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Condenado a un año de cárcel por grabar con su móvil bajo la falda de una mujer

Calle Rey Daviña, en la que se encuentra la sede de Correos, dónde ocurrió el incidente con la mujer agraviada

Calle Rey Daviña, en la que se encuentra la sede de Correos, dónde ocurrió el incidente con la mujer agraviada Iñaki Abella

Se libró del escarnio público pero no de una condena de un año de prisión y doce meses de multa por un delito contra la intimidad personal y revelación de secretos. Se trata del vilagarciano Francisco Javier, de 49 años, que en septiembre de 2019 se situó en una cola de Correos y con su teléfono móvil decidió grabar un video bajo la falda de una mujer que esperaba a entrar en las oficinas de Rey Daviña.

El hombre tenía todas las de perder si llega a juicio pues fue visto e incluso perseguido por varios testigos que comparecieron esta misma semana ante el Juzgado de lo Penal de Pontevedra para explicar el obsceno e indecoroso incidente en pleno centro de Vilagarcía.

De ahí que antes de entrar en sala, el letrado del demandado favoreciese llegar a un acuerdo pues inicialmente se pedían dos años y medio de cárcel, y tendría que sufrir prisión en caso de condena.

La conformidad le permite eludir la condena que le supondría el reproche de los vecinos

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Así con la conformidad, el acusado no solo evita entrar entre rejas sino que, sobre todo, ha quedado libre de las miradas y el reproche de sus vecinos pues se salvó incluso de las fotografías en el banquillo de los acusados.

Los hechos se remontan a mitad de septiembre de 2019, un día espléndido que favorecía el vestir con ropa ligera, circunstancia que aprovechó este vilagarciano para su libertina y libidinosa grabación, aprovechando que su víctima estaba desprevenida esperando turno para entrar en Correos.

En la denuncia se expuso que se situó estratégicamente tras ella, momento que aprovechó para sacar su teléfono móvil y tras activar la cámara iniciar la grabación de las glúteos y ropa íntima de la mujer, obviamente sin consentimiento.

Persecución por el centro del pueblo

La indecente acción del hombre fue observada por varios ciudadanos que no solo alertaron a la víctima de lo que estaba sucediendo sino que le reprocharon verbalmente su comportamiento.

El hombre, al verse acorralado, decidió emprender la huida pero enseguida fue atrapado por quienes le descubrieron y le retuvieron hasta que llegó la Policía para proceder a su detención, así como a la intervención del teléfono móvil que empleó para tal fechoría.

Una vez analizado el dispositivo se comprobó que efectivamente había imágenes íntimas de la mujer, una prueba evidente que se tuvo en cuenta a la hora de establecer la condena firme.

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