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El patriarca de las cachenas, 350 kilos abierto en canal

A la izquierda, el buey sacrificado y dos de los comuneros, hace unos días. A la derecha, las primeras cachenas vendidas en La Bellota, en diciembre de 2019. FdV

Los comuneros de San Vicente de O Grove tienen nuevo buey, de nombre “Rubio”. Será desde ahora el encargado de proteger a la manada que se formó en 2012, cuando llegaron a sus terrenos de Con da Hedra las vacas cachenas protagonistas de un exitoso programa de silvipastoreo desplegado desde entonces.

Con ellas ocupó los montes comunales un portentoso macho que contribuyó al nacimiento de un buen número de retoños. Pero hace un lustro fue relevado por “Pardo”, otro buey de poderosa cornamenta que llegó a alcanzar los 600 kilogramos de peso y puede haber sido padre de alrededor de cuarenta crías más.

Lo que ocurre es que se aconseja que estos animales machos, cuya finalidad en una manada como la grovense es meramente reproductiva, no permanezcan en ella más de diez años, para evitar problemas de consanguinidad y garantizar que la especie siga reproduciéndose con animales totalmente sanos, como hasta ahora.

De ahí que “Pardo” también completara su “vida útil” y la comunidad de montes que dirige Manuel Castro decidiera el mes pasado sacrificar ese ya viejo toro que, una vez muerto y abierto en canal, se quedó con un peso de 350 kilogramos.

Carlota Montenegro y Diego Torres, en su carnicería. FdV

Así lo confirma el carnicero Diego Torres Cao, que se ocupa en el matadero del sacrificio de las vacas cachenas de San Vicente –cada vez que hay que matar alguna–, y que vende su carne en la carnicería que regenta en la plaza de abastos de la localidad, llamada La Bellota.

A la venta en la plaza de abastos desde hace poco más de un año

La carnicería-charcutería La Bellota empezó a vender carne de cachena, de acuerdo con los comuneros de San Vicente, a finales de 2019. Los becerros que adquiere para su venta en la plaza “están mamando de sus madres hasta el día en que son sacrificados”, por lo que se garantiza no solo el sabor y las propiedades nutricionales de su carne, sino también “una experiencia totalmente nueva de la que podrán disfrutar los amantes de la buena mesa y el consumidor en general”, anunciaba entonces Diego Torres Cao.

De este modo el público en general iba a acceder a este preciado producto en cualquier momento, “ya que hemos decidido adquirir nosotros los becerros y despiezarlos para vender al detalle, es decir, en chuletas, filetes o como carne para estofar”, explicaba el empresario; buen conocedor del método de cría de la vaca cachena de San Vicente, ya que es desde hace una década quien se encarga de los ejemplares sacrificados y vendidos por los comuneros.

Por eso sabe que “es carne de la máxima calidad” y que se trata de “animales criados en total libertad que maman de sus madres y se alimentan de productos totalmente naturales, por eso su carne es tan sabrosa”. Los primeros becerros que adquirió para su carnicería tenían apenas diez meses de vida y unos 120 kilos de peso cada uno.

Por cierto que, tanto él como su socia en esa carnicería, Carlota Montenegro, explican que la suculenta carne de vaca cachena tiene cada vez más salida; una creciente demanda que se hace notar tanto entre los restaurantes como por parte de ciudadanos particulares.

Una demanda, no cabe duda, que ha crecido considerablemente desde que esta comunidad de montes puso en marcha una fiesta anual para su exaltación.

Cita, por cierto, que tuvo que suspenderse el año pasado, a causa de la pandemia, pero que se retomará en cuanto las condiciones sanitarias lo permitan.

Un producto "extraordinario" a base de paja, hierba y leche materna

Manuel Castro, presidente de los comuneros y uno de los impulsores de la fiesta de exaltación de la carne de vaca cachena, sostiene que este producto “es algo extraordinario”. Cuando empezó a comercializarse en la carnicería de la plaza lo presentó como “un paso muy importante para nuestra comunidad, ya que por fin podemos ampliar los cauces de distribución para que la gente tenga acceso a este producto de nuestros montes”.

El comunero garantiza que “estos becerros se alimentan solo de paja, hierba y leche materna, por lo que ofrecen platos exquisitos, tanto guisados como ‘ó caldeiro’ o a la plancha, que también son una buena alternativa para las comidas y cenas de Navidad”.


Pero aunque el consumidor tenga ganas de saborear la carne de cachena, que nadie se haga ilusiones con el buey sacrificado en esta ocasión, el cual lleva varias semanas colgado en el matadero, ya que toda su carne está reservada y no hay opción alguna de adquirirla.

El ejemplar sacrificado por los comuneros para evitar problemas de consanguinidad en la manada. | // FDV

La noticia del sacrificio del buey “Pardo” se produce al tiempo que nacen sus últimos retoños, contribuyendo así a la preservación de una entrañable especie que se caracteriza por su tamaño, tratándose de la raza española más pequeña.

Pero también destaca por el gran porte de su cornamenta, cuya voluminosidad le sirve, entre otras cosas, para proteger a sus crías, ya que es una vaca con un acentuado instinto maternal.

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Vacas cachenas en San Vicente de O Grove

Es una especie con querencia por zonas poco pobladas, huidiza y desconfiada, originaria del área montañosa de la zona del Xurés (Ourense) y montes limítrofes con el Parque Nacional de Peneda–Geres (Portugal).

Estas vacas, de color castaño claro, más oscuro a la altura del cuello, apenas pesan al nacer 20 kilogramos, pero las hembras llegan a los 400 y pueden medir cerca de 1,17 metros, mientras que los machos pueden pesar en edad adulta alrededor de 580 kilogramos y medir 1,22 metros de alzada. Dicho de otro modo, que el animal sacrificado por los comuneros era un muy buen ejemplar.

Puede destacarse, igualmente, que en las granjas donde se cría para consumo, el ternero de cachena es destetado a los seis meses; que su reproducción artificial no es sencilla; y que las hembras son cubiertas por el macho a los 24 meses, gozando de una alta fertilidad y longevidad.

Los expertos en esta raza las consideran reproductoras con muy buenas cualidades maternales y gran facilidad de parto, al igual que destacan la excelente calidad de su carne.

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