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La volandeira de Arousa se despide hasta noviembre tras una campaña de abundancia

Subasta de volandeira, ayer,en Cambados, la última hasta el próximo mes de noviembre. | // IÑAKI ABELLA

Los barcos de Cambados salieron ayer por última vez a extraer volandeira en la presente campaña. Este marisco no regresará a las lonjas hasta el próximo mes de noviembre, que es cuando empezará de nuevo el “bou de vara”.

Los últimos meses han estado marcados por la abundancia de capturas, lo que ha permitido que se registrase un elevado volumen de negocio en la rula de Tragove, pese a que el precio medio fue ligeramente inferior al de 2019-2020.

La lonja de Cambados vendió 50.000 kilos más que en la campaña de 2019-20

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Desde noviembre pasado y hasta ahora, se vendieron en la lonja de Cambados unos 161.000 kilos de volandeira, unos 50.000 más que entre noviembre de 2019 y marzo de 2020. Hay que tener en cuenta que entonces se dejó de pescar las dos últimas semanas debido al primer confinamiento del COVID, aunque aún así se habría vendido bastante menos que ahora.

En lo que se refiere a los precios, la cotización media de la presente campaña fue de 2,85 euros por kilo de esta “prima” de la zamburiña, algo menos que entre 2019 y 2020. La cotización máxima alcanzó los 12,75 euros el kilo, y la mínima, fue de 1,40.

El patrón mayor de Cambados, Ruperto Costa señala que ha sido una temporada, “con altibajos”. Manifiesta que entre noviembre y diciembre, la flota trabajó muy bien, “porque se hacían los topes y los precios eran buenos”, con cotizaciones medias de hasta seis euros el kilo diarios.

La situación empeoró desde enero, pues empezó a escasear la volandeira grande, y los precios se hundieron.

600 kilos el martes

Aún así, la flota fue aguantando, hasta el extremo de que aún el martes se descargaron 600 kilos de marisco. Ayer miércoles, último día antes de la veda, ya fueron menos embarcaciones, puesto que al ser víspera de festivo, los armadores contaban con que ayer no sería un buen día de ventas.

El gerente de la lonja, Manuel Rivas, también destacó como positivo que este año, “las fábricas estuvieron comprando hasta principios de marzo”, lo que animó un poco las ventas, pues en otras ocasiones, las conserveras dejaban de comprar ya en febrero.

Por su parte, Ruperto Costa es optimista para los próximos meses, puesto que, “ha quedado mucha volandeira pequeña”, con lo que las expectativas para el próximo otoño son buenas.

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