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Jóvenes aunque decididos a emprender

Nicolás González en la Barbería a de Cholas Iñaki Abella

“Abrir un negocio, sendo tan novos, en época de coronovirus é ter moito peito”. Esta frase, pronunciada por un parroquiano de A Illa a las puertas del “Novo Tuno” resume a la perfección el paso que están dando los emprendedores en una situación de total incógnita, arriesgando su capital por un negocio que, visto todo lo que está pasando, desde restricciones a la caída del consumo, puede no salir precisamente bien. Más arriesgado es, todavía, si a eso se les suma la juventud de sus impulsores que, con menos de treinta años, parten con la intención de abrirse paso y consolidar a los clientes ofreciendo toda la calidad que han aprendido durante sus años de formación.

Salva Allo, Nicolas González y Emilio Señoráns son solo tres ejemplos de ese atrevimiento. Los tres parten con la incógnita de lo que puede pasar en el futuro a causa del coronavirus, pero también con la ilusión de consolidar un negocio en el que han puesto todo su esfuerzo y sus ganas de mejorar. A los tres les unen una serie de características comunes, como es el hecho de conocer en profundidad o haberse formado en el sector que han elegido y un gran afán por sacar adelante sus proyectos e ilusiones desde hace tiempo. Además, los tres colaboran en dinamizar el comercio y la actividad económica en sus municipios.

Salvador Allo y su socio Aitor en el interior del "Novo Tuno" de A Illa. Iñaki Abella

El cambadés Emilio Señoráns Somoza comenzó a trabajar en el sector cárnico con tan solo 16 años. Tres años después regenta la carnicería “A Xeitosiña” en la Rúa do Hospital, desde donde trata de imprimir su visión sobre un negocio que “no es solo vender unos bistecs y unas chuletas, sino que puede ofrecer mucho más”. El joven abrió las puertas de su carnicería el 23 de diciembre pasado y, desde entonces, “la cosa parece que está funcionando, aunque soy muy consciente de la situación que existe en estos momentos, porque ves que hay mucha gente que no puede hacerte una compra importante por su situación”. Aunque es un poco temprano para ello, los buenos resultados le han llevado a valorar la posibilidad de dar el salto a la hostelería, aunque las limitaciones que existen en este sector son los que han frenado ese paso, por el momento. Una de las cuestiones que más le movió a dar el paso fue que “siempre he querido tener algo mío, hacer las cosas a mi manera y ser capaz de salir adelante con ello, aprovechando los conocimientos que tengo en el sector por llevar trabajando tres años en él”.

Una situación similar es la de Salvador Allo. Este isleño, de 26 años, abrió el pasado fin de semana las puertas de un local de hostelería en el pequeño municipio, el “Novo Tuno”. Lo hizo en compañía de Aitor, otro joven de su misma edad y que, al igual que Allo, llevaba varios años trabajando en ese local. “Supimos que nuestros antiguos jefes llevaban tiempo pensando en dejarlo, por eso hablamos con ellos para coger el traspaso y, después de cinco meses de reforma, aquí estamos, con toda la ilusión y con ganas de que las cosas salgan adelante”, explica Allo. Desde que dejó formación escolar ha pasado por todos los estamentos de una cocina, desde pinche a ser el cocinero que la gestiona, un trabajo que “siempre me ha gustado y es lo que he querido ser”. Reconoce que por su cabeza ha pasado el miedo de que el proyecto salga mal pero ha pesado más el hecho de “querer tener un local y disfrutar con el trabajo que he elegido, el de cocinero”, un sector con el que no le unía ningún vínculo familiar. También ha pesado el apoyo que se ha encontrado entre sus vecinos durante los últimos meses, “me paraban en la calle para preguntarme cuando abríamos y que cambios iba a haber en el local, eso nos animó mucho”. Allo también mira con respeto todo lo que está suponiendo para el sector de la hostelería las constantes restricciones a causa del coronavirus, lamentando la estigmatización que se está haciendo de los locales.

Emilio Señoráns ha puesto en marcha la carnicería "A Xeitosiña". Iñaki Abella

Nicolás González Patón, con solo 23 años, decidió abrir una barbería en su tierra natal, A Illa de Arousa. Sin tener muy claro que hacer al finalizar su etapa escolar, González decidió hacer un ciclo medio de peluquería. Partió sin grandes perspectivas, pero, a medida que avanzaba en su formación, aquello le gustó y pronto se especializó en barbería. Antes de la Navidad pasada comenzó a preparar un local en la avenida Castelao en un momento en que “nunca pensé que iba a pasar en A Illa lo que pasó con el coronavirus, que obligó a importantes restricciones”. Lo ocurrido no frenó su intención de dar el paso, ya que, a principios de febrero, estaba abriendo las puertas de la Barbería a de Cholas. “Es cierto que cuesta dar el paso y que el momento en el que estamos no es precisamente el mejor para arriesgar en la apertura de un negocio, pero había que dar el paso y lo hice”.

González reconoce que el objetivo con el que parte tras dar el paso como emprendedor es “hacerme un nombre y captando clientes poco a poco, capear el temporal mientras dure esta situación, y después, crecer poco a poco en un trabajo que me gusta”.

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