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Barcos abandonados o sin uso ocupan amarres y entorpecen la navegación en puertos de Arousa

Dos de las tres embarcaciones abandonadas que hay junto a la punta de O Ariño, en Vilanova, ayer.   | // NOÉ PARGA

Dos de las tres embarcaciones abandonadas que hay junto a la punta de O Ariño, en Vilanova, ayer. | // NOÉ PARGA

Zona donde se encuentra el pecio del “Tina Hosted”, en A Illa. | // NOÉ PARGA

En la ría de Arousa hay decenas de embarcaciones abandonadas, o cuyos propietarios las han dado de baja, a la espera de venderlas o de subirlas algún día a tierra. La mayoría están en zonas de fondeo donde no molestan demasiado, pero muchas de ellas causan importantes quebraderos de cabeza a la flota profesional, porque ocupan plazas de amarre muy necesarias para los pescadores en activo, o porque tras hundirse suponen un serio peligro para la navegación.

El caso más conocido en las últimas semanas es el del “Tina Hosted”, un pesquero de bandera danesa que tras pasar más de tres años amarrado a un muerto a la entrada del muelle de O Xufre, en A Illa, se fue a pique el 6 de diciembre.

Ahora, sobresale del agua un mástil y la zona del hundimiento está señalizada con una boya. Pero la flota isleña está muy preocupada, porque temen que el reflotamiento de la embarcación se eternice en los despachos de Costas y que pasen años antes de que alguien retire el pecio.

Pero hay más casos. “Buena parte del poco puerto que tenemos nosotros está ocupado por barcos que llevan años parados”, afirma a su vez el patrón mayor de O Grove, Antonio Otero. En este sentido, se queja de que, “la plataforma de la ‘hatchery’ de Remagro lleva tres años amarrada y ocupando una zona de atraque fenomenal”.

“Buena parte del poco puerto que tenemos nosotros está ocupado por barcos que llevan años parados”

Antonio Otero - Patrón mayor de O Grove

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También se queja de la presencia de embarcaciones auxiliares de bateeiros, “que están ocupando dársena sin tener actividad”, porque en muchos casos se trata de naves de madera cuyos propietarios han construido otras más modernas de poliéster. Por si esto fuese poco, añade Antonio Otero, “el Hidria lleva estas dos últimas semanas de mal tiempo ocupando el atraque de cuatro barcos”.

El patrón mayor de O Grove sostiene que si la localidad tuviese un puerto lo suficientemente amplio, habría espacio para todos, pero opina que dado que las dimensiones del de O Corgo actualmente son las que son, hay que primar los amarres que necesitan los pescadores profesionales en activo.

El caso de Ribeira

En Ribeira también llevan años con quebraderos de cabeza por la presencia de buques abandonados. Tras librarse del “Furabolos” hace algo menos de medio año -es el palangrero en el que se declaró un conato de incendio el sábado en Cambados-, los pescadores sueñan ahora con que alguien retire el “L’Etel”, un palangrero construido en Francia en 1967 que lleva más de una década amarrado en el puerto y que también ha tenido una vida muy azarosa. Fue pasto de las llamas en un incendio, hogar de indigentes, y en enero de 2019, se hundió. Hay un proyecto para sacarlo a flote, y costará medio millón de euros.

El patrón mayor de Ribeira, y presidente de la Federación Galega de Confrarías, José Antonio Pérez, está deseando que refloten el viejo palangrero, “porque ahora mismo está hipotecando una parte del muelle”. “Buena falta nos hace el espacio que hay en el puerto para que la flota pueda trabajar con normalidad”, añade.

"El L'Etel está hipotecando una parte del muelle"

José Antonio Pérez - Patrón mayor de Ribeira

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Además, el presidente de los pósitos gallegos llama la atención sobre el hecho de que los pecios y embarcaciones que quedan en el agua pudriéndose hasta que se hunden pueden ser un indeseable foco de contaminación del agua.

Por ello, insta a Portos de Galicia a ser más rápido con las subastas y adjudicaciones de las embarcaciones abandonadas. El grovense Antonio Otero opina algo similar. “Los procedimientos administrativos son muy lentos. Hay que agilizar la burocracia”.

Otero: “Si somos responsables, todo se entiende”


El patrón mayor de O Grove propone otra solución para minimizar el problema. “Durante uno de los temporales de enero se rompió una batea de reparqueo que llevaba tiempo fuera de uso. Nos temimos lo peor, que echase ahí estorbando años, pero en un par de días el dueño la recogió”. Para él, fue un gesto encomiable de responsabilidad y solidaridad con el resto de la flota. “Siendo responsables todo es entendible. Tenemos que convivir todos, y no pasa nada por tener una embarcación sin uso amarrada durante un tiempo prudencial. Pero pasado ese tiempo el dueño debería retirarla para que no estorbe”. Pero también hay casos de barcos más pequeños o lanchas abandonados que no molestan, por estar atracados en antiguas zonas de varada que no afectan a la navegación. En Vilanova, por ejemplo, hay dos embarcaciones semihundidas y una hundida en O Ariño, pero la patrona mayor, María José Vales, afirma que no causan problemas. En Cambados, solo molesta algo los días de mareas vivas el casco de una lancha en la escollera de Tragove.

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