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La vacunación de los profesores modifica clases y trastoca horarios a los padres

Padres de Tremoedo acudieron ayer a las 12.00 horas a recoger a sus hijos al colegio. |   // IÑAKI ABELLA

Padres de Tremoedo acudieron ayer a las 12.00 horas a recoger a sus hijos al colegio. | // IÑAKI ABELLA

El proceso de vacunación de los profesores convirtió ayer la jornada lectiva en un caos en gran parte de los centros escolares de la comarca. La mayor parte de los profesores fueron avisados de su vacunación en la jornada anterior, por lo que los centros se vieron obligados a modificar sus horarios con muy escaso margen de maniobra para alertar a los padres o, directamente, decidieron suspender las clases.

Esta decisión, la más drástica, fue la que adoptó el colegio de San Tomé, en Cambados, ya que tres cuartas partes de la plantilla de profesores se vacunaban ayer en tres hospitales diferentes, por lo que resultaba imposible articular las clases. La decisión se comunicó a los padres a última hora del jueves, siendo acogida con gran sorpresa por muchos de ellos, que tuvieron que buscar una solución para poder conciliar con sus trabajos.

En el colegio de Tremoedo se optó por una vía diferente. En el centro vilanovés, de los 14 profesores en plantilla, se vacunaron ayer una docena lo que hacía imposible celebrar clases a partir de las 12.00 horas. Así, se decidió mantener las clases hasta esa hora, alertando a los padres el día anterior de la necesidad de recoger a los niños en el colegio ya que no habría transporte escolar que los llevase de regreso. El motivo, explicaban ayer desde la dirección del centro es que no se garantizaba la recogida de los niños en las paradas a una hora tan temprana por lo que lo lógico es que algún familiar acudiese al colegio a buscarlos. Aunque la decisión provocó malestar entre algunos padres, la mayor parte de ellos la asumieron como lógica dentro de las circunstancias sanitarias que se están viviendo.

Reforma de horarios

Otros centros decidieron no suspender las clases y capear la situación como buenamente pudieron, modificando horarios, cambiando clases o ampliando turnos para garantizar una actividad lo más normal posible. Esta situación se vivió en colegios como el Julia Becerra Malvar de Ribadumia, el Magariños de Cambados o el Rosalía de Castro de O Grove.

La precipitación en la convocatoria de vacunación se debe a que la vacuna que se está utilizando la Astra Zéneca ha provocado pequeñas reacciones adversas a quienes ya le han sido administradas por lo que se optó por realizar una vacunación masiva en viernes para evitar contratiempos en las aulas durante la semana.

Sanidade incluye a los voluntarios de Protección Civil


La decisión de dejar fuera del proceso de vacunación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y emergencias a los voluntarios de Protección Civil causó un hondo malestar en las agrupaciones y en los concellos que las gestionan, un malestar que le fue comunicado a la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) recordándole que muchos de estos voluntarios han hecho una labor encomiable durante el confinamiento y la pandemia, arriesgándose a verse infectados por el coronavirus. La Fegamp decidió mediar ante la Consellería de Sanidade y esta se ha mostrado sensible a la hora de incluir al personal de Protección Civil que se encuentre en activo en estos momentos. Los ayuntamientos deberán remitir las fichas antes del próximo 5 de marzo con los nombres de las personas que conforman las agrupaciones. Otro colectivo que considera que debe tener acceso a las vacunas son las cuidadoras de los comedores escolares y a las trabajadoras del Plan Madruga, a las que la Consellería ha dejado fuera de este plan de vacunación pese a encontrarse en contacto permanente con los niños. Esa circunstancia es difícil de entender ya que ellas están igual de expuestas que los profesores e incluso más que el personal de administración de los centros.

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