el dinero a dos jóvenes que habían cerrado un viaje desde Brindisi al pequeño municipio arousano. La sentencia del juzgado de lo mercantil número 1 de Pontevedra, en la que se le da la razón y se obliga a Ryanair a indemnizar a sus clientes con 250 euros, abre las puertas a más reclamaciones que tiene pendientes con la compañía irlandesa.

La historia de la que es protagonista Millán arranca en plenas fiestas del Carmen de A Illa en el año 2018. El propietario de Viaxes A Confianza había gestionado el viaje hasta el pequeño municipio arousano de una pareja residente en Suiza, aunque originarios de Vilanova y A Illa para celebrar esas fiestas. Ese viaje arrancaba en el aeropuerto italiano de Brindisi, desde donde viajarían a Bérgamo, y de allí a Santiago de Compostela con la empresa Ryanair. No llegaron a hacerlo, porque al llegar al aeropuerto se encontraron con que había una huelga de pilotos de la que no habían sido informados por la compañía y, lo que es peor, nadie de Ryanair que pudiese darles una solución.

La única esperanza que les quedaba era recurrir de nuevo a la pequeña agencia de viajes isleña, comenzando esta un arduo camino en el que fue encontrándose muros hasta la sentencia emitida por el juzgado de Pontevedra, en la que le da la razón. El primer paso que dio fue aconsejar a sus clientes que guardasen todos los tickets y facturas de lo que tuviesen que gastar a mayores por haberles dejado en tierra e inició un arduo recorrido en el que la firma irlandesa “nos puso todo tipo de trabas y no nos dio ningún tipo de alternativa, pese a que tratamos de llegar a un acuerdo con ellos por las buenas, así que decidimos ir hasta las últimas consecuencias porque considerábamos que teníamos razón y que se estaba cometiendo una injusticia con nosotros, me puse en contacto con Reclamador.es y presentamos una demanda en el juzgado de lo mercantil de Pontevedra que, ahora nos da la razón”. Millán valora de forma muy positiva la decisión judicial en la que se explica que, una huelga “no se da espontáneamente y sin previo aviso, ni es una circunstancia extraordinaria de acuerdo con la legislación europea, sino que “ya se viene anunciando con cierta antelación”. Además, en este caso Ryanair informó de la suspensión “el mismo día del vuelo” lo que le causó un prejuicio importante a los dos arousanos que, ahora, cobrarán 250 euros más los intereses.

De todas formas, esta sentencia es la primera parte del viaje, ya que la agencia también ha interpuesto otra reclamación contra la aerolínea por el viaje de Bérgamo a Santiago de Compostela, en la que reclama más de 750 euros de indemnización para cada uno de los integrante de la pareja. No en vano, explica Millán, “quedar en tierra les provocó unos importantes gastos económicos que van desde el hotel en el que se tuvieron que alojar hasta el coste de los nuevos billetes para poder viajar, y los resultados de esta sentencia nos hacen ser optimistas en esta reclamación”.

Más frentes abiertos

Millán mantiene abiertos más frentes con la aerolínea irlandesa ya que en septiembre de ese mismo año, varios clientes se quedaron en tierra cuando iban a viajar o regresar de Tenerife por otra huelga de la que no se alertó con la suficiente antelación. El isleño reconoce que “somos una pequeña agencia de viajes, como muchas que hay en Galicia que siempre damos todo lo que tenemos por el cliente, algo que nunca se van a encontrar en las grandes empresas del sector”.

Un ejemplo de esta entrega fue lo ocurrido en el inicio de la pandemia, donde “algunos de mis compañeros acabaron ejerciendo de consulado, siendo ellos los que consiguieron repatriar a alguno de sus clientes mientras la administración estaba desaparecida”. Él, afortunadamente, no vivió esa situación, pero “sí muchas otras, como tener clientes atrapados en las islas Canarias que, cada vez que llegaban al aeropuerto, se encontraban con que su vuelo estaba cancelado, y otra vez a buscarle sitio en el siguiente hasta conseguir que pudiese regresar, además de que, al igual que mis compañeros, nos hemos desvivido buscando la fórmula de recuperar el dinero del cliente”. Los efectos de la pandemia son algo que las pequeñas agencias de viaje “hemos notado, ha sido un golpe durísimo para todas, de la que alguna no se va a recuperar”. También lamenta muchas de las críticas que se acostumbran a verter sobre las agencias de viaje, metiendo a todas en el mismo saco, desde las grandes multinacionales del sector “para las que el cliente es un número más sobre un papel”. Millán se dedica ahora al negocio online, aunque espera volver a contar con una sede física en el futuro una vez se pueda recuperar del duro golpe que significó para el sector el COVID-19.

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