El diagrama elaborado por el Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar) en el que se resume la incidencia de las biotoxinas marinas durante el pasado ejercicio, permite concluir que las rías de Pontevedra y Vigo, sobre todo la primera, padecieron los cierres de bateas de forma realmente llamativa. Tanto que puede decirse que fue uno de los peores años que se recuerdan.

Los viveros pontevedreses estuvieron cerrados durante casi todo el ejercicio, y algo parecido puede decirse de los vigueses, en este caso con algún que otro periodo de tranquilidad.

Nada que ver con lo sucedido en las demás rías. Y, desde luego, en el polo opuesto de lo sucedido en Arousa, donde la “limpieza” fue la tónica dominante, independientemente de cierres decretados en momentos puntuales.

El diagrama que marca los períodos de cierre en cada polígono. Intecmar

Puede decirse que las biotoxinas actuaron en Muros-Noia y Arousa entre febrero y mayo, aunque con desigual incidencia, ya que depende de la ubicación de cada polígono bateeiro dentro de una misma ría.

En la arousana, por ejemplo, los más castigados fueron los más expuestos o exteriores, es decir, los Ribeira y los Grove, situados en la boca de la ría (Aguiño y Meloxo) y, por tanto, los primeros en resentirse cuando aflora el fitoplancton portador de biotoxinas.

El estado actual de los polígonos en Arousa.

El estado actual de los polígonos en Arousa. Intecmar

Tras aquel afloramiento primaveral y los cierres que provocó, llegó un periodo de calma que se extendió, prácticamente, durante todo junio, julio, agosto y una parte de septiembre.

Fue entonces cuando lo que popularmente se conoce como “marea roja” regresó a las rías arousana y muradana, lo cual bloqueó temporalmente tanto la “campaña de Italia” como la de industria.

Aquel episodio detectado por el Intecmar incluso hacía temer por la campaña de Navidad. Aunque para entonces la mayoría de los polígonos ya estaban nuevamente operativos en Arousa (lo estaban desde mediados de octubre), excepción hecha de los ribeirenses, grovenses y del Cambados C.

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Con casi todo el producto vendido en Arousa, las miradas se centraban en las rías de Pontevedra y Vigo, que, como se explicaba anteriormente, poco pudieron aportar.

Y es que, a lo largo de todo 2020, la primera solo estuvo exenta de biotoxinas en enero. Después se pasó el año sumida en un mar de cierres de bateas que solo se calmó a mediados de agosto.

Un espejismo de quince o veinte días

Pero aquello, que parecía el fin de un año duro en cuanto a “marea roja”, solo fue un espejismo que duró quince o veinte días, ya que las células volvieron a incrementarse y los parques de cultivo pontevedreses se cerraron nuevamente, para no funcionar ya en lo que restaba de año, ni siquiera en Navidad.

No reabrieron hasta principios de enero de 2021. Pero puede ser solo otro paréntesis, ya que, como se explicaba ayer, las biotoxinas ya han reaparecido de nuevo, provocando los primeros cierres en Bueu.

La descarga del mejillón no descansa Manuel Méndez

No se sabe si va a ser un episodio largo o si se trata de algo puntual y pasajero, pero en caso de ser un nuevo “ataque” de las biotoxinas, los polígonos de la ría pontevedresa seguirán inoperativos por mucho tiempo, especialmente si este episodio coincide con el que se produce cada año a causa del afloramiento de primavera.

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Descarga de mejillones en Bueu Faro de Vigo

La ría de Vigo

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En la ría de Vigo, pasó algo parecido, sobre todo en los polígonos de Cangas, todos ellos cerrados casi en su totalidad desde mediados de febrero a mediados de marzo, entre la recta final de abril y finales de mayo y durante los meses de octubre, noviembre y diciembre.

Los peor parados volvieron a ser los polígonos Cangas F, Cangas G y Cangas H, ya que permanecieron cerrados casi por completo, desde febrero a mayo, de nuevo en agosto y septiembre, buena parte de octubre y la totalidad de noviembre y diciembre.