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Trillizos de 82 años en Vilaxoán contra viento y marea

Isabel Canto Coello se vacunó ayer en el ambulatorio de Vilagarcía. En la puerta espera su turno su hermano Manolo.

Isabel Canto Coello se vacunó ayer en el ambulatorio de Vilagarcía. En la puerta espera su turno su hermano Manolo. Iñaki Abella

Nacieron en plena Guerra Civil y el próximo 16 de agosto, día de San Roque (patrón de Vilagarcía), cumplirán 83 años. Isabel, Teresa y Manolo Canto Coello no tuvieron una infancia nada fácil. “Había moita famiña; quedamos sin padre y mi madre tuvo que trabajar mucho para sacarnos adelante” , recuerda Manolo, muy emocionado.

Los trillizos de Vilaxoán, junto al centro de salud de San Roque, ayer. Iñaki Abella

Su padre estaba enfermo del corazón y falleció cuando su madre estaba embarazada de él y de sus dos hermanas, por lo que estos trillizos de Vilaxoán no llegaron a conocer a su progenitor. “Mi abuela era ciega y nuestra hermana mayor también murió con poco más de un año de vida. Mi madre nos crió llevando 50 kilos de pescado a la cabeza caminando de Vilaxoán a Vilanova”, recuerda Manolo.

Pero eran tiempos muy duros y lo que se ganaba de pescantina no llegaba para mantener a tres hijos. Manolo se quedó con su madre en casa, y pronto, con solo nueve años de edad, empezaría a trabajar. Sus hermanas se fueron a vivir cada una con una tía.

Así, los trillizos fueron separados de niños, y quién les iba a decir que después de tantas dificultades, a sus 82 años superarían una pandemia y lucharían contra el coronavirus juntos. Ayer por la tarde, los tres acudieron al centro de salud de Vilagarcía para administrarse la primera dosis de la Pfizer. “Ya me tardaba, porque tenía muchas ganas de ponerla”, comenta Manolo.

Una de sus hermanas admite que “puede haber un poco de recelo, pero casi nada”. Ni yo ni nadie pensaba que se llegaría a este punto”, añade en alusión a la pandemia.

Ingresado por depresión

Manolo reconoce que lo pasó muy mal este año. “Cogí una depresión y estuve dos o tres veces ingresado”.

El aislamiento social y el confinamiento de la pasada primavera afectaron considerablemente a su estado de ánimo. “A ver si sacamos esta epidemia de encima porque hay gente que lo está pasando muy mal”, lamenta el vilaxoanés.

Él vive con su mujer en Faxilde, su hermana Teresa, viuda, vive sola en Sobradelo (sus hijos están fuera) e Isabel reside con su hijo Ricardo en “la calle del cura”, en Vilaxoán.

Teresa, Isabel y Manolo Canto Coello, llegando al centro de salud. Iñaki Abella

Precisamente fue Ricardo el que se encargó de llevar a su madre y a sus tíos ayer al centro de salud de Vilagarcía. Cuando lo llamaron para darle la cita de su madre, planteó la posibilidad de que los trillizos fuesen seguidos porque también tenía que llevar a su tía hasta San Roque. Y no hubo problema. Uno de los octogenarios tenía vez para las seis y media de la tarde, otro para las 18.35 y otro para las 18.40 aproximadamente.

A trabajar al mar con 9 años

Manolo Canto se emociona recordando la difícil época que les tocó vivir a toda su generación. “Sí que fui al colegio, pero con nueve años me sacaron para empezar a ir al mar aquí en Vilaxoán. Pero no se ganaba dinero, no me daban un patacón, solo un puñado de pescado”, rememora.

Marché a navegar a Noruega y la primera vez que embarqué estuve dos años y medio sin venir a Vilaxoán. Cuando volví hice una casa que me costó 300.000 pesetas

Manolo Canto Coello - Uno de los trillizos de Vilaxoán

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Él también fue de los que tuvo que emigrar para sacarse las castañas del fuego. Lo hizo en 1961, estando soltero. “Marché a navegar a Noruega y la primera vez que embarqué estuve dos años y medio sin venir a casa. Cuando volví hice una casa que me costó 300.000 pesetas. Estuve trabajando en Noruega hasta el año 72 o el 73 y después embarqué en el Ibarra, y luego en Transmediterránea. Navegué hasta 1993”. Y lo hizo siempre de marinero. “Me tocaban los mejores puestos, como en el puente, donde no se trabajaba mucho”, recuerda esbozando una sonrisa. Las penurias han pasado y ahora toca vivir la vejez lo más feliz posible.

Más del 60% de los mayores de 80 años recibieron la primera dosis

El conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, aseguró ayer que más del 60% de los mayores de 80 años en Galicia (independientemente de los que viven en residencias) han recibido la primera dosis de la vacuna contra el COVID. Los que ya se inocularon la segunda rondan el 25%.

El titular autonómico anunció que se empezará con el colectivo de 70 a 79 años una vez hayan recibido la primera dosis todos los mayores de 80. Esta semana Galicia ha recibido 57.000 dosis de Pfizer, una cantidad “más elevada de la habitual”, admitió García Comesaña, y la previsión es que esta cifra aumente la próxima semana, por lo que se espera un ritmo de vacunación alto en los próximos días. De hecho se continuará vacunando durante la Semana Santa, días festivos incluidos.

Además de las Pfizer, esta semana también han llegado a la comunidad gallega 32.200 dosis de Moderna, pero ninguna de AstraZéneca. Hasta ayer se habían administrado en Galicia un total de 462.095 vacunas.

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