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Sin peregrinos ni excursiones: “Armenteira vuelve a ser como antes, se escucha el silencio”

Dos mujeres visitan el claustro del monasterio de Armenteira, ayer a mediodía. | // NOÉ PARGA

Sin peregrinos ni grupos de excursiones, el ambiente que se respira en Armenteira desde hace meses se parece más al de hace veinte años que al de hace solo uno. “Armenteira vuelve a ser como antes, se escucha el silencio”, afirma Mercedes Torres, dueña del restaurante A Fonte, e integrante de la comisión de fiestas de la Romería das Cabezas. La situación ha cambiado algo los fines de semana desde que se levantaron los cierres perimetrales y llegó el buen tiempo, pero aún así no tiene nada que ver con el hervidero de gente que era esta aldea de Meis muchos días, cuando confluían en ella los peregrinos de la Variante Espiritual, excursionistas de grupos organizados y hasta turistas alojados en la espectacular “pousada”, que ya no volvió a abrir desde que empezó la pandemia.

“Nosotros estamos abriendo solo los fines de semana. Trabajamos, pero no tiene nada que ver con lo que hacíamos antes”, añade Mercedes Torres. De hecho, en estos momentos solo trabajan tres personas en el restaurante, frente a las nueve que llegaron a ser en temporada alta en otros momentos.

"Este año no tuvimos temporada del cocido por los cierres perimetrales"

Mercedes Torres - Restaurante A Fonte

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El COVID se ha ensañado con todas las localidades dependientes del turismo, y Armenteira no ha sido una excepción. Esta pequeña aldea ubicada en las laderas del monte Castrove se ha convertido desde hace dos décadas en la capital oficiosa del turismo interior de O Salnés gracias a la Ruta da Pedra e da Auga, la Variante Espiritual, y el monasterio, una joya del Románico cisterciense. Al calor de esos recursos turísticos se desarrolló una actividad económica que ahora sobrevive, pero muy tocada.

Javier Gil, dueño del bar O Comercio, afirma a su vez que, “se nota muchísimo la falta de peregrinos, porque hay momentos del año en que son prácticamente la mitad de toda nuestra clientela”. “Incluso en pleno invierno había días que pasaban diez o veinte peregrinos por aquí”, añade.

Javier Gil atiende a un cliente en la terraza de su bar, ayer

Gil también echa de menos al turismo internacional. “Los que más vienen por aquí son portugueses, alemanes e ingleses, por ese orden. Pero los alemanes y los ingleses el año pasado desaparecieron”.

"Había días en que los peregrinos eran la mitad de nuestra clientela"

Javier Gil - Bar O Comercio

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Por ello, tanto A Fonte como O Comercio trabajan ahora casi en exclusiva con clientes de casa o de localidades próximas. Pero las restricciones del COVID les impiden hacer unas cajas mínimamente normales. “Mucha gente viene a comer el cocido en nuestro restaurante -explica Mercedes Torres-, pero este año prácticamente no tuvimos temporada del cocido por los cierres perimetrales”. Mientras, Javier Gil recuerda que, “la gente de aquí suele ir un rato al bar después de trabajar, pero para esa hora nosotros ya estamos cerrados”.

El albergue municipal

El albergue municipal de peregrinos está cerrado, aunque la alcaldesa de Meis, Marta Giráldez, avanza que, “si hay reservas, abriremos en Semana Santa”.

Las instalaciones están siendo gestionadas actualmente por el Ayuntamiento, pero la intención del grupo de gobierno es sacar a concurso la explotación durante un periodo de cuatro años. De hecho, los técnicos municipales están ultimando los pliegos, de modo que entre finales de esta semana y principios de la siguiente, el Ayuntamiento convoque formalmente el concurso.

"Abriremos el albergue en Semana Santa si hay reservas"

Marta Giráldez - Alcaldesa de Meis

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Mientras tanto, los teléfonos del albergue siguen operativos, “y ya tenemos algunas peticiones de reserva”, señala Marta Giráldez. A modo de ejemplo, una mujer de Madrid pretende viajar con otras tres personas a finales de este mes, mientras que un sacerdote ha hecho una reserva para 30 personas en julio.

En todo caso, Marta Giráldez es optimista. “Armenteira es un lugar con mucho encanto. Estamos en Año Santo y a medida que avance el proceso de vacunación seguro que vendrá más gente. El verano pasado, de hecho, hubo bastante ambiente pese a la pandemia”.

Visitantes de la comarca

Jorge Dávila, secretario de la asociación de vecinos de Armenteira, indica que el ambiente es muy distinto de lunes a viernes que durante el fin de semana. “De lunes a viernes no hay mucho movimiento, pero los fines de semana sigue viniendo mucha gente por la Ruta da Pedra e da Auga. Para la gente de la comarca, Armenteira sigue siendo un lugar atractivo, que gusta mucho”, sostiene.

"Para los vecinos de la comarca, Armenteira sigue siendo un lugar atractivo, que gusta"

Jorge Dávila - Secretario de la asociación de vecinos de Armenteira

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En la localidad esperan que más pronto que tarde, regresen la alegría y el bullicio de las visitas, “porque era un turismo sano”, en palabras de Mercedes Torres.

Para Jorge Dávila, “la Semana Santa está perdida, pero a ver si podemos disfrutar del verano”.

Otro Lunes de Pascua sin Romería das Cabezas

Armenteira recibe a miles de personas los Lunes de Pascua, cuando se celebra en la localidad la Romería das Cabezas. Pero este año no habrá, como ya sucedió en 2020. “Está suspendido todo”, avanza Mercedes Torres, de la comisión de fiestas.

“En esta situación en la que estamos es imposible planear nada”. Este equipo cogió la fiesta hace poco, “con muchas esperanzas”, y con el objetivo de organizar actividades atractivas tanto para los niños como para los mayores, “pero al final quedó todo truncado”.

La Romería das Cabezas es habitualmente multitudinaria en todos los sentidos. Las misas y la procesión de la Virgen de las Cabezas se llenan de gente, mientras que la aldea está a rebosar de puestos de venta ambulante, de pulperías y de pandillas que acampan en los prados. Un evento de esas características, hoy, sería impensable.

En cuanto a los actos religiosos, la parroquia todavía no ha tomado una decisión, pues teme que sea complicado controlar los aforos. Las de As Cabezas son unas de las misas que más fieles atraen en la comarca, a la altura de las de Santa Rita o San Benito, por citar dos ejemplos.

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