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Ahituvi se desmarca del sector crítico y ofrece diálogo a Ravella

Imagen de archivo de un acto desplegado por representantes de Ahituvi y del Concello de Vilagarcía. Noé Parga

La Asociación de Hostelería e Iniciativas Turísticas de Vilagarcía (Ahituvi) se desmarca de la postura de aquellos miembros del sector que critican al Concello por impedirles organizar conciertos.

Muy por el contrario, tras conocer las denuncias formuladas en FARO DE VIGO por empresarios como Diego Bravo, desde la cafetería Samá Samá, la patronal del sector ha decidido saltar a la palestra para dejar patente tanto su rechazo a ese tipo de actitudes como su ofrecimiento de diálogo al gobierno de Ravella.

Es por ello que saca ahora a relucir parte del contenido de una reunión mantenida hace días con el alcalde, Alberto Varela, y otros miembros del ejecutivo local, en la que se ponía sobre la mesa la posibilidad de programar actuaciones musicales en los locales de los asociados.

El interior de uno de los locales que aplican las medidas preventivas establecidas. Noé Parga

Un encuentro, por cierto, en el que desde Ravella se detallaron al sector “las razones de carácter legal por las que, en este momento, en Vilagarcía no se pueden hacer conciertos”.

En base a las explicaciones ofrecidas por el alcalde y su equipo, la directiva de Ahituvi dice haber solicitado al Concello que, siempre “por la vía del diálogo”, que ahora reitera, y buscando el mayor grado de consenso, se proceda a “explorar todas las vías posibles” para intentar encontrar un marco legal “que permita las actuaciones musicales” dentro y fuera de los establecimientos.

La terraza de uno de los establecimientos hosteleros vilagarcianos. Iñaki Abella

Lo proponen así porque, están convencidos, será posible “dinamizar los dos sectores que más están sufriendo las consecuencias de esta pandemia, como son la hostelería y la cultura”.

Insisten en ir de la mano del Concello

Dicho lo cual, Ahituvi reitera que una de sus prioridades es ir de la mano con el Concello, por lo que, en un claro mensaje a Diego Bravo, rechaza la adopción de soluciones o medidas “unilaterales”.

Así las cosas, con la esperanza de que pronto mejore la situación sanitaria y se suavicen las medidas de prevención, para que puedan volver los conciertos al interior de sus locales y terrazas, Ahituvi insiste en desmarcarse “por completo” de iniciativas particulares que, como las promovidas por el responsable del Samá Samá, “hacen caso omiso de la normativa”.

Locales de hostelería vilagarcianos. Iñaki Abella

Apelan a la responsabilidad del propio sector

Frente a esto, los hosteleros animan los miembros de la asociación a mantener “un estricto cumplimiento” de las medidas preventivas vigentes, tanto en lo referido a la celebración de actuaciones musicales como a vigilar que sus clientes usen la mascarilla y mantengan la distancia social”.

Terminan diciendo en Ahituvi que “los más interesados” en que todas las medidas de seguridad en vigor se cumplan “somos los hosteleros, porque también seremos los más perjudicados” si empeora la situación sanitaria y se endurecen las restricciones.

Una terraza en el centro de Vilagarcía. Iñaki Abella

El malestar de los críticos

Abundando en todo esto, procede recordar lo publicado hoy en FARO DE VIGO en relación con la existencia de hosteleros, promotores musicales y artistas molestos con el gobierno de Ravella, e incluso amenazando con denunciarlo. Lo están porque, según alegan, “no nos dejan organizar conciertos, a pesar de que sí se pueden llevar a cabo”.

Tal es su enfado que algunos han decidido llevar actuaciones que tenían programadas en Vilagarcía a otros municipios, tal y como ocurrió el viernes con el grupo madrileño Siloé, que acabó actuando en la Casa da Cultura de Baión (Vilanova).

Así lo explicaba ayer el gerente de la sala Samá Samá, situada en la zona TIR de Vilagarcía. Es uno de los más críticos con el regidor y la actuación de la Policía Local, ya que “no dudaron en interrumpir conciertos que estábamos desarrollando cuando eran totalmente legales”, garantiza.

