"Pasé una mala noche, con fiebre y delirios, pero ahora estoy bien. Ya me dijeron en el hospital que durante los tres primeros días era normal esta reacción". Juan Oliveira es un vilagarciano de 31 años que vive en San Petersburgo (Rusia) y ayer se puso la primera dosis de la vacuna Sputnik. "Mi mujer ya quería ponérsela en enero pero yo preferí esperar. Me decidí cuando Europa mostró interés en comprar la vacuna rusa, de la que se dijo de todo, hasta que te pondrían salir escamas o que era un chip para controlarte. Pero nada de eso, tiene una efectividad del 92% y yo estoy en contacto con cien personas diarias en la escuela en la que trabajo, por lo que quiero sentirme seguro", comenta el arousano desde Rusia.

El 1 de marzo acudirá a inocularse la segunda dosis. El procedimiento es muy sencillo: uno pide cita por internet y al día siguiente ya puede vacunarse, pues no hay aglomeraciones ni furor por la vacunación. "Yo pedí la cita el viernes y ya tenía sitio para sábado, pero como tenía trabajo fui el lunes", declara Juan Oliveira.

Este vilagarciano no pertenece a ningún grupo de riesgo, pues en Rusia las vacunas se están administrando a toda la población, sin distinción de ningún tipo. Ventajas de ser el país fabricante.