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La plataforma Torremakers intensifica la presión en defensa de la casa de Escuredo

La ruinosa casa-torre de Escuredo y los edificios que asfixian este Bien de Interés Cultural (BIC). M. Méndez

Hace tiempo se explicó que el colectivo de diseñadores, artesanos y emprendedores Grovemakers lanzaba una campaña en las redes sociales en defensa de la popular, histórica y ruinosa Torre de Escuredo. A partir de ese momento cobró fuerza la herramienta o plataforma ciudadana bautizada como Torremakers, que no deja de ganar adeptos e intensifica cada día que pasa la presión social en defensa de ese Bien de Interés Cultural (BIC).

Con la Torre de Escuredo como “emblema”, la comunidad Torremakers trata de “poner el foco en la defensa del patrimonio de O Grove”. Y lo hace desde el convencimiento de que los ciudadanos “tenemos la obligación moral” de no dejarlo morir.

De ahí, también, que hace unos días se acordara en el pleno de la Corporación crear una comisión o mesa de trabajo en defensa de la cultura y el patrimonio local. Una propuesta de Esquerda Unida (EU) avalada por los demás grupos políticos que trata de establecer un frente común en el que participen todos los actores implicados y necesarios, incluidos políticos, técnicos y colectivos como Torremakers y Grovemakers.

Es el mismo espíritu que mueve la defensa de la musealización del yacimiento de Adro Vello; una demanda histórica que en las últimas semanas ha cobrado fuerza, con la esperanza de que todas las administraciones públicas puedan acabar de entenderse para salvar los restos localizados ya y dar continuidad a las excavaciones hasta destapar los “tesoros” que siguen ocultos.

El yacimiento de Adro Vello. FdV

En el caso de la Torre de Escuredo, de la que tantas veces se ha hablado ya y que sigue agonizando a pesar de tratarse de un BIC y de haberse tomado multitud de acuerdos para salvarla, Torremakers sigue movilizando a la sociedad.

Es así como consigue que los ciudadanos aporten comentarios, relatos históricos, fotos, dibujos y todo tipo de trabajos manuales alusivos a este edificio, contribuyendo de este modo a mantenerlo en pie, aunque solo sea simbólicamente y a través de las redes sociales.

Son creaciones de ciudadanos anónimos que quieren formar parte del movimiento Torremakers y sumarse a la lucha en defensa de este inmueble que en su momento fue “un auténtico palacio”.

Así lo definen desde la propia plataforma cuando sostienen que en la villa meca “no había mansión igual” y que la familia Mestre, “sus primeros habitantes, eran bastante queridos por el pueblo”.

Quizás debido, al menos en parte, a que “muchos domingos salían a dar limosna a todos los que iban a pedirla a la puerta de su casa”.

Sin olvidar que “Luis Antonio Mestre se caracterizó por ayudar altruistamente a muchas familias”.

Así, en su afán por salvar esa edificación situada en la calle que lleva el nombre del propio Luis Antonio Mestre, Torremakers saca a relucir todo tipo de alabanzas. Pero también de preocupaciones, como las vividas hace solo unos días, en pleno temporal de viento y lluvia.

En aquellos momentos, tanto en esta plataforma como en el conjunto del pueblo muchos podían imaginarse lo peor y sentían “una profunda pena” pensando en la Torre y en la posibilidad de encontrarse tras el temporal “un tejado menos, más cristales rotos, las pinturas árabes difuminadas y el tejado hundido”.

Bajo investigación de la Guardia Civil

Es así como la sociedad meca sigue movilizándose en defensa de este inmueble de titularidad privada construido a principios del siglo XVIII cuyo deterioro sigue bajo investigación de la Guardia Civil.

El salón árabe de la casa de Luis Antonio Mestre. Dunia Álvarez

Unas pesquisas que comenzaron a raíz de una moción presentada en noviembre de 2017 por el Partido Galeguista Demócrata (PGD); la formación que denunció que los dueños del inmueble “no hicieron nada para evitar su destrucción, a pesar de ser conscientes de su progresivo y alarmante deterioro”, abriendo así la puerta a una reclamación de posibles “responsabilidades penales”.

“No hicieron nada para evitar su destrucción, a pesar de ser conscientes de su progresivo y alarmante deterioro”

Partido Galeguista Demócrata (PGD)

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Ese es otro de los frentes abiertos en defensa de esta propiedad que Luis Mestre Roig adquirió cuando gestionaba el balneario de A Toxa. Se hizo, cabe recordar, con la Casa da Carrela, un pazo datado entre los siglos XVII y XVIII al que añadió una edificación modernista a la que llamó Torre.

Aquella mansión estaba coronada por un llamativo balcón acristalado y pasó a manos de los dos hijos de Luis Mestre, Luisa y Luis Antonio, que mantuvieron contacto con O Grove hasta su muerte.

Desde 1938

Como se explicó en otras ocasiones, en aquel momento las dos mitades fueron vendidas a sendas familias que hicieron fortuna en el negocio de la conserva, los Lores y los Escuredo, quienes adquirieron la residencia en 1938 y apenas realizaron unas leves reformas, manteniendo esta parte de la villa Mestre casi como la habían dejado los anteriores propietarios, mientras que la mitad de los Lores no corrió la misma suerte.

Fue a finales del siglo pasado cuando vendieron a una constructora que levantó en ese lugar un edificio moderno, llevándose por delante tanto el señorío del inmueble como la mitad del pazo, mientras que los Escuredo conservaban gran parte de la esencia de la otra mitad.

Excavaciones de la Universidade de Vigo en el yacimiento de Adro Vello. FdV

Ese es, a grandes rasgos, el relato al que se aferran representantes, políticos, historiadores y todos aquellos que, de un modo u otro, muestran su preocupación por el futuro de esta Torre.

El problema es que aún estando todos de acuerdo en la necesidad de preservarla, no parece existir manera alguna de conseguirlo.

Y eso es algo que también sucede en el yacimiento de Adro Vello, donde todos saben de su importancia desde hace décadas sin que esto sirva de nada.

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