Diego Bravo se refiere, por ejemplo, a una actuación de Luis Fercán y Álvaro de Luna en la cual los espectadores estaban sentados, con mascarilla y, aparentemente, guardando todas las medidas de seguridad. “Pero, por orden del alcalde, apareció la policía y cortó el micrófono al artista”, lamenta el empresario.

“Público respetuoso”

El propio Luis Fercán se refirió a este incidente en las redes sociales y colgó un vídeo en el que se aprecia el momento.

Lo usó para decir que la policía paró su concierto “sin razón alguna; no me quisieron dejar trabajar pese a cumplir todas las medidas y tener un público más que respetuoso, como se puede comprobar en los vídeos, pues estaban todos con mascarilla, guardaba la distancia de seguridad y en aforo reducido”.

La zona TIR, ayer por la tarde. Iñaki Abella

Apoyo de Rozalén y otros

Lamenta que los agentes “ni siquiera esperaron a que mi amigo, el artista Álvaro de Luna, acabase de terminar su canción”. Y termina pidiendo: “Por favor, dejadnos trabajar y dejadnos seguir demostrando que la cultura es segura”.

Estas explicaciones recibieron el respaldo inmediato de grupos y solistas de toda España; algunos tan conocidos como Rozalén, Rayden, Sofía Ellar o Alba Reche.

Y “muchos de ellos se ofrecieron a subir a tocar sin cobrar si nos llegan a meter algún tipo de multa”, proclama Diego Bravo.

Carecería de permiso

Lo que ocurre es que, al parecer, la interrupción de este espectáculo no tendría nada que ver con cuestiones de aforo o seguridad por COVID, sino de licencias y permisos.

Fuentes próximas a Ravella indican que “hay locales que quieren hacer conciertos sin tener licencia para ello”, y el Samá Samá sería uno de ellos.

Momento en que la policía para el concierto de Luis Fercán y Álvaro de Luna en el Samá. | // FDV

“Ahora es cafetería”

Todo indica que la Policía Local acudió a este negocio de la zona TIR durante el concierto porque, si bien en su día era un local de ocio nocturno, en su momento aprovechó la oportunidad que dio al sector el gobierno local y cambió esa licencia a cafetería.

Y si es así, “una cafetería no puede organizar un concierto en su interior, y menos como en este caso, con 35 personas y cobrando entradas”, explican fuentes municipales.

La actuación de Siloé en la Casa da Cultura de Baión (Vilanova). FdV

“No podía celebrarse”

Dicho de otro modo, que el concierto de Luis Fercán “no podía celebrarse, por eso tuvo que intervenir la policía y pararlo”.

Sea por un motivo u otro, el enfado del empresario es mayúsculo. Sobre todo, “porque hemos estado hablando con la Xunta y nos dijeron que no está prohibido organizar ‘bolos’ en el interior de nuestros locales o terrazas, siempre y cuando se respeten los aforos y normas de seguridad; y sin embargo el Concello de Vilagarcía no nos autoriza y nos paraliza por completo”, argumenta.

“No tiene lógica”

Bravo apunta que “lo que está sucediendo no tiene lógica alguna, ya que no solo está permitido que hagamos conciertos, sino que disponemos de una terraza con capacidad para 500 personas en la que puede regularse perfectamente la afluencia a los conciertos, estableciendo la limitación de aforo correspondiente, colocando sillas para que el público asista al espectáculo sentado y adoptando todo tipo de medidas de seguridad frente al COVID”.

El empresario llega a criticar que “el alcalde nos dice que no necesitamos conciertos porque ya tenemos las terrazas llenas igualmente, lo cual no es de recibo y demuestra poca comprensión hacia nuestro sector; aunque lo más grave es que la Xunta diga una cosa y el Concello de Vilagarcía trate de imponer la contraria, por eso estamos estudiando denunciarlo”.

La tensión es tanta que “en su día hicimos público el listado de los bolos que teníamos previstos y ahora está acudiendo la policía a cada fecha que estaba publicada; e incluso lo estuvieron buscando el sábado, cuando resulta que lo habíamos llevado para Vilanova”, asegura Diego Bravo.

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