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El abrojo, la tortura de los usuarios de la playa de A Concha-Compostela

La vegetación que crece cerca de la zona de playa en A Concha-Compostela. | // IÑAKI ABELLA

El buen tiempo y las vacaciones de Semana Santa han aumentado la presencia de usuarios en las playas de A Concha-Compostela, en Vilagarcía de Arousa, quienes comprobaron que persiste la presencia de la planta invasora cadillo cuyo fruto, el abrojo, se clava en cuanta cosa roza.

Los afectados demandan una solución para erradicar definitivamente esta molesta presencia que no solo provoca lastimaduras a quienes se mueven por el arenal, sino que llega hasta la zona del paseo marítimo, causando el pinchazo de las bicicletas que por allí circulan.

Las personas que caminan descalzas por la arena son las primeras en detectar la presencia de los indeseables “pinchos”. Varias de las familias que estos días bajaron a la playa a disfrutar de unas horas de ocio al aire libre optaron por el uso de calcetines para que los abrojos no se claven directamente en la piel, pero sus pinchos traspasan el tejido, causando sustos dolorosos, especialmente en los niños.

"Ni con calcetines podemos dejar jugar a los niños en el arenal", reclama una madre

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“Ni con calcetines podemos dejar a los niños jugar por el arenal porque se llenan con los pinchos de estas plantas. El Concello debería tomar medidas para erradicar estas hierbas que lo único que hacen es perjudicar a la playa. Ahora dicen que van a construir piscinas en esta zona; espero que primero acaben con esta planta invasora que se convierte en un tormento para los que disfrutamos de la playa”, declara Ángeles, una de las usuarias del arenal vilagarciano.

Quienes solo utilizan la gran explanada de arena que se extiende entre el mar y el paseo marítimo y que une Vilagarcía con Carril, pueden conocer estos abrojos que seguro llevarán en suelas de su calzado. Además, el arenal es una opción para quienes quieren caminar o correr por este itinerario manteniendo la distancia con los que circulan por el paseo marítimo, denominado popularmente “la ruta del colesterol”.

Otras de las víctimas de la planta invasora que prolifera en el arenal de A Concha-Compostela son las mascotas que pasean junto a sus dueños fuera de la temporada de baño. Los perros acaban cojeando, al penetrar en las almohadillas de sus patas las puntas del fruto del cadillo, y quitarlas resulta muchas veces una hazaña.

De estos abrojos no se salvan las ruedas de las bicicletas ya que el viento los lleva hacia el carril bici del paseo marítimo, y ya han provocado varios pinchazos.

Lucha municipal contra la plaga

El departamento de Medio Ambiente del Concello de Vilagarcía lleva tiempo luchando para eliminar de la playa esta planta invasora que causa las protestas de los usuarios.

El problema es que en esta zona solo se ha podido actuar de forma manual ya que, según los técnicos en la materia, el empleo de maquinaria para retirar la planta solo podría causar que esta se extienda aún más por otras zonas que actualmente están libres de la plaga.

Tampoco es posible aplicar algún producto para matarla por la zona en la que se encuentra. El personal del servicio municipal de Medio Ambiente realiza periódicos trabajos de limpieza en el arenal para retirar esta planta.

La semilla del cadillo puede quedar latente, oculta en el arenal, durante muchos años y volver a reproducirse.

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